La Guardia Civil ha avisado de las «condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas para las personas vulnerables» en las que se encontraban las cinco monjas de entre 87 y 101 años que vivían en el Monasterio de Santa Clara de Orduña (Vizcaya) con las ocho cismáticas antes residentes en el Monasterio de Belorado (Burgos).. Según ha informado a Europa Press la Guardia Civil, agentes de la benemérita han realizado labores de apoyo a la comitiva judicial que este jueves ha acudido al convento de Orduña, por orden del Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao.. Estos agentes han comprobado que las monjas mayores se encontraban en «condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas para las personas vulnerables», sin control médico y, además, había «muchas reticencias para que sus familiares pudieran visitarlas».. La comitiva, incluida la jueza, ha acudido sobre las 13.15 horas al Monasterio de Santa Clara de Orduña para trasladar a las religiosas a una revisión médica en el Hospital de Basurto, en Bilbao, donde alguna podría quedarse ingresada. La Iglesia considera a estas monjas mayores como la «verdadera comunidad religiosa» clarisa del Monasterio de Belorado.. Ante los hechos, la que fuera abadesa de Belorado, Laura García de Viedma, se ha mostrado muy crítica con la actuación de la Benemérita «por orden de la jueza» y ha aseverado que en «ningún momento» han podido acompañar a las cinco religiosas.. Así, ha apuntado que a estas clarisas se las han llevado «por la fuerza y han marchado con extraños, medio desnudas y sin preguntar por la «medicación» que toman, mientras una de ellas ha sido llevada «con fiebre».. García de Viedma ha afirmado que, mientras se ha producido la identificación y el traslado de las cinco religiosas clarisas, la Guardia Civil ha tenido «incomunicadas» a todas las cismáticas que estaban en el cenobio de Orduña.. Asimismo, ha advertido de que hay un «intento manifiesto de hundir» su comunidad y «callarla» debido a que se consideran «contrasistema», por lo que defiende que mantienen «libertad de conciencia».. Tal y como ha precisado el abogado Florentino Aláez, esta intervención la lleva a cabo el juzgado de Bilbao, si bien García de Viedma ha responsabilizado y ha señalado a la jueza de Briviesca, a la que reprocha querer «a toda costa desmontar su comunidad y desmontar a las mayores». Los anteriores intentos de desalojo ocurrieron el 27 de noviembre pasado y el 31 de julio, justo después de la sentencia de desahucio emitida por la jueza de Briviesca.
Carecían de control médico y, además, había «muchas reticencias para que sus familiares pudieran visitarlas».
La Guardia Civil ha avisado de las «condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas para las personas vulnerables» en las que se encontraban las cinco monjas de entre 87 y 101 años que vivían en el Monasterio de Santa Clara de Orduña (Vizcaya) con las ocho cismáticas antes residentes en el Monasterio de Belorado (Burgos).. Según ha informado a Europa Press la Guardia Civil, agentes de la benemérita han realizado labores de apoyo a la comitiva judicial que este jueves ha acudido al convento de Orduña, por orden del Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao.. Estos agentes han comprobado que las monjas mayores se encontraban en «condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas para las personas vulnerables», sin control médico y, además, había «muchas reticencias para que sus familiares pudieran visitarlas».. La comitiva, incluida la jueza, ha acudido sobre las 13.15 horas al Monasterio de Santa Clara de Orduña para trasladar a las religiosas a una revisión médica en el Hospital de Basurto, en Bilbao, donde alguna podría quedarse ingresada. La Iglesia considera a estas monjas mayores como la «verdadera comunidad religiosa» clarisa del Monasterio de Belorado.. Ante los hechos, la que fuera abadesa de Belorado, Laura García de Viedma, se ha mostrado muy crítica con la actuación de la Benemérita «por orden de la jueza» y ha aseverado que en «ningún momento» han podido acompañar a las cinco religiosas.. Así, ha apuntado que a estas clarisas se las han llevado «por la fuerza y han marchado con extraños, medio desnudas y sin preguntar por la «medicación» que toman, mientras una de ellas ha sido llevada «con fiebre».. García de Viedma ha afirmado que, mientras se ha producido la identificación y el traslado de las cinco religiosas clarisas, la Guardia Civil ha tenido «incomunicadas» a todas las cismáticas que estaban en el cenobio de Orduña.. Asimismo, ha advertido de que hay un «intento manifiesto de hundir» su comunidad y «callarla» debido a que se consideran «contrasistema», por lo que defiende que mantienen «libertad de conciencia».. Tal y como ha precisado el abogado Florentino Aláez, esta intervención la lleva a cabo el juzgado de Bilbao, si bien García de Viedma ha responsabilizado y ha señalado a la jueza de Briviesca, a la que reprocha querer «a toda costa desmontar su comunidad y desmontar a las mayores». Los anteriores intentos de desalojo ocurrieron el 27 de noviembre pasado y el 31 de julio, justo después de la sentencia de desahucio emitida por la jueza de Briviesca.
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