Cada verano se repite la misma escena en muchas playas españolas: sombrillas clavadas en la arena, sillas desplegadas y toallas colocadas desde primera hora de la mañana ocupando espacio sin que haya nadie disfrutándolo. Cuando esta situación se produce durante unos minutos, por ejemplo mientras los usuarios se acercan a comer o a dar un paseo, no suele generar problemas. Sin embargo, la polémica surge cuando estos objetos permanecen durante horas reservando una zona de la playa para un uso posterior.. Aunque muchos bañistas consideran esta práctica algo habitual, la normativa vigente abre la puerta a sanciones económicas. La interpretación de varios artículos de la Ley de Costas permite entender que ocupar de forma prolongada una parte del litoral sin estar presente puede suponer una utilización indebida de un espacio que pertenece a todos. Dependiendo de las circunstancias y de la normativa municipal aplicable, las multas podrían oscilar entre los 150 y los 1.000 euros.. La Ley de Costas defiende el uso público de las playas. La base legal de esta cuestión se encuentra en distintos preceptos de la Ley de Costas. Por un lado, el artículo 31 establece que el dominio público marítimo-terrestre es de uso libre, público y gratuito para toda la ciudadanía. Esto implica que ninguna persona puede apropiarse temporalmente de una parte de la playa para su disfrute exclusivo.. A ello se suma lo dispuesto en el artículo 33.1, que señala que las playas no podrán tener un uso privado. En la práctica, esto significa que todos los usuarios deben tener las mismas oportunidades para acceder y disfrutar de estos espacios.. No obstante, la aplicación concreta de estas normas suele depender de los ayuntamientos, que son los encargados de gestionar gran parte de los servicios y la convivencia en las playas. Algunas administraciones consideran que dejar sombrillas, sillas o incluso cuerdas delimitando una zona durante varias horas equivale a una ocupación temporal del dominio público.. Por este motivo, numerosos municipios han aprobado ordenanzas específicas para evitar la reserva anticipada de espacios en la arena. En determinadas localidades, la Policía Local tiene instrucciones de retirar sombrillas, toallas o cualquier otro objeto abandonado con el objetivo de guardar sitio. De esta forma, la Ley de Costas sirve como fundamento jurídico para impedir una práctica que cada verano genera quejas entre los bañistas y que busca garantizar que las playas sigan siendo espacios de acceso libre para todos.
Aunque muchos bañistas consideran esta práctica algo habitual, la normativa vigente abre la puerta a sanciones económicas
Cada verano se repite la misma escena en muchas playas españolas: sombrillas clavadas en la arena, sillas desplegadas y toallas colocadas desde primera hora de la mañana ocupando espacio sin que haya nadie disfrutándolo. Cuando esta situación se produce durante unos minutos, por ejemplo mientras los usuarios se acercan a comer o a dar un paseo, no suele generar problemas. Sin embargo, la polémica surge cuando estos objetos permanecen durante horas reservando una zona de la playa para un uso posterior.. Aunque muchos bañistas consideran esta práctica algo habitual, la normativa vigente abre la puerta a sanciones económicas. La interpretación de varios artículos de la Ley de Costas permite entender que ocupar de forma prolongada una parte del litoral sin estar presente puede suponer una utilización indebida de un espacio que pertenece a todos. Dependiendo de las circunstancias y de la normativa municipal aplicable, las multas podrían oscilar entre los 150 y los 1.000 euros.. La base legal de esta cuestión se encuentra en distintos preceptos de la Ley de Costas. Por un lado, el artículo 31 establece que el dominio público marítimo-terrestre es de uso libre, público y gratuito para toda la ciudadanía. Esto implica que ninguna persona puede apropiarse temporalmente de una parte de la playa para su disfrute exclusivo.. A ello se suma lo dispuesto en el artículo 33.1, que señala que las playas no podrán tener un uso privado. En la práctica, esto significa que todos los usuarios deben tener las mismas oportunidades para acceder y disfrutar de estos espacios.. No obstante, la aplicación concreta de estas normas suele depender de los ayuntamientos, que son los encargados de gestionar gran parte de los servicios y la convivencia en las playas. Algunas administraciones consideran que dejar sombrillas, sillas o incluso cuerdas delimitando una zona durante varias horas equivale a una ocupación temporal del dominio público.. Por este motivo, numerosos municipios han aprobado ordenanzas específicas para evitar la reserva anticipada de espacios en la arena. En determinadas localidades, la Policía Local tiene instrucciones de retirar sombrillas, toallas o cualquier otro objeto abandonado con el objetivo de guardar sitio. De esta forma, la Ley de Costas sirve como fundamento jurídico para impedir una práctica que cada verano genera quejas entre los bañistas y que busca garantizar que las playas sigan siendo espacios de acceso libre para todos.
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