Cuando se cumple medio siglo después de su constitución, la Fundació Rocamora conmemora su 50 aniversario como uno de los referentes más singulares del mecenazgo privado en Cataluña. Nacida en 1976 por iniciativa de Antonio Rocamora Pellicer, marqués de Villamizar, a partir del legado de su tío abuelo Manuel Rocamora Vidal, la institución ha sabido cumplir su misión fundacional: preservar, estudiar y difundir un patrimonio artístico y cultural de primer orden para las próximas generaciones.. La sede de la fundación es la propia Casa Rocamora, la residencia habitual de Manuel Rocamora desde 1935. Se trata de un elegante palacete de estilo isabelino enclavado en el calle Ballester, en el barrio del Putxet, un oasis en el corazón de la ciudad que parece resistirse al paso del tiempo.. Con motivo de este aniversario, la fundación, presidida por Eduard Rocamora, ha preparado un ambicioso programa de actividades que se pondrá en marcha a partir del próximo otoño. El objetivo es doble: poner en valor la poliédrica figura de Manuel Rocamora —coleccionista, pintor y mecenas— y dar a conocer al gran público las distintas facetas de una trayectoria vital dedicada al arte y la cultura. Por ese motivo están previstas varias iniciativas, como visitas guiadas a la Casa Rocamora, ciclos de conferencias, exposiciones temporales y actividades musicales vinculadas a los ámbitos en los que destacó el fundador, como la pintura, el coleccionismo y el mecenazgo. “Celebrar estos 50 años supone una oportunidad única para recordar y poner en valor medio siglo de compromiso con la conservación y difusión del patrimonio cultural”, explica Eduard Rocamora. “Durante estas cinco décadas, la Casa Rocamora se ha consolidado como un espacio de encuentro entre el arte, la historia y la sociedad. Es también el momento de agradecer el apoyo de todas las personas e instituciones que han hecho posible esta trayectoria y de reafirmar la vocación de servicio a la cultura que ha inspirado a la fundación desde sus inicios”.Y añade, citando las propias palabras de Manuel Rocamora: “Las colecciones se forman para ser mostradas al público”. Una máxima que, cincuenta años después, sigue siendo el eje que mueve a la institución.. La Fundació Rocamora custodia un patrimonio artístico excepcional integrado por más de una veintena de colecciones. Entre las más notables figuran las de cerámica de Alcora, dibujo, pintura, escultura y mobiliario, principalmente de los siglos XVIII al XX. Destaca de manera especial la sala dedicada de forma permanente a la obra de Ramon Casas, uno de los grandes nombres del modernismo. El conjunto se completa con piezas de extraordinario valor, como la maqueta original en bronce del monumento a Cristóbal Colón de Barcelona o el histórico móvil de Els Quatre Gats realizado por Pablo Picasso para la mítica cervecería modernista. La biblioteca, con cerca de 5.000 volúmenes especializados en literatura, arte, música e historia, es otro de los grandes atractivos de la casa. El recorrido por sus estancias permite descubrir además colecciones tan curiosas y evocadoras como las de reclamos publicitarios, mascarones de proa, naipes y autómatas.. En los últimos años, la Casa Rocamora ha sido objeto de una profunda rehabilitación que ha devuelto al edificio todo su esplendor original. Con más de 600 metros cuadrados de espacios expositivos, la fundación cuenta además con un jardín presidido por palmeras centenarias y un estanque central que representa uno de los rincones más bellos y tranquilos de la Barcelona actual.
Varias actividades conmemorarán a lo largo del otoño los cincuenta años de la entidad
Cuando se cumple medio siglo después de su constitución, la Fundació Rocamora conmemora su 50 aniversario como uno de los referentes más singulares del mecenazgo privado en Cataluña. Nacida en 1976 por iniciativa de Antonio Rocamora Pellicer, marqués de Villamizar, a partir del legado de su tío abuelo Manuel Rocamora Vidal, la institución ha sabido cumplir su misión fundacional: preservar, estudiar y difundir un patrimonio artístico y cultural de primer orden para las próximas generaciones.. La sede de la fundación es la propia Casa Rocamora, la residencia habitual de Manuel Rocamora desde 1935. Se trata de un elegante palacete de estilo isabelino enclavado en el calle Ballester, en el barrio del Putxet, un oasis en el corazón de la ciudad que parece resistirse al paso del tiempo.. Con motivo de este aniversario, la fundación, presidida por Eduard Rocamora, ha preparado un ambicioso programa de actividades que se pondrá en marcha a partir del próximo otoño. El objetivo es doble: poner en valor la poliédrica figura de Manuel Rocamora —coleccionista, pintor y mecenas— y dar a conocer al gran público las distintas facetas de una trayectoria vital dedicada al arte y la cultura. Por ese motivo están previstas varias iniciativas, como visitas guiadas a la Casa Rocamora, ciclos de conferencias, exposiciones temporales y actividades musicales vinculadas a los ámbitos en los que destacó el fundador, como la pintura, el coleccionismo y el mecenazgo. “Celebrar estos 50 años supone una oportunidad única para recordar y poner en valor medio siglo de compromiso con la conservación y difusión del patrimonio cultural”, explica Eduard Rocamora. “Durante estas cinco décadas, la Casa Rocamora se ha consolidado como un espacio de encuentro entre el arte, la historia y la sociedad. Es también el momento de agradecer el apoyo de todas las personas e instituciones que han hecho posible esta trayectoria y de reafirmar la vocación de servicio a la cultura que ha inspirado a la fundación desde sus inicios”.Y añade, citando las propias palabras de Manuel Rocamora: “Las colecciones se forman para ser mostradas al público”. Una máxima que, cincuenta años después, sigue siendo el eje que mueve a la institución.. La Fundació Rocamora custodia un patrimonio artístico excepcional integrado por más de una veintena de colecciones. Entre las más notables figuran las de cerámica de Alcora, dibujo, pintura, escultura y mobiliario, principalmente de los siglos XVIII al XX. Destaca de manera especial la sala dedicada de forma permanente a la obra de Ramon Casas, uno de los grandes nombres del modernismo. El conjunto se completa con piezas de extraordinario valor, como la maqueta original en bronce del monumento a Cristóbal Colón de Barcelona o el histórico móvil de Els Quatre Gats realizado por Pablo Picasso para la mítica cervecería modernista. La biblioteca, con cerca de 5.000 volúmenes especializados en literatura, arte, música e historia, es otro de los grandes atractivos de la casa. El recorrido por sus estancias permite descubrir además colecciones tan curiosas y evocadoras como las de reclamos publicitarios, mascarones de proa, naipes y autómatas.. En los últimos años, la Casa Rocamora ha sido objeto de una profunda rehabilitación que ha devuelto al edificio todo su esplendor original. Con más de 600 metros cuadrados de espacios expositivos, la fundación cuenta además con un jardín presidido por palmeras centenarias y un estanque central que representa uno de los rincones más bellos y tranquilos de la Barcelona actual.
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