La noria infernal es el juego más temido y más esperado de cada edición de Supervivientes, y este año le tocó el turno a Darío Linero y Alvar Seguí. Ambos llegaron a ella tras imponerse en la batalla de los dioses, con el premio más codiciado del concurso de Telecinco esperándoles al otro lado.. María Lamela puso en contexto lo que estaba en juego antes del arranque. «Estáis en una prueba en la que otros grandes supervivientes han hecho historia y ahora os toca a vosotros continuar este legado», advirtió la presentadora antes de mostrar el tridente dorado y detallar su poder: librarse de una nominación o cambiar a un compañero nominado por otro.. Durante más de nueve minutos, los dos concursantes se aferraron a la estructura mientras la noria giraba con fuerza creciente. Sus compañeros los aplaudían desde la orilla y las dos presentadoras seguían cada segundo desde plató. Fue Darío quien terminó soltándose primero y cayendo al agua.. Alvar se llevó el tridente y lo dedicó a su padre, jefe de bomberos y arquitecto de Madrid. «Se la dedico a él, es un bestia, un deportista, y eso lo he vivido con él», señaló emocionado. Darío, por su parte, se rompió al rememorar a su madre durante la prueba. «Me he acordado mucho de ella. Cuando salga de aquí voy a cambiar muchas cosas, voy a pasar más tiempo con la gente que quiero», confesó.. El tridente tiene, además, una trampa: Alvar deberá decidir cuándo usarlo sin conocer exactamente su fecha de caducidad. Sandra Barneda sí desveló al público ese dato en el pergamino de Poseidón: «Será válido hasta la gala del jueves 30 de abril. Si llegada esa fecha no lo ha utilizado, volverá a ponerse en juego».
El tridente dorado permite librarse de una nominación o cambiar a un compañero nominado por otro, con caducidad fijada en el 30 de abril.
20MINUTOS.ES – Televisión
La noria infernal es el juego más temido y más esperado de cada edición de Supervivientes, y este año le tocó el turno a Darío Linero y Alvar Seguí. Ambos llegaron a ella tras imponerse en la batalla de los dioses, con el premio más codiciado del concurso de Telecinco esperándoles al otro lado.. María Lamela puso en contexto lo que estaba en juego antes del arranque. «Estáis en una prueba en la que otros grandes supervivientes han hecho historia y ahora os toca a vosotros continuar este legado», advirtió la presentadora antes de mostrar el tridente dorado y detallar su poder: librarse de una nominación o cambiar a un compañero nominado por otro.. Durante más de nueve minutos, los dos concursantes se aferraron a la estructura mientras la noria giraba con fuerza creciente. Sus compañeros los aplaudían desde la orilla y las dos presentadoras seguían cada segundo desde plató. Fue Darío quien terminó soltándose primero y cayendo al agua.. Alvar se llevó el tridente y lo dedicó a su padre, jefe de bomberos y arquitecto de Madrid. «Se la dedico a él, es un bestia, un deportista, y eso lo he vivido con él», señaló emocionado. Darío, por su parte, se rompió al rememorar a su madre durante la prueba. «Me he acordado mucho de ella. Cuando salga de aquí voy a cambiar muchas cosas, voy a pasar más tiempo con la gente que quiero», confesó.. El tridente tiene, además, una trampa: Alvar deberá decidir cuándo usarlo sin conocer exactamente su fecha de caducidad. Sandra Barneda sí desveló al público ese dato en el pergamino de Poseidón: «Será válido hasta la gala del jueves 30 de abril. Si llegada esa fecha no lo ha utilizado, volverá a ponerse en juego».
