La interrupción de la línea de alta velocidad entre Madrid y Málaga amenaza con arruinar la Semana Santa en la capital de la Costa del Sol, uno de los momentos de mayor actividad turística del año. Un estudio de la Cátedra de Estudios Cofrades de la Universidad de Málaga, presentado el año pasado, estimó en casi 400 millones de euros el impacto económico de la Semana Santa solo en Málaga capital, una cifra que deja una imagen del efecto que puede acarrear esta situación si no se revierte.. La conexión directa por AVE con Madrid permanece interrumpida desde mediados de enero. Primero se vio afectada por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. Después, el temporal de lluvias provocó el pasado cuatro de febrero el derrumbe de un muro de contención de casi 300 metros en el término municipal de Álora, motivo por el que sí se ha recuperado la conexión con Córdoba y Sevilla, pero no con Málaga.. Desde entonces, los viajeros deben realizar parte del trayecto por carretera, con trasbordos en autobús entre Málaga y la estación de Antequera-Santa Ana. El presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, confirmó ayer que el restablecimiento completo del tráfico ferroviario no se producirá «antes de la última semana de abril», después de que las inspecciones hayan obligado a descartar la previsión de recuperar la vía la semana del 23 de marzo.. El anuncio desató inmediatamente las críticas de las patronales de empresarios y el Gobierno andaluz. Entre otras, la Confederación de Empresarios de Málaga mostró su «decepción» por el retraso en recuperar la conexión directa por alta velocidad desde la capital y criticó una gestión de la situación «que denota falta de eficiencia, diligencia y claridad por parte de las autoridades competentes para solventar esta circunstancia. Especialmente, generando desconfianza con anuncios y expectativas que, finalmente, no se están cumpliendo».. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, lamentó que «la Semana Santa ya se ha perdido definitivamente». Según explicó, las pérdidas previstas por el sector turístico en Málaga y la Costa del Sol se sitúan «entre 190 y 200 millones de euros». A su juicio, esta situación «no atenta contra empresarios ni contra profesionales, sino contra la riqueza y contra el empleo de toda una comarca y una provincia como es Málaga y la Costa del Sol».. En la misma línea se pronunció la consejera de Economía, Carolina España, que calificó el retraso como «una ruina para muchos autónomos, para muchas empresas y para el empleo». La portavoz del Gobierno andaluz elevó el daño hasta los «300 millones de euros» y señaló que se prevé una caída de las reservas de entre el «25 y el 30%» en uno de los periodos de mayor actividad del año.. Más beligerante fue el presidente de la Diputación, Francisco Salado, que pidió «dimisiones» por una situación que, espetó, «es un golpe a la línea de flotación de la economía malagueña» y la muestra de que «el Gobierno, una vez más, incumple con Málaga».. Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, reconoció igualmente que el retraso «no es una buena noticia» para la ciudad y pidió acortar los plazos de las obras «en lo posible».
El sector empresarial y la Junta de Andalucía lamentan pérdidas millonarias y la falta de compromiso y transparencia del Gobierno
La interrupción de la línea de alta velocidad entre Madrid y Málaga amenaza con arruinar la Semana Santa en la capital de la Costa del Sol, uno de los momentos de mayor actividad turística del año. Un estudio de la Cátedra de Estudios Cofrades de la Universidad de Málaga, presentado el año pasado, estimó en casi 400 millones de euros el impacto económico de la Semana Santa solo en Málaga capital, una cifra que deja una imagen del efecto que puede acarrear esta situación si no se revierte.. La conexión directa por AVE con Madrid permanece interrumpida desde mediados de enero. Primero se vio afectada por el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz. Después, el temporal de lluvias provocó el pasado cuatro de febrero el derrumbe de un muro de contención de casi 300 metros en el término municipal de Álora, motivo por el que sí se ha recuperado la conexión con Córdoba y Sevilla, pero no con Málaga.. Desde entonces, los viajeros deben realizar parte del trayecto por carretera, con trasbordos en autobús entre Málaga y la estación de Antequera-Santa Ana. El presidente de Adif, Pedro Marco de la Peña, confirmó ayer que el restablecimiento completo del tráfico ferroviario no se producirá «antes de la última semana de abril», después de que las inspecciones hayan obligado a descartar la previsión de recuperar la vía la semana del 23 de marzo.. El anuncio desató inmediatamente las críticas de las patronales de empresarios y el Gobierno andaluz. Entre otras, la Confederación de Empresarios de Málaga mostró su «decepción» por el retraso en recuperar la conexión directa por alta velocidad desde la capital y criticó una gestión de la situación «que denota falta de eficiencia, diligencia y claridad por parte de las autoridades competentes para solventar esta circunstancia. Especialmente, generando desconfianza con anuncios y expectativas que, finalmente, no se están cumpliendo».. El consejero de Turismo y Andalucía Exterior, Arturo Bernal, lamentó que «la Semana Santa ya se ha perdido definitivamente». Según explicó, las pérdidas previstas por el sector turístico en Málaga y la Costa del Sol se sitúan «entre 190 y 200 millones de euros». A su juicio, esta situación «no atenta contra empresarios ni contra profesionales, sino contra la riqueza y contra el empleo de toda una comarca y una provincia como es Málaga y la Costa del Sol».. En la misma línea se pronunció la consejera de Economía, Carolina España, que calificó el retraso como «una ruina para muchos autónomos, para muchas empresas y para el empleo». La portavoz del Gobierno andaluz elevó el daño hasta los «300 millones de euros» y señaló que se prevé una caída de las reservas de entre el «25 y el 30%» en uno de los periodos de mayor actividad del año.. Más beligerante fue el presidente de la Diputación, Francisco Salado, que pidió «dimisiones» por una situación que, espetó, «es un golpe a la línea de flotación de la economía malagueña» y la muestra de que «el Gobierno, una vez más, incumple con Málaga».. Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, reconoció igualmente que el retraso «no es una buena noticia» para la ciudad y pidió acortar los plazos de las obras «en lo posible».
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