Aunque la Tierra y la Luna están relativamente cerca en términos astronómicos, 384.400 kilómetros de distancia media, planificar una ruta hacia el satélite es una tarea compleja que requiere mucho tiempo y esfuerzo. El trayecto, además, no es siempre el mismo. En las misiones Apolo, el viaje directo duraba alrededor de tres días; tras la inyección translunar, la nave viajaba a unos 38.900 km/h, aunque la velocidad cambiaba durante el trayecto por efecto de la gravedad, llegando a bajar hasta a 3.800 km/h. Misiones modernas como Artemis II han usado perfiles de vuelo más largos, de casi diez días sumando ida y vuelta, para probar sistemas y aprovechar trayectorias concretas. Los investigadores buscan rutas cada vez más eficientes entre la Tierra y la Luna dado que incluso mejoras marginales en la trayectoria pueden reducir el consumo de combustible y ahorrar millones.. En este sentido ha trabajado un equipo internacional de investigadores que afirma haber encontrado un método para calcular una ruta más eficiente entre la Tierra y la Luna mediante modelos informáticos avanzados.. El método se basa en la llamada ‘teoría de las conexiones funcionales’, una herramienta matemática que permite simplificar cálculos muy complejos y explorar millones de trayectorias posibles sin tener que resolver cada una desde cero. Los investigadores utilizaron este método para simular 30 millones de rutas diferentes hacia la Luna, y 280.000 simulaciones aparecen referenciadas en su estudio recién publicado.. La ruta más barata hacia la Luna que encontró el equipo estaba, en realidad, oculta. Las naves espaciales que viajan por nuestro sistema solar solo usan combustible durante una parte mínima del trayecto, siendo la gravedad, que tiene la enorme ventaja de resultar gratis, lo que impulsa la nave durante el resto. En todo el sistema solar existen rutas determinadas por la gravedad, conocidas a menudo como la Red de Transporte Interplanetario.. Por eso, encontrar una ruta barata hacia la Luna tiene mucho que ver con la atracción gravitatoria, tanto de la Tierra como de la Luna. En vuelos espaciales, el término ‘variate’ se refiere a una trayectoria natural que conduce a una órbita determinada, como una “carretera” espacial. Los investigadores descubrieron que, en lugar de utilizar la rama del ‘variate’ de la órbita lunar más cercana a la Tierra, es mejor entrar en ese ‘variate’ desde el lado opuesto. Es decir, no hacerlo por el ‘carril’ más próximo, sino por el más alejado.. ‘En lugar de asumir que es más fácil elegir la parte del ‘variate’ más cercana a la Tierra, podemos utilizar un análisis sistemático con métodos más rápidos para intentar encontrar soluciones no triviales’, afirma en un comunicado Vitor Martins de Oliveira, coautor del estudio e investigador posdoctoral en la Universidad de São Paulo, en Brasil.. Básicamente, el equipo descubrió que la propulsión gratuita proporcionada por la gravedad es mayor al tomar la ruta oculta. Esta nueva ruta descrita reduce el consumo de combustible en 58,80 metros por segundo respecto a la ruta más barata conocida hasta ahora. De nuevo, incluso esta pequeña mejora de eficiencia ayudaría a reducir el coste de viajar a la Luna.. Otra ventaja de la ruta encontrada por los investigadores es que no provocaría interrupciones en las comunicaciones con la Tierra. ‘La misión Artemis II, por ejemplo, perdió la comunicación con la Tierra durante un tiempo porque estaba directamente detrás de la Luna. La órbita que proponemos es una solución que mantiene una comunicación ininterrumpida’, señala Oliveira.. Esta nueva ruta o forma de acceder a la trayectoria podría aún no ser la más eficiente. Los investigadores señalan que su modelización ha tenido en cuenta solamente la gravedad de la Tierra y de la Luna. Futuras investigaciones podrían incluir variables como la gravedad del Sol y llevar a trayectorias que ahorren más combustible.
También permitiría rodear la Luna sin que se interrumpieran las comunicaciones
Aunque la Tierra y la Luna están relativamente cerca en términos astronómicos, 384.400 kilómetros de distancia media, planificar una ruta hacia el satélite es una tarea compleja que requiere mucho tiempo y esfuerzo. El trayecto, además, no es siempre el mismo. En las misiones Apolo, el viaje directo duraba alrededor de tres días; tras la inyección translunar, la nave viajaba a unos 38.900 km/h, aunque la velocidad cambiaba durante el trayecto por efecto de la gravedad, llegando a bajar hasta a 3.800 km/h. Misiones modernas como Artemis II han usado perfiles de vuelo más largos, de casi diez días sumando ida y vuelta, para probar sistemas y aprovechar trayectorias concretas. Los investigadores buscan rutas cada vez más eficientes entre la Tierra y la Luna dado que incluso mejoras marginales en la trayectoria pueden reducir el consumo de combustible y ahorrar millones.. En este sentido ha trabajado un equipo internacional de investigadores que afirma haber encontrado un método para calcular una ruta más eficiente entre la Tierra y la Luna mediante modelos informáticos avanzados.. El método se basa en la llamada ‘teoría de las conexiones funcionales’, una herramienta matemática que permite simplificar cálculos muy complejos y explorar millones de trayectorias posibles sin tener que resolver cada una desde cero. Los investigadores utilizaron este método para simular 30 millones de rutas diferentes hacia la Luna, y 280.000 simulaciones aparecen referenciadas en su estudio recién publicado.. La ruta más barata hacia la Luna que encontró el equipo estaba, en realidad, oculta. Las naves espaciales que viajan por nuestro sistema solar solo usan combustible durante una parte mínima del trayecto, siendo la gravedad, que tiene la enorme ventaja de resultar gratis, lo que impulsa la nave durante el resto. En todo el sistema solar existen rutas determinadas por la gravedad, conocidas a menudo como la Red de Transporte Interplanetario.. Por eso, encontrar una ruta barata hacia la Luna tiene mucho que ver con la atracción gravitatoria, tanto de la Tierra como de la Luna. En vuelos espaciales, el término ‘variate’ se refiere a una trayectoria natural que conduce a una órbita determinada, como una “carretera” espacial. Los investigadores descubrieron que, en lugar de utilizar la rama del ‘variate’ de la órbita lunar más cercana a la Tierra, es mejor entrar en ese ‘variate’ desde el lado opuesto. Es decir, no hacerlo por el ‘carril’ más próximo, sino por el más alejado.. ‘En lugar de asumir que es más fácil elegir la parte del ‘variate’ más cercana a la Tierra, podemos utilizar un análisis sistemático con métodos más rápidos para intentar encontrar soluciones no triviales’, afirma en un comunicado Vitor Martins de Oliveira, coautor del estudio e investigador posdoctoral en la Universidad de São Paulo, en Brasil.. Básicamente, el equipo descubrió que la propulsión gratuita proporcionada por la gravedad es mayor al tomar la ruta oculta. Esta nueva ruta descrita reduce el consumo de combustible en 58,80 metros por segundo respecto a la ruta más barata conocida hasta ahora. De nuevo, incluso esta pequeña mejora de eficiencia ayudaría a reducir el coste de viajar a la Luna.. Otra ventaja de la ruta encontrada por los investigadores es que no provocaría interrupciones en las comunicaciones con la Tierra. ‘La misión Artemis II, por ejemplo, perdió la comunicación con la Tierra durante un tiempo porque estaba directamente detrás de la Luna. La órbita que proponemos es una solución que mantiene una comunicación ininterrumpida’, señala Oliveira.. Esta nueva ruta o forma de acceder a la trayectoria podría aún no ser la más eficiente. Los investigadores señalan que su modelización ha tenido en cuenta solamente la gravedad de la Tierra y de la Luna. Futuras investigaciones podrían incluir variables como la gravedad del Sol y llevar a trayectorias que ahorren más combustible.
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