Existen playas que destacan por su tamaño y otras por sus servicios. La de Sartaña, en cambio, conquista precisamente por todo lo contrario. Es una pequeña cala escondida en la costa de Ferrol donde el protagonista absoluto sigue siendo el paisaje. Con apenas 110 metros de longitud y unos 15 de anchura, este arenal permanece protegido entre acantilados y vegetación atlántica, lejos de las grandes aglomeraciones incluso durante el verano. La playa de Sartaña se encuentra junto a algunos de los paisajes más espectaculares del litoral ferrolano, muy cerca de enclaves como Ponzos, Santa Comba o Cabo Prior. Su acceso no es tan evidente como el de otros arenales de la zona y quizá esa sea una de las razones por las que continúa siendo un lugar poco frecuentado. Aquí no hay chiringuitos, duchas ni largos paseos marítimos. Tampoco hacen falta. La experiencia consiste precisamente en disfrutar de un entorno prácticamente intacto, donde solo se escuchan las olas y el viento golpeando los acantilados. Arena blanca y aguas transparentes Uno de los grandes atractivos de Sartaña es el color de sus aguas. Los tonos turquesa y la transparencia del mar contrastan con la arena fina y clara, creando una imagen que sorprende a quienes la descubren por primera vez. La playa combina una pequeña franja de arena con zonas rocosas que aportan personalidad al paisaje y favorecen la presencia de fauna marina. El fondo desciende de forma progresiva, aunque el oleaje puede variar considerablemente dependiendo del estado del mar, por lo que conviene extremar la precaución. Los acantilados que rodean Sartaña albergan abundante vegetación autóctona y sirven de refugio para distintas especies de aves marinas, lo que añade un importante valor ecológico a este tramo de costa. En la parte superior todavía pueden verse pequeñas casetas de pescadores y embarcaciones tradicionales que recuerdan el estrecho vínculo que este rincón mantiene con el mar desde hace generaciones. Sartaña conserva su carácter salvaje también porque apenas cuenta con servicios. No dispone de vigilancia ni de equipamientos permanentes, por lo que es recomendable acudir con agua, comida y todo lo necesario para pasar la jornada. Se puede acceder en coche por la carretera DP-3603, en el desvío hacia Ponzos, donde existe una pequeña zona de aparcamiento.
Escondida entre acantilados, con arena blanca y aguas transparentes, se presenta como una cala para quienes buscan desconectar
Existen playas que destacan por su tamaño y otras por sus servicios. La de Sartaña, en cambio, conquista precisamente por todo lo contrario. Es una pequeña cala escondida en la costa de Ferrol donde el protagonista absoluto sigue siendo el paisaje.Con apenas 110 metros de longitud y unos 15 de anchura, este arenal permanece protegido entre acantilados y vegetación atlántica, lejos de las grandes aglomeraciones incluso durante el verano.La playa de Sartaña se encuentra junto a algunos de los paisajes más espectaculares del litoral ferrolano, muy cerca de enclaves como Ponzos, Santa Comba o Cabo Prior.Su acceso no es tan evidente como el de otros arenales de la zona y quizá esa sea una de las razones por las que continúa siendo un lugar poco frecuentado.Aquí no hay chiringuitos, duchas ni largos paseos marítimos. Tampoco hacen falta. La experiencia consiste precisamente en disfrutar de un entorno prácticamente intacto, donde solo se escuchan las olas y el viento golpeando los acantilados.Uno de los grandes atractivos de Sartaña es el color de sus aguas. Los tonos turquesa y la transparencia del mar contrastan con la arena fina y clara, creando una imagen que sorprende a quienes la descubren por primera vez.La playa combina una pequeña franja de arena con zonas rocosas que aportan personalidad al paisaje y favorecen la presencia de fauna marina. El fondo desciende de forma progresiva, aunque el oleaje puede variar considerablemente dependiendo del estado del mar, por lo que conviene extremar la precaución.Los acantilados que rodean Sartaña albergan abundante vegetación autóctona y sirven de refugio para distintas especies de aves marinas, lo que añade un importante valor ecológico a este tramo de costa.En la parte superior todavía pueden verse pequeñas casetas de pescadores y embarcaciones tradicionales que recuerdan el estrecho vínculo que este rincón mantiene con el mar desde hace generaciones.Sartaña conserva su carácter salvaje también porque apenas cuenta con servicios. No dispone de vigilancia ni de equipamientos permanentes, por lo que es recomendable acudir con agua, comida y todo lo necesario para pasar la jornada.Se puede acceder en coche por la carretera DP-3603, en el desvío hacia Ponzos, donde existe una pequeña zona de aparcamiento.
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