El primer día de mayo no solo se celebra la fiesta del trabajador. En Castilla y León, comunidad histórica donde las haya donde se desarrollan numerosas tradicionaes arraigadas, hay una de ellas que coincide también con este 1 de mayo. La Fiesta de los Mayos, que según en qué zona se festeja de diferente manera.. Una festividad que se celebra desde mediados del siglo pasado y cuyo valor cultural radica en la forma de vida tradicional en un entorno forestal. Esta fiesta, aunque sufrió declives, ha sido recuperada y mantiene su valor cultural y etnográfico en muchas zonas rurales de la comunidad, sirviendo de homenaje a la naturaleza. la gastronomía y a la juventud local.. En las provincias de Burgos y Soria se denomina la Pingada del Mayo, que se desarrolla en localidades como Hontoria del Pinar (Burgos), que atesora un gran patrimonio natural, destacando parajes de incalculable valor al estar enclavada una parte importante de su término municipal dentro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, así como en San Leonardo de Yagüe y Cabrejas del Pinar, ambas en la provincia de Soria.. En estas celebraciones los mozos levantan un pino de gran altura adornado, tradicionalmente realizado el 1 de mayo o días cercanos. Los mozos utilizan «tijeras» (maderos cruzados) para elevar el pino. Históricamente, se utilizan bueyes para llevar el pino desde el monte hasta el lugar de la celebración, a veces con la colaboración de vecinos de localidades cercanas como Aldea del Pinar. La fiesta incluye el baile de las mozas, que tradicionalmente bailan alrededor del pino para celebrar que todo salió bien.. También se realiza una típica y muy arraigada manifestación gastronómica. Los mozos participantes celebran una comida de hermandad a base de la típica caldereta serrana. La caldereta es un plato tradicional de la Comarca de Pinares y se elabora a base de carne de cordero con patatas como ingredientes principales, añadiendo otros ingredientes como pimiento verde y rojo, cebolla, aceite, ajo y pimentón. Todo ello se pone a hervir en un caldero o ‘perola’ de gran tamaño en brasas y fuego con leña de pino.. En la villa de San Leonardo de Yagüe la elevación del pino se realiza mediante horquillas de madera, cuerdas y mucho esfuerzo. Los mozos del pueblo, tras seleccionar y traer el pino del monte, lo levantan verticalmente utilizando cinco tijeras (horquillas) de madera de diferentes longitudes. Se requieran entre 60 y 70 jóvenes para encajar la base donde se colocará el árbol en un pozo.. Y en Cabrejas del Pinar, los mozos cortan el pino, lo arrastran con bueyes hasta la plaza -cerca de la Iglesia de San Millán- y lo levantan con fuerza y destreza en un ambiente de camaradería. Una fiesta que se recuperaba hace unos 25 años tras un parón pero que se cree que tiene más de dos siglos y medio de historia.. En la provincia de León están «Los Mayos» de El Bierzo que se celebran en pueblos como Villafranca del Bierzo, donde se celebra una variante única que combina los mayos humanos cubiertos en su totalidad de ramajes, dependiendo la planta utilizada del lugar, ya sea paja, hinojo o brezo, entre otras. Es un rito que representa el fin del invierno y el despertar de la vegetación, a menudo acompañados de bailes y cantos populares.. Esta tradición, además, ha conseguido revitalizar para la enseñanza de valores agrarios, sociales, antropológicos y de respeto a la naturaleza. Una costumbre que ha llegado a nuestros días desde el Neolítico en la que se rinde culto a los espíritus arbóreos, residentes en los árboles, para rogar por la fertilidad de los humanos, animales y cosechas.. Los Maios recorren las calles de la villa, cantando las coplas tradicionales con la ayuda de gaitas y tambores. No faltan los juegos tradicionales. Los más viejos del lugar recuerdan la ininterrumpida celebración, que, no obstante, sufrió una crisis en los años 70 de la que pudo recuperarse.. También en la provincia de León destacan Los Mayos de Sariegos, una tradición ancestral que celebra la llegada de la primavera y el renacer de la naturaleza. Esta festividad, recuperada con fuerza en los últimos años, consiste en «pinar» (erguir) grandes troncos y colocar monigotes o peleles en los cuatro pueblos del municipio: Sariegos, Azadinos, Pobladura del Bernesga y Carbajal de la Legua. Estos monigotes son figuras hechas de tela, paja y ropa vieja que representan escenas de la vida cotidiana, profesiones históricas o críticas sociales irónicas.. En la provincia de Segovia destacan las fiestas de los Quintos el 1 de mayo de Fuentepelayo, donde se tala y coloca un pino en la Plaza Mayor o en Riaza, que celebra la Fiesta de la Cruz de Mayo con rondas de mozos y bailes tradicionales.. En la provincia de Valladolid destaca el «mayo» de Íscar, que mantiene la tradición de plantar un tronco alto en el centro del pueblo. Si bien esta fiesta se celebra el 14 de agosto. Se pingan (plantan) dos pinos, uno en la Plaza Mayor y otro frente a la ermita de la Soledad.Se pingan (plantan) dos pinos, uno en la Plaza Mayor y otro frente a la ermita de la Soledad.
Muy arraigada en muchas zonas rurales de Castilla y León, esta festividad celelbra también el fin del invierno y la explosión de la naturaleza
El primer día de mayo no solo se celebra la fiesta del trabajador. En Castilla y León, comunidad histórica donde las haya donde se desarrollan numerosas tradicionaes arraigadas, hay una de ellas que coincide también con este 1 de mayo. La Fiesta de los Mayos, que según en qué zona se festeja de diferente manera.. Una festividad que se celebra desde mediados del siglo pasado y cuyo valor cultural radica en la forma de vida tradicional en un entorno forestal. Esta fiesta, aunque sufrió declives, ha sido recuperada y mantiene su valor cultural y etnográfico en muchas zonas rurales de la comunidad, sirviendo de homenaje a la naturaleza. la gastronomía y a la juventud local.. En las provincias de Burgos y Soria se denomina la Pingada del Mayo, que se desarrolla en localidades como Hontoria del Pinar (Burgos), que atesora un gran patrimonio natural, destacando parajes de incalculable valor al estar enclavada una parte importante de su término municipal dentro del Parque Natural del Cañón del Río Lobos, así como en San Leonardo de Yagüe y Cabrejas del Pinar, ambas en la provincia de Soria.. En estas celebraciones los mozos levantan un pino de gran altura adornado, tradicionalmente realizado el 1 de mayo o días cercanos. Los mozos utilizan «tijeras» (maderos cruzados) para elevar el pino. Históricamente, se utilizan bueyes para llevar el pino desde el monte hasta el lugar de la celebración, a veces con la colaboración de vecinos de localidades cercanas como Aldea del Pinar. La fiesta incluye el baile de las mozas, que tradicionalmente bailan alrededor del pino para celebrar que todo salió bien.. También se realiza una típica y muy arraigada manifestación gastronómica. Los mozos participantes celebran una comida de hermandad a base de la típica caldereta serrana. La caldereta es un plato tradicional de la Comarca de Pinares y se elabora a base de carne de cordero con patatas como ingredientes principales, añadiendo otros ingredientes como pimiento verde y rojo, cebolla, aceite, ajo y pimentón. Todo ello se pone a hervir en un caldero o ‘perola’ de gran tamaño en brasas y fuego con leña de pino.. En la villa de San Leonardo de Yagüe la elevación del pino se realiza mediante horquillas de madera, cuerdas y mucho esfuerzo. Los mozos del pueblo, tras seleccionar y traer el pino del monte, lo levantan verticalmente utilizando cinco tijeras (horquillas) de madera de diferentes longitudes. Se requieran entre 60 y 70 jóvenes para encajar la base donde se colocará el árbol en un pozo.. Y en Cabrejas del Pinar, los mozos cortan el pino, lo arrastran con bueyes hasta la plaza -cerca de la Iglesia de San Millán- y lo levantan con fuerza y destreza en un ambiente de camaradería. Una fiesta que se recuperaba hace unos 25 años tras un parón pero que se cree que tiene más de dos siglos y medio de historia.. En la provincia de León están «Los Mayos» de El Bierzo que se celebran en pueblos como Villafranca del Bierzo, donde se celebra una variante única que combina los mayos humanos cubiertos en su totalidad de ramajes, dependiendo la planta utilizada del lugar, ya sea paja, hinojo o brezo, entre otras. Es un rito que representa el fin del invierno y el despertar de la vegetación, a menudo acompañados de bailes y cantos populares.. Esta tradición, además, ha conseguido revitalizar para la enseñanza de valores agrarios, sociales, antropológicos y de respeto a la naturaleza. Una costumbre que ha llegado a nuestros días desde el Neolítico en la que se rinde culto a los espíritus arbóreos, residentes en los árboles, para rogar por la fertilidad de los humanos, animales y cosechas.. Los Maios recorren las calles de la villa, cantando las coplas tradicionales con la ayuda de gaitas y tambores. No faltan los juegos tradicionales. Los más viejos del lugar recuerdan la ininterrumpida celebración, que, no obstante, sufrió una crisis en los años 70 de la que pudo recuperarse.. También en la provincia de León destacan Los Mayos de Sariegos, una tradición ancestral que celebra la llegada de la primavera y el renacer de la naturaleza. Esta festividad, recuperada con fuerza en los últimos años, consiste en «pinar» (erguir) grandes troncos y colocar monigotes o peleles en los cuatro pueblos del municipio: Sariegos, Azadinos, Pobladura del Bernesga y Carbajal de la Legua. Estos monigotes son figuras hechas de tela, paja y ropa vieja que representan escenas de la vida cotidiana, profesiones históricas o críticas sociales irónicas.. En la provincia de Segovia destacan las fiestas de los Quintos el 1 de mayo de Fuentepelayo, donde se tala y coloca un pino en la Plaza Mayor o en Riaza, que celebra la Fiesta de la Cruz de Mayo con rondas de mozos y bailes tradicionales.. En la provincia de Valladolid destaca el «mayo» de Íscar, que mantiene la tradición de plantar un tronco alto en el centro del pueblo. Si bien esta fiesta se celebra el 14 de agosto. Se pingan (plantan) dos pinos, uno en la Plaza Mayor y otro frente a la ermita de la Soledad.Se pingan (plantan) dos pinos, uno en la Plaza Mayor y otro frente a la ermita de la Soledad.
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