Esta madrugada, el cielo sobre Cabo Cañaveral se iluminó durante unos segundos con una enorme bola de fuego. El cohete New Glenn de Blue Origin, la compañía espacial fundada por Jeff Bezos, acababa de explotar sobre la plataforma de lanzamiento durante una prueba de motores previa al despegue.. Debido a que se trata de un ensayo, no había astronautas a bordo ni carga útil. Pero el accidente representa uno de los mayores reveses sufridos por la empresa en años y amenaza con retrasar parte de sus ambiciones lunares y comerciales.. La explosión ocurrió durante un “hot fire test”, una prueba estática en la que los motores del cohete se encienden mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma. Este tipo de ensayos son habituales antes de un lanzamiento porque permiten comprobar sistemas de combustible, presiones y comportamiento de los motores bajo condiciones reales.. Las imágenes grabadas desde las inmediaciones muestran cómo la base del cohete queda envuelta en llamas antes de que una explosión masiva destruya parcialmente la plataforma Launch Complex 36, en Florida. La onda expansiva fue visible a kilómetros de distancia. Afortunadamente, no hubo heridos.. Blue Origin describió el incidente con una palabra cuidadosamente elegida: anomalía. En un comunicado, la compañía aseguró que todo el personal había sido evacuado correctamente y confirmó el inicio de una investigación interna para determinar las causas exactas del fallo. Jeff Bezos también reaccionó públicamente afirmando que la empresa “reconstruirá y seguirá adelante”.. All personnel are accounted for and safe. It’s too early to know the root cause but we’re already working to find it. Very rough day, but we’ll rebuild whatever needs rebuilding and get back to flying. It’s worth it.— Jeff Bezos (@JeffBezos) May 29, 2026 . Por ahora no existe una causa oficial, pero las primeras imágenes del incidente sugieren que el fallo se originó en la sección de motores del vehículo, donde se encuentran los siete motores BE-4 del New Glenn, aunque Blue Origin todavía no ha detallado qué sistema provocó la explosión. Estas pruebas trabajan con enormes cantidades de oxígeno líquido y metano a temperaturas extremas; una fuga o una alteración de presión puede desencadenar explosiones catastróficas en cuestión de segundos.. La realidad es que los motores ya venía acumulando dificultades. En abril, durante su tercer vuelo, el cohete consiguió reutilizar correctamente el propulsor principal, pero la segunda etapa colocó un satélite en una órbita incorrecta. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) abrió entonces una investigación formal y exigió medidas correctivas antes de autorizar nuevos vuelos.. Eso significa que la explosión actual llega en el peor momento posible para la compañía. El New Glenn no es un proyecto menor. Se trata del gran cohete orbital de Blue Origin, diseñado para competir directamente con el Falcon Heavy y, en el futuro, con Starship de SpaceX. El vehículo debía lanzar satélites comerciales, misiones militares y componentes esenciales del programa lunar Artemis de la NASA. Y ahí aparece la principal preocupación: los retrasos.. La plataforma destruida era actualmente la única base operativa de lanzamiento para el New Glenn. Aunque todavía no existe un calendario oficial de reparación, varios analistas consideran probable que las próximas misiones sufran demoras de meses.. Entre las misiones potencialmente afectadas se encuentra el despliegue de satélites de Amazon para su red de internet espacial, un proyecto pensado para competir con Starlink de SpaceX. El cohete destruido, de hecho, se preparaba para transportar 48 satélites de esa constelación. Pero el impacto podría ir más allá del mercado comercial.. La NASA había seleccionado recientemente a Blue Origin para varias misiones relacionadas con la futura infraestructura lunar estadounidense. El New Glenn también figuraba como uno de los vehículos capaces de apoyar futuras operaciones del programa Artemis y el transporte de componentes para la futura base lunar en el polo sur de la Luna.. La explosión no significa necesariamente el fracaso del programa. Pero sí deja claro algo incómodo para la empresa de Bezos: construir un cohete reutilizable gigantesco sigue siendo una de las tareas tecnológicas más difíciles del planeta. Y en el negocio espacial moderno, el tiempo puede ser tan importante como el combustible.
Era la nave que la agencia espacial había señalado para comenzar a construir sus bases lunares.
Esta madrugada, el cielo sobre Cabo Cañaveral se iluminó durante unos segundos con una enorme bola de fuego. El cohete New Glenn de Blue Origin, la compañía espacial fundada por Jeff Bezos, acababa de explotar sobre la plataforma de lanzamiento durante una prueba de motores previa al despegue.. Debido a que se trata de un ensayo, no había astronautas a bordo ni carga útil. Pero el accidente representa uno de los mayores reveses sufridos por la empresa en años y amenaza con retrasar parte de sus ambiciones lunares y comerciales.. La explosión ocurrió durante un “hot fire test”, una prueba estática en la que los motores del cohete se encienden mientras el vehículo permanece sujeto a la plataforma. Este tipo de ensayos son habituales antes de un lanzamiento porque permiten comprobar sistemas de combustible, presiones y comportamiento de los motores bajo condiciones reales.. Las imágenes grabadas desde las inmediaciones muestran cómo la base del cohete queda envuelta en llamas antes de que una explosión masiva destruya parcialmente la plataforma Launch Complex 36, en Florida. La onda expansiva fue visible a kilómetros de distancia. Afortunadamente, no hubo heridos.. Blue Origin describió el incidente con una palabra cuidadosamente elegida: anomalía. En un comunicado, la compañía aseguró que todo el personal había sido evacuado correctamente y confirmó el inicio de una investigación interna para determinar las causas exactas del fallo. Jeff Bezos también reaccionó públicamente afirmando que la empresa “reconstruirá y seguirá adelante”.. Por ahora no existe una causa oficial, pero las primeras imágenes del incidente sugieren que el fallo se originó en la sección de motores del vehículo, donde se encuentran los siete motores BE-4 del New Glenn, aunque Blue Origin todavía no ha detallado qué sistema provocó la explosión. Estas pruebas trabajan con enormes cantidades de oxígeno líquido y metano a temperaturas extremas; una fuga o una alteración de presión puede desencadenar explosiones catastróficas en cuestión de segundos.. La realidad es que los motores ya venía acumulando dificultades. En abril, durante su tercer vuelo, el cohete consiguió reutilizar correctamente el propulsor principal, pero la segunda etapa colocó un satélite en una órbita incorrecta. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) abrió entonces una investigación formal y exigió medidas correctivas antes de autorizar nuevos vuelos.. Eso significa que la explosión actual llega en el peor momento posible para la compañía. El New Glenn no es un proyecto menor. Se trata del gran cohete orbital de Blue Origin, diseñado para competir directamente con el Falcon Heavy y, en el futuro, con Starship de SpaceX. El vehículo debía lanzar satélites comerciales, misiones militares y componentes esenciales del programa lunar Artemis de la NASA. Y ahí aparece la principal preocupación: los retrasos.. La plataforma destruida era actualmente la única base operativa de lanzamiento para el New Glenn. Aunque todavía no existe un calendario oficial de reparación, varios analistas consideran probable que las próximas misiones sufran demoras de meses.. Entre las misiones potencialmente afectadas se encuentra el despliegue de satélites de Amazon para su red de internet espacial, un proyecto pensado para competir con Starlink de SpaceX. El cohete destruido, de hecho, se preparaba para transportar 48 satélites de esa constelación. Pero el impacto podría ir más allá del mercado comercial.. La NASA había seleccionado recientemente a Blue Origin para varias misiones relacionadas con la futura infraestructura lunar estadounidense. El New Glenn también figuraba como uno de los vehículos capaces de apoyar futuras operaciones del programa Artemis y el transporte de componentes para la futura base lunar en el polo sur de la Luna.. La explosión no significa necesariamente el fracaso del programa. Pero sí deja claro algo incómodo para la empresa de Bezos: construir un cohete reutilizable gigantesco sigue siendo una de las tareas tecnológicas más difíciles del planeta. Yen el negocio espacial moderno, el tiempo puede ser tan importante como el combustible.
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