Fede Valverde en la clínica de Valdebebas del Real Madrid tras discutir muy acaloradamente, y por segundo día consecutivo, con Tchouameni. Y a cuatro días del Clásico. Puede que ese sea el mejor resumen de la temporada del conjunto blanco y de la situación en la que ha estado viviendo el vestuario. Es difícil competir así, es difícil convivir así.. Un discusión muy grave. Lo de ayer no fue una discusión de vestuario al uso, de esas que se quedan en palabras y se olvidan en la ducha. El altercado entre Valverde y Tchouameni terminó con el uruguayo siendo trasladado a la clínica de Valdebebas por precaución, y ya está en casa, pero la imagen quedó grabada en la retina de todos los que estuvieron presentes. El Real Madrid tiene un problema grave, y no es de táctica ni de físico, es de convivencia.. La respuesta de la directiva fue inmediata. Nada más conocerse lo sucedido, se convocó una reunión de emergencia en el propio vestuario del centro de entrenamiento, y José Ángel Sánchez encabezó ese comité de crisis. El director general se plantó en el vestuario con el objetivo de cortar de raíz una situación que lleva semanas deteriorándose, porque lo de este juefves ha sido la gota que ha colmado el vaso de una temporada llena de incendios internos. El club considera el asunto de máxima seriedad y ha abierto una investigación interna sobre los hechos.. Consecuencias. Las consecuencias deportivas y disciplinarias están sobre la mesa. El Real Madrid estudia abrir expediente a ambos jugadores, y también se baraja una sanción económica para los dos. Pero lo más grave para el equipo ahora mismo es la posibilidad de que Valverde y Tchouameni sean apartados del grupo de cara al Clásico del domingo. El Real Madrid tiene tres días para resolver si sus dos centrocampistas pueden saltar al césped del Camp Nou, o si ese asunto ya está cerrado antes de empezar.. El problema deportivo es mayúsculo porque Álvaro Arbeloa, cuando no ha tenido a Tchouameni disponible, ha tirado de Valverde en esa posición, y la pareja ha funcionado con más solidez que otras combinaciones. Si los dos están fuera, el entrenador madrileño se queda sin dos piezas clave para el partido más importante que le queda por delante. Y el partido importa, y mucho, porque si el Real Madrid no gana el Clásico el Barcelona se proclama campeón de Liga ese mismo domingo. El plan inicial pasaba por evitar el título azulgrana y hacerles esperar al menos unos días más, pero eso ya es lo menos importante comparado con lo que está pasando dentro del vestuario.. Todo puede pasar. Quedan cuatro partidos para el final de temporada y todo puede pasar. El Real Madrid puede terminar viendo cómo los dos futbolistas siguen con el equipo, puede verlos apartados temporalmente, puede enfrentarse al Clásico con una plantilla tocada anímicamente y con las bajas que decida imponer la dirección deportiva. La incertidumbre es total, y eso en sí mismo ya es una derrota parcial antes de jugar un balón.. Porque esta temporada ha tenido esa constante: el ruido dentro ha sido tan alto como el silencio fuera. El vestuario blanco ha arrastrado tensiones que han ido aflorando en los peores momentos, y cada vez que parecía que el grupo encontraba algo de estabilidad aparecía un nuevo episodio para remover todo. Lo de Valverde y Tchouameni es el capítulo más grave, el que tiene consecuencias físicas y el que ha obligado al club a actuar de manera formal y urgente.
El futbolista uruguayo ha terminado en el médico tras enfrentarse al francés en el vestuario de Valdedebas
Fede Valverde en la clínica de Valdebebas del Real Madrid tras discutir muy acaloradamente, y por segundo día consecutivo, con Tchouameni. Y a cuatro días del Clásico. Puede que ese sea el mejor resumen de la temporada del conjunto blanco y de la situación en la que ha estado viviendo el vestuario. Es difícil competir así, es difícil convivir así.. Un discusión muy grave. Lo de ayer no fue una discusión de vestuario al uso, de esas que se quedan en palabras y se olvidan en la ducha. El altercado entre Valverde y Tchouameni terminó con el uruguayo siendo trasladado a la clínica de Valdebebas por precaución, y ya está en casa, pero la imagen quedó grabada en la retina de todos los que estuvieron presentes. El Real Madrid tiene un problema grave, y no es de táctica ni de físico, es de convivencia.. La respuesta de la directiva fue inmediata. Nada más conocerse lo sucedido, se convocó una reunión de emergencia en el propio vestuario del centro de entrenamiento, y José Ángel Sánchez encabezó ese comité de crisis. El director general se plantó en el vestuario con el objetivo de cortar de raíz una situación que lleva semanas deteriorándose, porque lo de este juefves ha sido la gota que ha colmado el vaso de una temporada llena de incendios internos. El club considera el asunto de máxima seriedad y ha abierto una investigación interna sobre los hechos.. Consecuencias. Las consecuencias deportivas y disciplinarias están sobre la mesa. El Real Madrid estudia abrir expediente a ambos jugadores, y también se baraja una sanción económica para los dos. Pero lo más grave para el equipo ahora mismo es la posibilidad de que Valverde y Tchouameni sean apartados del grupo de cara al Clásico del domingo. El Real Madrid tiene tres días para resolver si sus dos centrocampistas pueden saltar al césped del Camp Nou, o si ese asunto ya está cerrado antes de empezar.. El problema deportivo es mayúsculo porque Álvaro Arbeloa, cuando no ha tenido a Tchouameni disponible, ha tirado de Valverde en esa posición, y la pareja ha funcionado con más solidez que otras combinaciones. Si los dos están fuera, el entrenador madrileño se queda sin dos piezas clave para el partido más importante que le queda por delante. Y el partido importa, y mucho, porque si el Real Madrid no gana el Clásico el Barcelona se proclama campeón de Liga ese mismo domingo. El plan inicial pasaba por evitar el título azulgrana y hacerles esperar al menos unos días más, pero eso ya es lo menos importante comparado con lo que está pasando dentro del vestuario.. Todo puede pasar. Quedan cuatro partidos para el final de temporada y todo puede pasar. El Real Madrid puede terminar viendo cómo los dos futbolistas siguen con el equipo, puede verlos apartados temporalmente, puede enfrentarse al Clásico con una plantilla tocada anímicamente y con las bajas que decida imponer la dirección deportiva. La incertidumbre es total, y eso en sí mismo ya es una derrota parcial antes de jugar un balón.. Porque esta temporada ha tenido esa constante: el ruido dentro ha sido tan alto como el silencio fuera. El vestuario blanco ha arrastrado tensiones que han ido aflorando en los peores momentos, y cada vez que parecía que el grupo encontraba algo de estabilidad aparecía un nuevo episodio para remover todo. Lo de Valverde y Tchouameni es el capítulo más grave, el que tiene consecuencias físicas y el que ha obligado al club a actuar de manera formal y urgente.
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