Este pasado lunes, Shakira conseguí lo que pareció durante años una utopía: que la justicia española le diese la razón en su pleito contra Hacienda. Su caso, imposible de resumir porque es casi una década de acusaciones millonarias, investigaciones y hasta mensajes nada sutiles en canciones famosas, daba un vuelco esta semana con la Audiencia Nacional determinando que es la artista quien se lleva el gato al agua frente a la Agencia Tributaria, que no ha podido demostrar que la colombiana vivía en Barcelona desde el inicio de su relación con Gerard Piqué.. En la sentencia, que ha acaparado titulares y memes en redes sociales, el tribunal se centra en cómo la AEAT ha sido incapaz de argumentar la permanencia de la cantante Ojos así o Las de la intuición durante 183 días en España. Es decir, el tiempo legal exigido para obligaciones tributarias. La explicación, por parte del equipo legal de la artista, es que «nunca ocurrió» ducha permanencia y, como han defendido todos estos años, «nunca hubo fraude», dado que, en 2011, Shakira se encontraba de gira por todo el mundo y en España, por entonces, no tenía ni casa, ni hijos, ni negocios.. La Audiencia Nacional ha anulado así la resolución del Tribunal Económico Administrativo Central del 22 de julio de 2021 contra la colombiana, relativa al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre el Patrimonio del ejercicio 2011. Es decir, que Hacienda habrá de devolverle más de 60 millones de euros a Shakira entre pagos, sanciones e intereses, «que ha mantenido retenidos de forma indebida durante años y que corresponden, precisamente, al capital de trabajo de aquella gira mundial y los gastos de la misma», han dicho desde su equipo legal. Recuperamos, pues, la historia de un juicio que incluso ha inspirado su propia serie: Celeste, con Carmen Marchi.. Érase una vez, en 2011. Shakira ya era una de las artistas más conocidas del mundo en 2011. De hecho, está inmersa en una de sus giras más importantes e internacionales, Sale el Sol World Tour: más de 120 conciertos en 37 países diferentes para ese año. El anterior, 2010, había sido un año importantísimo para ella, porque graba el videoclip de Waka Waka, para el Mundial de Sudáfrica, en el que conocería al futbolista de la selección española que resultaría vencedora y con quien comenzaría a salir, Gerard Piqué.. A raíz de dicha relación, sus visitas a Barcelona serían frecuentes en los siguientes meses. Y precisamente ese tiempo que pasaría con su nuevo amor en la ciudad condal sería el origen de sus problemas con Hacienda. Porque la AEAT entendería que con aquel romance quedaba demostrado que Shakira había trasladado su residencia a España, dado que en muchas de las pausas entre conciertos volvía a la capital catalana. Y en la legislación española, una persona es residente fiscal si pasa más de 183 días al año en el país.. Ante la tesis de Hacienda, su defensa siempre ha sostenido que por entonces la autora de éxitos como Ciega, sordomuda o Loba residía entre Bahamas, EEUU y algunos países más, dependiendo de sus compromisos profesionales, lo que llevó a la Agencia Tributaria y a sus inspectores a realizar una investigación exhaustiva de aquel 2011, detallando cada movimiento de la artista —desde las conocidas visitas a Barcelona a sus pagos con tarjeta, los vuelos que cogió, las reservas que tenía hechas, las apariciones en eventos o incluso su actividad en redes sociales o si la cazaron los paparazzis— buscando un número: 184. Esos eran los días que Shakira tenía que estar en España para tributar.. Una cifra imposible. Ambas partes se afanaron en encontrar cada resquicio de la vida de Shakira: unos utilizando vuelos y documentación para acreditar que no estaba en España y otros, escapadas y desplazamientos para confirmar que sí. Porque si no se demostraba la residencia fiscal, no había caso. Y, de hecho, esa ha sido la conclusicón: la Agencia Tributaria no ha conseguido acreditar que en 2011 Shakira pasara más de 183 días en nuestro país. La sentencia solo da validez a 163, aunque la propia Shakira junto a su equipo legal afirmase que había que reducir esa cifra a 70 días.. Sea como fuere, lo cierto es que durante todo ese proceso Shakira había tenido que desembolsar alrededor de 55 millones de euros relacionados con el procedimiento administrativo de 2011 algo que ella denunciaba como un «sinsentido», puesto que le reclamaban dinero de una gira internacional, a pesar de que muchos de aquellos gastos estaban asociados a una producción mundial, lo que se tradujo, en su caso, en pagar en ocasiones dos veces por lo mismo.. Shakira@shakira. Sus otras cuitas con Hacienda. El problema era que este caso, que se resolvía por la vía de lo contencioso-administrativo, era mucho menos noticia que sus otros procesos, dado que aquel que va de 2012 a 2014 se tramitó por la vía de lo penal. En ese, Shakira sí debía haber tributado en España en los ejercicios de 2012, 2013 y 2014, afirmando la Fiscalía que la artista colombiana había dejado de pagar unos 14,5 millones de euros utilizando para ello sociedades internacionales y estructuras empresariales con las que desviaba sus ingresos.. Tras el informe que hizo la Agencia Tributaria en 2017, acusando a Shakira de no haber presentado sus declaraciones entre 2012 y 2014, llegó la denuncia formal por seis delitos fiscales a finales de 2018, afirmando la acusación que la artista había fingido residir en Bahamas a pesar de llevar una vida en Barcelona junto al deportista —su primer hijo llegaría en 2013 y, el segundo, en 2015—.. Aunque ahora el entorno de Shakira considere que la nueva sentencia, favorable, habría cambiado el rumbo de los acontecimientos de haberse dado antes, lo cierto es que en 2023 alcanzó un acuerdo para evitar los 3,5 años de cárcel que se pedían para ella, pagando una multa de más de siete millones de euros. Básicamente, porque se lo pidieron sus hijos y porque, además, ella quería dejar de tener nada que ver con España tras su reciente separación del futbolista y su mudanza a Miami.. No hay que olvidar, además, que también se intentó desde la fiscalía española investigar el ejercicio de 2018, aunque aquella querella criminal acabó siendo archivada por falta de pruebas.
Este pasado lunes, Shakira conseguí lo que pareció durante años una utopía: que la justicia española le diese la razón en su pleito contra Hacienda. Su caso, imposible de resumir porque es casi una década de acusaciones millonarias, investigaciones y hasta mensajes nada sutiles en canciones famosas, daba un vuelco esta semana con la Audiencia Nacional determinando que es la artista quien se lleva el gato al agua frente a la Agencia Tributaria, que no ha podido demostrar que la colombiana vivía en Barcelona desde el inicio de su relación con Gerard Piqué.. En la sentencia, que ha acaparado titulares y memes en redes sociales, el tribunal se centra en cómo la AEAT ha sido incapaz de argumentar la permanencia de la cantante Ojos así o Las de la intuición durante 183 días en España. Es decir, el tiempo legal exigido para obligaciones tributarias. La explicación, por parte del equipo legal de la artista, es que «nunca ocurrió» ducha permanencia y, como han defendido todos estos años, «nunca hubo fraude», dado que, en 2011, Shakira se encontraba de gira por todo el mundo y en España, por entonces, no tenía ni casa, ni hijos, ni negocios.. La Audiencia Nacional ha anulado así la resolución del Tribunal Económico Administrativo Central del 22 de julio de 2021 contra la colombiana, relativa al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre el Patrimonio del ejercicio 2011. Es decir, que Hacienda habrá de devolverle más de 60 millones de euros a Shakira entre pagos, sanciones e intereses, «que ha mantenido retenidos de forma indebida durante años y que corresponden, precisamente, al capital de trabajo de aquella gira mundial y los gastos de la misma», han dicho desde su equipo legal. Recuperamos, pues, la historia de un juicio que incluso ha inspirado su propia serie: Celeste, con Carmen Marchi.. Érase una vez, en 2011. Shakira ya era una de las artistas más conocidas del mundo en 2011. De hecho, está inmersa en una de sus giras más importantes e internacionales, Sale el Sol World Tour: más de 120 conciertos en 37 países diferentes para ese año. El anterior, 2010, había sido un año importantísimo para ella, porque graba el videoclip de Waka Waka, para el Mundial de Sudáfrica, en el que conocería al futbolista de la selección española que resultaría vencedora y con quien comenzaría a salir, Gerard Piqué.. A raíz de dicha relación, sus visitas a Barcelona serían frecuentes en los siguientes meses. Y precisamente ese tiempo que pasaría con su nuevo amor en la ciudad condal sería el origen de sus problemas con Hacienda. Porque la AEAT entendería que con aquel romance quedaba demostrado que Shakira había trasladado su residencia a España, dado que en muchas de las pausas entre conciertos volvía a la capital catalana. Y en la legislación española, una persona es residente fiscal si pasa más de 183 días al año en el país.. Ante la tesis de Hacienda, su defensa siempre ha sostenido que por entonces la autora de éxitos como Ciega, sordomuda o Loba residía entre Bahamas, EEUU y algunos países más, dependiendo de sus compromisos profesionales, lo que llevó a la Agencia Tributaria y a sus inspectores a realizar una investigación exhaustiva de aquel 2011, detallando cada movimiento de la artista —desde las conocidas visitas a Barcelona a sus pagos con tarjeta, los vuelos que cogió, las reservas que tenía hechas, las apariciones en eventos o incluso su actividad en redes sociales o si la cazaron los paparazzis— buscando un número: 184. Esos eran los días que Shakira tenía que estar en España para tributar.. Una cifra imposible. Ambas partes se afanaron en encontrar cada resquicio de la vida de Shakira: unos utilizando vuelos y documentación para acreditar que no estaba en España y otros, escapadas y desplazamientos para confirmar que sí. Porque si no se demostraba la residencia fiscal, no había caso. Y, de hecho, esa ha sido la conclusicón: la Agencia Tributaria no ha conseguido acreditar que en 2011 Shakira pasara más de 183 días en nuestro país. La sentencia solo da validez a 163, aunque la propia Shakira junto a su equipo legal afirmase que había que reducir esa cifra a 70 días.. Sea como fuere, lo cierto es que durante todo ese proceso Shakira había tenido que desembolsar alrededor de 55 millones de euros relacionados con el procedimiento administrativo de 2011 algo que ella denunciaba como un «sinsentido», puesto que le reclamaban dinero de una gira internacional, a pesar de que muchos de aquellos gastos estaban asociados a una producción mundial, lo que se tradujo, en su caso, en pagar en ocasiones dos veces por lo mismo.. Sus otras cuitas con Hacienda. El problema era que este caso, que se resolvía por la vía de lo contencioso-administrativo, era mucho menos noticia que sus otros procesos, dado que aquel que va de 2012 a 2014 se tramitó por la vía de lo penal. En ese, Shakira sí debía haber tributado en España en los ejercicios de 2012, 2013 y 2014, afirmando la Fiscalía que la artista colombiana había dejado de pagar unos 14,5 millones de euros utilizando para ello sociedades internacionales y estructuras empresariales con las que desviaba sus ingresos.. Tras el informe que hizo la Agencia Tributaria en 2017, acusando a Shakira de no haber presentado sus declaraciones entre 2012 y 2014, llegó la denuncia formal por seis delitos fiscales a finales de 2018, afirmando la acusación que la artista había fingido residir en Bahamas a pesar de llevar una vida en Barcelona junto al deportista —su primer hijo llegaría en 2013 y, el segundo, en 2015—.. Aunque ahora el entorno de Shakira considere que la nueva sentencia, favorable, habría cambiado el rumbo de los acontecimientos de haberse dado antes, lo cierto es que en 2023 alcanzó un acuerdo para evitar los 3,5 años de cárcel que se pedían para ella, pagando una multa de más de siete millones de euros. Básicamente, porque se lo pidieron sus hijos y porque, además, ella quería dejar de tener nada que ver con España tras su reciente separación del futbolista y su mudanza a Miami.. No hay que olvidar, además, que también se intentó desde la fiscalía española investigar el ejercicio de 2018, aunque aquella querella criminal acabó siendo archivada por falta de pruebas.
