Quiero hacer pública una situación existente a día de hoy que ilustra, tristemente, cómo los reglamentos deportivos, pensados en parte y teóricamente para proteger la formación de los menores, pueden ser utilizados como herramientas de bloqueo y frustración de éstos en el futbol base.. El hecho es que nuestro hijo de 14 años de edad, tras una meditada reflexión familiar, desea continuar su trayectoria deportiva en el C.D. VICTORIA, un club que le ofrece una mayor proyección y un proyecto deportivo a largo plazo. Sin embargo, el C.D. ARCES, su club de origen, ha decidido ejercer su particular “derecho de veto”, impidiendo su salida.. El Conflicto: la doble retención (Art. 120 y Art. 104.3). Lo primero que hay que decir, por su importancia, es que por medio de su coordinadores respectivos, existía un acuerdo verbal entre ambos clubs, para facilitar el cambio. Sin embargo, esta voluntad inicial fue anulada unilateralmente por la nueva directiva del C.D. ARCES, imponiendo el actual bloqueo. Esto demuestra de entrada que la decisión no es meramente reglamentaria, sino que se ha tomado de forma arbitraria.. La negativa a liberar a nuestro hijo ha utilizado todos los resortes normativos posibles. Primeramente, en base al “derecho de retención” general recogido en el artículo 120 del Reglamento de la Federación de Castilla y León de Fútbol. Tras haber sido tumbada ésta estrategia tanto por la propia Federación como por el Tribunal del Deporte de Castilla y León, el C.D. ARCES ha recurrido al siguiente resorte legal disponible (Art. 104.3), el cual establece una condición específica: la necesidad de que el club de origen preste su consentimiento escrito si desde aquel ya han ido dos jugadores de la misma categoría al mismo club de destino.. Aquí radica el núcleo de nuestro conflicto en la actualidad, ya que la negativa a liberar a nuestro hijo ha sido una constante, demostrando que su única intención no es deportiva, sino puramente obstructiva: “castigar” a nuestro hijo con cualquier arma legal disponible, evidenciando su determinación para impedir su salida a toda costa.. Esta postura es, además, de una enorme incoherencia ética por su parte. Cabe señalar que para esta misma temporada el C.D. ARCES ha fichado jugadores procedentes del C.D. VICTORIA a pesar de que este club tenía también la potestad reglamentaria de “retenerles”. La diferencia es que un club priorizó la decisión, la libertad y la progresión de los menores y otro, en cambio, opta por aplicar de forma selectiva y vengativa una norma que a ellos no les ha sido aplicada, demostrando un claro doble rasero que atenta contra la ética más básica.. La Colisión de Valores: potestad legal vs. conducta ética. Es preciso entender que la normativa de la FCYLF efectivamente otorga a los clubs la potestad para retener a un jugador (a un niño) en determinadas circunstancias, pero de ninguna manera les obliga. Esta es una decisión activa y unilateral de la directiva del C.D. ARCES. Y también dejamos claro que, por supuesto, no objetamos nada a que éste club trate de defender sus “intereses”. Sin embargo, este conflicto trasciende la burocracia. No se trata de si, legalmente, un club puede impedir a un menor irse a otro distinto, sino de algo más profundo: esto versa de la ética y la moral en el deporte formativo, va de la protección de los derechos de un menor y de la coacción caprichosa a su libertad deambulatoria.. A la vez, consideramos que si el C.D. ARCES quiere defender su trabajo, lo lógico sería que lo hiciera a través de la calidad de su proyecto (preparación y capacidad de sus entrenadores, instalaciones, material, proyección deportiva, etc.) y no aprovechándose de la burocracia. Cuando lo que está por medio es el bienestar emocional de un menor, las imposiciones reglamentarias, disfrazadas como “política de club”, deben tener la flexibilidad e incluso la humanidad necesarias.. Lealtad castigada y conflicto de intereses. Queremos dejar constancia de que nuestro hijo ha defendido la camiseta del C.D. ARCES durante ocho temporadas sin causar ningún tipo de problema. Durante este tiempo, hemos rechazado propuestas de otros equipos por lealtad a un club y a un proyecto en el que nos encontrábamos relativamente a gusto.. Por eso, que ahora, tras años de compromiso y dedicación, el club responda a su deseo legítimo de progresar o de simplemente cambiar de aires con un bloqueo burocrático, demuestra poca sensibilidad, ausencia de ética personal, moral y deportiva, a la vez que una falta absoluta del más mínimo y elemental signo de gratitud hacia un niño que ha sido fiel a su escudo durante tanto tiempo y, por tanto, también hacia su familia.. La prueba de esta mala fe, de su desinterés por el menor y del desprecio hacia nosotros es palpable. Y es que, a pesar de que la nueva directiva ya sabía que queríamos cambiar de equipo y que ellos se negarían reteniendo al niño (y por tanto, supuestamente queriendo contar con él), en ningún momento nos contactaron para abordar la situación o, alternativamente, para comunicarnos en qué equipo del club ubicaban a nuestro hijo de cara a la nueva temporada, cuándo empezaban los entrenamientos, etc. ¿Qué explicación cabe ante esto? ¿La retención porque sí? La respuesta que nos dieron a esta pregunta fue ninguna.. Otra demostración de ésta continua actitud perversa y del desprecio institucional por parte del C.D. ARCES es que, una vez iniciada la temporada, nos dirigimos oficialmente al club para solicitarles que nos aclarasen si el veto era solo para ir al C.D. VICTORIA o se extendía a otros equipos, o en qué condiciones estarían dispuestos a conceder la de libertad. Nunca obtuvimos una respuesta, confirmando que su objetivo no es deportivo (la continuidad de nuestro hijo en sus filas), sino puramente obstructivo y punitivo contra el niño y el club de destino.. Tal grado de soberbia es absolutamente inaceptable. Creemos que un niño y una familia que han permanecido en esa entidad durante tanto tiempo lo mínimo que se merecen es respeto, humildad en el trato y una muestra de altura moral por parte de sus principales dirigentes, cosa que no hemos visto en ningún momento.. Entonces, la pregunta que nos hacemos como padres es: ¿Fue un error que nuestro hijo permaneciera tanto tiempo en este club? Vista la inexistente gratitud y la retención forzosa demostrada, parece que sí, parece que la lealtad solo se premia con toda clase de trabas a la hora de salir cuando ya no se desea estar en un sitio. Y esto, es un mensaje pérfido para el deporte formativo.. La contradicción inaceptable: pagar para no ser libre. El primer agravante de esta situación es que, en estas categorías es por todos sabido que somos las propias familias quienes prácticamente sufragamos la totalidad de los gastos a través de la cuota anual, pagando la equipación, los desplazamientos, etc., asumiendo así el coste íntegro de la actividad deportiva de los menores.. Por tanto, el argumento de que el club de origen supuestamente defiende sus intereses legítimos pretendiendo evitar que otros clubs se beneficien de su trabajo es, cuando menos, cuestionable, puesto que a cambio de esa supuesta formación nosotros hemos realizado la contraprestación económica correspondiente. Y esto, por muy mercantilista que parezca, es algo que algunos parecen no entender todavía.. Con lo cual, resulta que la “recompensa” por poner todo el capital y mucho esfuerzo en este club, es que se nos niega el derecho fundamental a elegir dónde desarrolla nuestro hijo su actividad. En un sencillo ejercicio de empatía, cualquier padre o madre se preguntaría si, a pesar de financiar cualquier actividad de su hijo, sería tolerable no tener derecho a ejercerla dónde y mejor considere, o por lo menos a no hacerlo donde NO se quiere estar. Esto que aquí denunciamos, no ocurre en ningún ámbito de la vida y es una contradicción intolerable en el deporte base.. Segundo agravante: conflicto de intereses y falta de idoneidad. Por otro lado, estimamos que el “bloqueo” del C.D. ARCES a la salida de nuestro hijo tiene también una vertiente que claramente constituye un conflicto de intereses, añadiendo más gravedad si cabe a la actitud de este club. Y es que, los señores R.J.A.B. y C.F.P.D., vicepresidentes y principales promotores de éste bloqueo, son a la vez entrenadores de un equipo que compite directamente contra el C.D. VICTORIA en la misma categoría, transformando así el uso de la normativa federativa en una especie de venganza o sabotaje competitivo, utilizando la ilusión de un niño como herramienta de presión.. Y todo ello completado con la que entendemos es una cuestionable capacitación de éstas personas para tomar decisiones que afectan directamente al desarrollo de los menores, a su bienestar y al de sus familias.. No se trata de una afirmación gratuita fruto del malestar generado por la situación que denunciamos. Además de la opinión personal (y por tanto subjetiva) que hayamos podido formarnos después de varios años, lo que es público e irrefutable son, por ejemplo, las innumerables amonestaciones, expulsiones y sanciones federativas (no olvidemos, en partidos de niños de 12 a 15 años) de las que el señor R.J.A.B. ha sido objeto en los últimos años. A nuestro juicio, una persona (ya sea entrenador o directivo) con un comportamiento tan poco pedagógico y tan poco ejemplar como educado, está seriamente comprometida para tomar decisiones como las que motivan ésta carta.. Con lo que, de nuevo, nos surge otra cuestión: ¿personas con esa trayectoria están realmente capacitadas para la formación y gestión de menores de edad? ¿O para tomar decisiones que implican dónde puede o, más bien, dónde no puede desarrollar su actividad un menor sobre el que, recordemos, no tienen ningún tipo de tutela ni responsabilidad? Realmente lo que hay que preguntarse es, ¿en manos de quién están nuestros hijos en algunos casos?. Conclusión: la exposición de la rigidez antipedagógica. Creemos que el deporte base debe ser una escuela de valores, no una jaula de fichas ni un escenario donde el control burocrático prevalezca sobre el desarrollo emocional y deportivo de los niños.. Las intenciones y las decisiones de la directiva del C.D. ARCES, empezando por su nuevo presidente y continuando por los vicepresidentes mencionados, utilizando la normativa vigente y demostrando mala fe, conflicto de intereses y desinterés por el menor, evidencian la profunda rigidez y la falta de ética de esta entidad, supuestamente formativa.. Por eso lanzamos esta denuncia no solo por nuestro hijo, sino como un “aviso a navegantes”. Queremos visibilizar que, en el fútbol base, la fidelidad de un niño puede transformarse en una traba burocrática y que la norma se utiliza, en ocasiones, no para formar, sino para todo lo contrario. Las familias merecen saber que la lealtad tiene, para algunos clubs, el precio (inaceptable) de la pérdida del derecho a elegir.. Nuestro objetivo es denunciar públicamente cómo ésta aplicación desmedida de las normas puede generar un perjuicio directo a los más jóvenes, a la vez que evidenciar la nula capacitación de algunas personas para ser parte de la formación vital de un menor, así que mucho menos para tomar decisiones que afectan a su libertad deambulatoria, por mucho que se refugien bajo un carnet de entrenador o un cargo directivo de un equipo, recordemos, aficionado.. Queremos visibilizar esta situación y que la opinión pública conozca las prácticas que, en casos concretos como éste, se esconden tras la burocracia en el fútbol base.
«¿En manos de quién están nuestros hijos en algunos casos?»
Quiero hacer pública una situación existente a día de hoy que ilustra, tristemente, cómo los reglamentos deportivos, pensados en parte y teóricamente para proteger la formación de los menores, pueden ser utilizados como herramientas de bloqueo y frustración de éstos en el futbol base.. El hecho es que nuestro hijo de 14 años de edad, tras una meditada reflexión familiar, desea continuar su trayectoria deportiva en el C.D. VICTORIA, un club que le ofrece una mayor proyección y un proyecto deportivo a largo plazo. Sin embargo, el C.D. ARCES, su club de origen, ha decidido ejercer su particular “derecho de veto”, impidiendo su salida.. El Conflicto: la doble retención (Art. 120 y Art. 104.3). Lo primero que hay que decir, por su importancia, es que por medio de su coordinadores respectivos, existía un acuerdo verbal entre ambos clubs, para facilitar el cambio. Sin embargo, esta voluntad inicial fue anulada unilateralmente por la nueva directiva del C.D. ARCES, imponiendo el actual bloqueo. Esto demuestra de entrada que la decisión no es meramente reglamentaria, sino que se ha tomado de forma arbitraria.. La negativa a liberar a nuestro hijo ha utilizado todos los resortes normativos posibles. Primeramente, en base al “derecho de retención” general recogido en el artículo 120 del Reglamento de la Federación de Castilla y León de Fútbol. Tras haber sido tumbada ésta estrategia tanto por la propia Federación como por el Tribunal del Deporte de Castilla y León, el C.D. ARCES ha recurrido al siguiente resorte legal disponible (Art. 104.3), el cual establece una condición específica: la necesidad de que el club de origen preste su consentimiento escrito si desde aquel ya han ido dos jugadores de la misma categoría al mismo club de destino.. Aquí radica el núcleo de nuestro conflicto en la actualidad, ya que la negativa a liberar a nuestro hijo ha sido una constante, demostrando que su única intención no es deportiva, sino puramente obstructiva: “castigar” a nuestro hijo con cualquier arma legal disponible, evidenciando su determinación para impedir su salida a toda costa.. Esta postura es, además, de una enorme incoherencia ética por su parte. Cabe señalar que para esta misma temporada el C.D. ARCES ha fichado jugadores procedentes del C.D. VICTORIA a pesar de que este club tenía también la potestad reglamentaria de “retenerles”. La diferencia es que un club priorizó la decisión, la libertad y la progresión de los menores y otro, en cambio, opta por aplicar de forma selectiva y vengativa una norma que a ellos no les ha sido aplicada, demostrando un claro doble rasero que atenta contra la ética más básica.. La Colisión de Valores: potestad legal vs. conducta ética. Es preciso entender que la normativa de la FCYLF efectivamente otorga a los clubs la potestad para retener a un jugador (a un niño) en determinadas circunstancias, pero de ninguna manera les obliga. Esta es una decisión activa y unilateral de la directiva del C.D. ARCES. Y también dejamos claro que, por supuesto, no objetamos nada a que éste club trate de defender sus “intereses”. Sin embargo, este conflicto trasciende la burocracia. No se trata de si, legalmente, un club puede impedir a un menor irse a otro distinto, sino de algo más profundo: esto versa de la ética y la moral en el deporte formativo, va de la protección de los derechos de un menor y de la coacción caprichosa a su libertad deambulatoria.. A la vez, consideramos que si el C.D. ARCES quiere defender su trabajo, lo lógico sería que lo hiciera a través de la calidad de su proyecto (preparación y capacidad de sus entrenadores, instalaciones, material, proyección deportiva, etc.) y no aprovechándose de la burocracia. Cuando lo que está por medio es el bienestar emocional de un menor, las imposiciones reglamentarias, disfrazadas como “política de club”, deben tener la flexibilidad e incluso la humanidad necesarias.. Lealtad castigada y conflicto de intereses. Queremos dejar constancia de que nuestro hijo ha defendido la camiseta del C.D. ARCES durante ocho temporadas sin causar ningún tipo de problema. Durante este tiempo, hemos rechazado propuestas de otros equipos por lealtad a un club y a un proyecto en el que nos encontrábamos relativamente a gusto.. Por eso, que ahora, tras años de compromiso y dedicación, el club responda a su deseo legítimo de progresar o de simplemente cambiar de aires con un bloqueo burocrático, demuestra poca sensibilidad, ausencia de ética personal, moral y deportiva, a la vez que una falta absoluta del más mínimo y elemental signo de gratitud hacia un niño que ha sido fiel a su escudo durante tanto tiempo y, por tanto, también hacia su familia.. La prueba de esta mala fe, de su desinterés por el menor y del desprecio hacia nosotros es palpable. Y es que, a pesar de que la nueva directiva ya sabía que queríamos cambiar de equipo y que ellos se negarían reteniendo al niño (y por tanto, supuestamente queriendo contar con él), en ningún momento nos contactaron para abordar la situación o, alternativamente, para comunicarnos en qué equipo del club ubicaban a nuestro hijo de cara a la nueva temporada, cuándo empezaban los entrenamientos, etc. ¿Qué explicación cabe ante esto? ¿La retención porque sí? La respuesta que nos dieron a esta pregunta fue ninguna.. Otra demostración de ésta continua actitud perversa y del desprecio institucional por parte del C.D. ARCES es que, una vez iniciada la temporada, nos dirigimos oficialmente al club para solicitarles que nos aclarasen si el veto era solo para ir al C.D. VICTORIA o se extendía a otros equipos, o en qué condiciones estarían dispuestos a conceder la de libertad. Nunca obtuvimos una respuesta, confirmando que su objetivo no es deportivo (la continuidad de nuestro hijo en sus filas), sino puramente obstructivo y punitivo contra el niño y el club de destino.. Tal grado de soberbia es absolutamente inaceptable. Creemos que un niño y una familia que han permanecido en esa entidad durante tanto tiempo lo mínimo que se merecen es respeto, humildad en el trato y una muestra de altura moral por parte de sus principales dirigentes, cosa que no hemos visto en ningún momento.. Entonces, la pregunta que nos hacemos como padres es: ¿Fue un error que nuestro hijo permaneciera tanto tiempo en este club? Vista la inexistente gratitud y la retención forzosa demostrada, parece que sí, parece que la lealtad solo se premia con toda clase de trabas a la hora de salir cuando ya no se desea estar en un sitio. Y esto, es un mensaje pérfido para el deporte formativo.. La contradicción inaceptable: pagar para no ser libre. El primer agravante de esta situación es que, en estas categorías es por todos sabido que somos las propias familias quienes prácticamente sufragamos la totalidad de los gastos a través de la cuota anual, pagando la equipación, los desplazamientos, etc., asumiendo así el coste íntegro de la actividad deportiva de los menores.. Por tanto, el argumento de que el club de origen supuestamente defiende sus intereses legítimos pretendiendo evitar que otros clubs se beneficien de su trabajo es, cuando menos, cuestionable, puesto que a cambio de esa supuesta formación nosotros hemos realizado la contraprestación económica correspondiente. Y esto, por muy mercantilista que parezca, es algo que algunos parecen no entender todavía.. Con lo cual, resulta que la “recompensa” por poner todo el capital y mucho esfuerzo en este club, es que se nos niega el derecho fundamental a elegir dónde desarrolla nuestro hijo su actividad. En un sencillo ejercicio de empatía, cualquier padre o madre se preguntaría si, a pesar de financiar cualquier actividad de su hijo, sería tolerable no tener derecho a ejercerla dónde y mejor considere, o por lo menos a no hacerlo donde NO se quiere estar. Esto que aquí denunciamos, no ocurre en ningún ámbito de la vida y es una contradicción intolerable en el deporte base.. Segundo agravante: conflicto de intereses y falta de idoneidad. Por otro lado, estimamos que el “bloqueo” del C.D. ARCES a la salida de nuestro hijo tiene también una vertiente que claramente constituye un conflicto de intereses, añadiendo más gravedad si cabe a la actitud de este club. Y es que, los señores R.J.A.B. y C.F.P.D., vicepresidentes y principales promotores de éste bloqueo, son a la vez entrenadores de un equipo que compite directamente contra el C.D. VICTORIA en la misma categoría, transformando así el uso de la normativa federativa en una especie de venganza o sabotaje competitivo, utilizando la ilusión de un niño como herramienta de presión.. Y todo ello completado con la que entendemos es una cuestionable capacitación de éstas personas para tomar decisiones que afectan directamente al desarrollo de los menores, a su bienestar y al de sus familias.. No se trata de una afirmación gratuita fruto del malestar generado por la situación que denunciamos. Además de la opinión personal (y por tanto subjetiva) que hayamos podido formarnos después de varios años, lo que es público e irrefutable son, por ejemplo, las innumerables amonestaciones, expulsiones y sanciones federativas (no olvidemos, en partidos de niños de 12 a 15 años) de las que el señor R.J.A.B. ha sido objeto en los últimos años. A nuestro juicio, una persona (ya sea entrenador o directivo) con un comportamiento tan poco pedagógico y tan poco ejemplar como educado, está seriamente comprometida para tomar decisiones como las que motivan ésta carta.. Con lo que, de nuevo, nos surge otra cuestión: ¿personas con esa trayectoria están realmente capacitadas para la formación y gestión de menores de edad? ¿O para tomar decisiones que implican dónde puede o, más bien, dónde no puede desarrollar su actividad un menor sobre el que, recordemos, no tienen ningún tipo de tutela ni responsabilidad? Realmente lo que hay que preguntarse es, ¿en manos de quién están nuestros hijos en algunos casos?. Conclusión: la exposición de la rigidez antipedagógica. Creemos que el deporte base debe ser una escuela de valores, no una jaula de fichas ni un escenario donde el control burocrático prevalezca sobre el desarrollo emocional y deportivo de los niños.. Las intenciones y las decisiones de la directiva del C.D. ARCES, empezando por su nuevo presidente y continuando por los vicepresidentes mencionados, utilizando la normativa vigente y demostrando mala fe, conflicto de intereses y desinterés por el menor, evidencian la profunda rigidez y la falta de ética de esta entidad, supuestamente formativa.. Por eso lanzamos esta denuncia no solo por nuestro hijo, sino como un “aviso a navegantes”. Queremos visibilizar que, en el fútbol base, la fidelidad de un niño puede transformarse en una traba burocrática y que la norma se utiliza, en ocasiones, no para formar, sino para todo lo contrario. Las familias merecen saber que la lealtad tiene, para algunos clubs, el precio (inaceptable) de la pérdida del derecho a elegir.. Nuestro objetivo es denunciar públicamente cómo ésta aplicación desmedida de las normas puede generar un perjuicio directo a los más jóvenes, a la vez que evidenciar la nula capacitación de algunas personas para ser parte de la formación vital de un menor, así que mucho menos para tomar decisiones que afectan a su libertad deambulatoria, por mucho que se refugien bajo un carnet de entrenador o un cargo directivo de un equipo, recordemos, aficionado.. Queremos visibilizar esta situación y que la opinión pública conozca las prácticas que, en casos concretos como éste, se esconden tras la burocracia en el fútbol base.
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