La historia de España cuenta con muchos episodios difusos, inquietantes que parecen sacados de una novela de intriga. Y es que las intrigas palaciegas, que siguen a día de hoy vigentes, aunque más que en las monarquías en los distintos Gobiernos, eran la tónica general en los distintos reinados que ha habido en España. Lucha de intereses para colocar a uno u a otro heredero, algunos de los cuales muy influenciados por tejemanejes de personajes que ansiaban el poder y se aprovechaban del rey en cuestión. Ejemplo de ello el Duque de Lerma.. Pero nuestro protagonista se remonta a años antes y con un protagonista de excepción y que pudo cambiar radicalmente la historia de España si hubiera accedido al trono ya que estaba predestinado a ello. Estamos hablando del infante Alfonso de Castilla, conocido también como «Alfonso el Inocente». Hijo del rey Juan II de Castilla y de la reina Isabel de Portugal y por consiguiente hermano también de Isabel, la futura reina Católica de los reinos de Castilla.. El infante nacía en la localidad de Tordesillas en 1453 y pronto se convirtió en uno de los protagonistas del conflicto por la sucesión de su medio hermano Enrique IV, también conocido como «El Impotente», que había heredado el trono castellano en 1454. Con doce años, la Liga nobiliaria derrocaría a Enrique de el trono y proclamaban a Alfonso rey de Castilla con el nombre de Alfonso XII. Un suceso que ha pasado a la historia como «la farsa de Ávila».. En ese momento estalla una guerra abierta entre los partidarios de Enrique IV y Alfonso XII, este último instalaba su corte en la villa de Arévalo. Es decir, que durante tres años, convivieron en Castilla dos reyes con sus respectivas cortes, con su respectivo lujo y esplendor cultural.. Fue en agosto del año 1467 cuando tiene lugar una batalla, la de Olmedo, entre las dos tropas afiliadas a cada rey, aunque ninguno de los dos bandos logra imponerse. El rey Alfonso se dirigía a Toledo para conquistar su plaza fuerte y paró a descansar en Cardeñosa (Ávila), donde en una posada local cenó una trucha. A raíz de ello pasó varios días en cama con fiebre elevada hasta que murió. Además de la fiebre, había perdido el habla y la conciencia. Las crónica oficiales hablan de una muerte por pestilencia, muy habitual en aquella época, pero distintos estudios y al analizar los restos del infante no encontraron síntomas de peste por lo que no se descarta un envenenamiento y es aquí donde aparece la figura de Juan Pacheco, que estuvo presente en dicha cena y que volvió rápidamente a servir al otro rey.. De esta manera quedaba uno de los dos, Enrique IV, y sus herederas pasaron a ser Juana la Beltraneja y la infanta Isabel de Castilla, que terminaría dando lugar a la Guerra de Sucesión Castellana, y donde Isabel lograría ese trono. Pero esa es otra historia…. El infante Alfonso de Castilla fue sepultado junto a sus padres en la Cartuja de Miraflores, en un sepulcro que merece la pena visitar. Una historia más de los reinos de Castilla y sus intrigas palaciales.
Las crónicas oficiales hablan que falleció por peste cuando solo contaba 15 años, aunque la opinión popular y recientes estudios se decantan por un envenenamiento provocado
La historia de España cuenta con muchos episodios difusos, inquietantes que parecen sacados de una novela de intriga. Y es que las intrigas palaciegas, que siguen a día de hoy vigentes, aunque más que en las monarquías en los distintos Gobiernos, eran la tónica general en los distintos reinados que ha habido en España. Lucha de intereses para colocar a uno u a otro heredero, algunos de los cuales muy influenciados por tejemanejes de personajes que ansiaban el poder y se aprovechaban del rey en cuestión. Ejemplo de ello el Duque de Lerma.. Pero nuestro protagonista se remonta a años antes y con un protagonista de excepción y que pudo cambiar radicalmente la historia de España si hubiera accedido al trono ya que estaba predestinado a ello. Estamos hablando del infante Alfonso de Castilla, conocido también como «Alfonso el Inocente». Hijo del rey Juan II de Castilla y de la reina Isabel de Portugal y por consiguiente hermano también de Isabel, la futura reina Católica de los reinos de Castilla.. El infante nacía en la localidad de Tordesillas en 1453 y pronto se convirtió en uno de los protagonistas del conflicto por la sucesión de su medio hermano Enrique IV, también conocido como «El Impotente», que había heredado el trono castellano en 1454. Con doce años, la Liga nobiliaria derrocaría a Enrique de el trono y proclamaban a Alfonso rey de Castilla con el nombre de Alfonso XII. Un suceso que ha pasado a la historia como «la farsa de Ávila».. En ese momento estalla una guerra abierta entre los partidarios de Enrique IV y Alfonso XII, este último instalaba su corte en la villa de Arévalo. Es decir, que durante tres años, convivieron en Castilla dos reyes con sus respectivas cortes, con su respectivo lujo y esplendor cultural.. Fue en agosto del año 1467 cuando tiene lugar una batalla, la de Olmedo, entre las dos tropas afiliadas a cada rey, aunque ninguno de los dos bandos logra imponerse. El rey Alfonso se dirigía a Toledo para conquistar su plaza fuerte y paró a descansar en Cardeñosa (Ávila), donde en una posada local cenó una trucha. A raíz de ello pasó varios días en cama con fiebre elevada hasta que murió. Además de la fiebre, había perdido el habla y la conciencia. Las crónica oficiales hablan de una muerte por pestilencia, muy habitual en aquella época, pero distintos estudios y al analizar los restos del infante no encontraron síntomas de peste por lo que no se descarta un envenenamiento y es aquí donde aparece la figura de Juan Pacheco, que estuvo presente en dicha cena y que volvió rápidamente a servir al otro rey.. De esta manera quedaba uno de los dos, Enrique IV, y sus herederas pasaron a ser Juana la Beltraneja y la infanta Isabel de Castilla, que terminaría dando lugar a la Guerra de Sucesión Castellana, y donde Isabel lograría ese trono. Pero esa es otra historia…. El infante Alfonso de Castilla fue sepultado junto a sus padres en la Cartuja de Miraflores, en un sepulcro que merece la pena visitar. Una historia más de los reinos de Castilla y sus intrigas palaciales.
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