La Justicia no impedirá que Marine Le Pen sea candidata en 2027. La líder ulttaderechista ha sido condenada en apelación a 3 años de prisión, 1 en firme con brazalete electrónico y 45 meses de inhabilitación de los cuales 15 son en firme. Y ahí está la clave del veredicto, esta es una cantidad en firme inferior al tope de dos años que habría frenado su carrera al Elíseo ya que la inhabilitación se estipula desde la primera instancia en primavera pasada.Se espera que la propia Le Pen valore la sentencia por televisión esta noche a las 20 horas y trace la hoja de ruta del Reagrupamiento Nacional para la carrera presidencial.El veredicto del caso, conocido el año pasado, generó un auténtico terremoto político en Francia y el Reagrupamiento Nacional optó en un primer compás por poner en tela de juicio la imparcialidad del tribunal que dictó que la aplicación inmediata de la condena de cinco años de inhabilitación fuese es decir, que no quedara en suspenso en función de eventuales recursos. Este era el punto en concreto –y no la condena en sí- que hizo revolverse al RN con Le Pen liderando todos los sondeos publicados de cara a las presidenciales de 2027.Para la Justicia, ya entonces quedó probado que Le Pen estaba “en el centro del sistema” de desvío de fondos desde 2009. El caso se remite a 2014, cuando Le Pen se desempeñaba como eurodiputada. Ella y el resto de condenados de su partido hicieron uso de sus asistentes parlamentarios pagados con fondos europeos para actividades que tenían que ver con la actividad de su movimiento político, entonces llamado Frente Nacional. En concreto, a Le Pen se le reprocha el cargo de malversación por cuatro asistentes parlamentarios que tuvo, pagados por el Parlamento Europeo con ocho contratos que no realizaban funciones asociadas a su puesto de eurodiputada, sino que trabajaban para el partido. El Parlamento Europeo estimó en su momento el perjuicio financiero en 4,5 millones de euros.La sentencia supuso un varapalo sin precedentes para Le Pen y para todo el partido que durante este tiempo ha mostrado una clara bicefalia con Jordan Bardella, el joven delfín y presidente de la agrupación, ejerciendo de relevo con peso creciente. Bardella sería la opción de recambio inmediato que la condena en firme tendría como consecuencia política.
La Justicia no impedirá que Marine Le Pen sea candidata en 2027. La líder ulttaderechista ha sido condenada en apelación a 3 años de prisión, 1 en firme con brazalete electrónico y 45 meses de inhabilitación de los cuales 15 son en firme. Y ahí está la clave del veredicto, esta es una cantidad en firme inferior al tope de dos años que habría frenado su carrera al Elíseo ya que la inhabilitación se estipula desde la primera instancia en primavera pasada. Se espera que la propia Le Pen valore la sentencia por televisión esta noche a las 20 horas y trace la hoja de ruta del Reagrupamiento Nacional para la carrera presidencial. El veredicto del caso, conocido el año pasado, generó un auténtico terremoto político en Francia y el Reagrupamiento Nacional optó en un primer compás por poner en tela de juicio la imparcialidad del tribunal que dictó que la aplicación inmediata de la condena de cinco años de inhabilitación fuese es decir, que no quedara en suspenso en función de eventuales recursos. Este era el punto en concreto –y no la condena en sí- que hizo revolverse al RN con Le Pen liderando todos los sondeos publicados de cara a las presidenciales de 2027. Para la Justicia, ya entonces quedó probado que Le Pen estaba “en el centro del sistema” de desvío de fondos desde 2009. El caso se remite a 2014, cuando Le Pen se desempeñaba como eurodiputada. Ella y el resto de condenados de su partido hicieron uso de sus asistentes parlamentarios pagados con fondos europeos para actividades que tenían que ver con la actividad de su movimiento político, entonces llamado Frente Nacional. En concreto, a Le Pen se le reprocha el cargo de malversación por cuatro asistentes parlamentarios que tuvo, pagados por el Parlamento Europeo con ocho contratos que no realizaban funciones asociadas a su puesto de eurodiputada, sino que trabajaban para el partido. El Parlamento Europeo estimó en su momento el perjuicio financiero en 4,5 millones de euros. La sentencia supuso un varapalo sin precedentes para Le Pen y para todo el partido que durante este tiempo ha mostrado una clara bicefalia con Jordan Bardella, el joven delfín y presidente de la agrupación, ejerciendo de relevo con peso creciente. Bardella sería la opción de recambio inmediato que la condena en firme tendría como consecuencia política.
Los 15 meses de inhabilitación en firme dan vía libre a la líder de la ultraderecha francesa para competir por cuarta vez por el Elíseo, pero deberá llevar un brazalete electrónico durante un año
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