La vida va en serio y el tiempo pasa. Para ser precisos, este año hará 22 desde la publicación de la primera biografía completa, en el sentido anglosajón de la palabra, de Jaime Gil de Biedma. Miguel Dalmau era el encargado de adentrarse en ese universo en un libro que regresa ahora en nueva edición y ampliando sus contenidos gracias a la mucha documentación aparecida en las últimas dos décadas. «Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta», publicado por Tusquets Editores, es también la constatación de que nadie más se ha atrevido a escribir una nueva vida del autor de «Las personas del verbo». Ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: no hay más biógrafos para el poeta, algo que reconoce el mismo Dalmau en conversación con este diario. «Como biógrafo me siento solo, aunque bien acompañado con los estudios que han ido publicándose en este tiempo, así como los testimonios de Luis Antonio de Villena, Carme Riera y Andreu Jaume. Este último sé que dice que la autobiografía intelectual de Jaime son sus diarios y cartas, pero una biografía es el dibujo de una vida. Por otra parte, quizás esto también se deba a que España no tiene tradición anglosajona que hace que cada cinco años haya una nueva biografía de un mismo nombre. En el mundo anglosajón hay un mercado y una actividad que aquí no existe. Así que sí se puede decir que soy el único en esta aventura», dijo.. En el nombre de hoy es evidente que una biografía nunca puede tener todos los elementos y materiales que desea el investigador. En el caso de Jaime Gil de Biedma siguen existiendo silencios, aunque, con respecto al primer libro de 2004, Dalmau ha incorporado algunos matices. Uno de ellos es el no ocultar bajo un seudónimo el nombre de quien fue el más importante de los amores del poeta. Ya no se esconde como Jorge Vicuña sino que lo tenemos como realmente era, es decir, Luis Marquesán. «He querido reivindicarlo. Fue alguien muy importante y que protagonizó una relación turbulenta de doce años, además de ser el inspirador de algunos de los mejores poemas de amor del siglo XX escritos en lengua castellana. Es algo que enlaza con lo que pasó con otros poetas homosexuales, como Luis Cernuda», subrayó Dalmau. En este sentido, el biógrafo admitió que todavía no se puede contar todo sobre Gil de Biedma y sus relaciones, especialmente porque afectan incluso a «muy reconocidos escritores heterosexuales casados y con hijos, pero que tuvieron algo con él». Y es, en ese momento, cuando quien esto escribe apaga la grabadora. Una vez encendida de nuevo, Miguel Dalmau añadió que «hay gente que se murió y que ahora le haría otras preguntas con respecto a cuando hablé con ellos por primera vez para este libro. Tiene que ver con su lista de amantes. La gestión de la verdad genera problemas de conciencia y el biógrafo es, al fin y al cabo, reportero y director de periódico».. A diferencia de la primera versión, en esta nueva de Tusquets podemos leer algunos fragmentos de una importantísima carta que el autor de «El pie de la letra» escribió a Dionisio Cañas en mayo de 1989, cuando le quedaban pocos meses de vida. En ella, Gil de Biedma se mostraba preocupado por la posibilidad de que saliera a la luz pública. Cañas preparaba un estudio sobre el erotismo en la obra del poeta, pero éste prefería que fuera ambiguo en el tema porque «podrías complicarme mucho la vida, que bastante complicada y difícil la tengo en estos momentos, e incluso causarme perjuicios personales». La misiva expone que su sexualidad le había provocado problemas, especialmente en la Compañía Tabacos de Filipinas donde trabajaba como ejecutivo. «Tengo, además, enemigos en la compañía en donde trabajo, que en el pasado intentaron utilizar mi homosexualidad como arma contra mí, y si evité la crisis fue porque se trataba de un asunto privado y nadie quería poner en marcha un escándalo. Una constancia pública ante el hecho me dejaría inerme ante ellos», argumenta en la carta. «Jaime Gil de Biedma fue chantajeado constantemente. Como me dijo Juan Marsé le sacaron mucha tela. Todo aquello que le pasaba valía mucho dinero», ratificó el biógrafo.. El exponer la vida privada del autor barcelonés hizo que la biografía fuera duramente acogida por muchos cuando llegó por primera vez a las librerías. «Era otra época. Ahora todo ha cambiado mucho y la sociedad ha evolucionado. Hay una normalización con todo lo que tiene que ver con el mundo LGTBI que ahora es una apoteosis. Igualmente el sida ahora ya no es un tabú. El libro salió en un momento de bisagra. Ahora, aunque el modelo esté muerto, el pintor se ha movido, aunque sin caer nunca en términos revisionistas», reflexionó Dalmau.. La primera edición de la biografía incluso acarreó que muchos de los que hablaron con Dalmau se echaran atrás. Dalmau recordó un caso: «Jaime Salinas, el editor e hijo del poeta Pedro Salinas, se re retractó, pese a que me recibió y estuve una tarde hablando con él. Al salir el libro, llamó a Marsé, que fue quien me lo contó, para asegurarle que nunca había hablado conmigo. Afortunadamente lo tengo todo grabado en dos horas de casete y puedo enviárselas cuando quiera. A Marsé le dijo que ni me conocía. Es que en España somos muy buenos contando a la hora del café, pero luego nos falta el rigor ante lo dicho».. En esta nueva versión del libro, sí ha querido el biógrafo pintar al poeta con otros tonos y que sean menos oscuros con respecto a la primera edición. «He querido equilibrar y que aquí no sea tan oscuro sino que resalte como un hombre más luminoso, más compensado en sus luces y sombras. Cuando publiqué mi libro lo que sí hubo fue una interpretación general por parte de quienes lo conocieron: Jaime era mucho más divertido, no tan autodestructivo. Sí, era divertido, pero también alcohólico, con varios intentos de suicidio tras él, alguien que hacía carreras nocturnas en su coche conduciendo en dirección contraria», dijo el escritor.. Pero, además de la vida, también está la obra, con numerosos adeptos, cada vez con más seguidores que convierten a Jaime Gil de Biedma en un clásico moderno. «Las personas del verbo», además de las nuevas y ampliadas ediciones de sus diarios y sus ensayos, preparadas por Andreu Jaume, fueron acontecimientos literarios y contaron con el apoyo de los lectores. ¿Hay alguna clave para entender el éxito de una producción literaria tan breve? «Hay varios factores para entender esto. En primer lugar, él tiene una obra reducida poéticamente. Coges la de otros compañeros de generación, como Ángel González, Francisco Brines o José Agustín Goytisolo y hay mucho. En cambio, si haces una antología de versos de Gil de Biedma implica toda su obra, con la excepción de tres o cuatro poemas. Esto solamente pasa con Kavafis. Callar tempranamente también lo ayudó. Usa un tono coloquial y cercanía en una poesía muy poco adornada. Lorca es muy bonito pero no se le entiende. Jaime, en cambio, cree que un poema debe tener mismo entendimiento que una carta comercial. Es poesía urbana», concluyó Dalmau.
Miguel Dalmau recupera y actualiza en Tusquets su biografía del gran poeta barcelonés
La vida va en serio y el tiempo pasa. Para ser precisos, este año hará 22 desde la publicación de la primera biografía completa, en el sentido anglosajón de la palabra, de Jaime Gil de Biedma. Miguel Dalmau era el encargado de adentrarse en ese universo en un libro que regresa ahora en nueva edición y ampliando sus contenidos gracias a la mucha documentación aparecida en las últimas dos décadas. «Jaime Gil de Biedma. Retrato de un poeta», publicado por Tusquets Editores, es también la constatación de que nadie más se ha atrevido a escribir una nueva vida del autor de «Las personas del verbo». Ha pasado el tiempo y la verdad desagradable asoma: no hay más biógrafos para el poeta, algo que reconoce el mismo Dalmau en conversación con este diario. «Como biógrafo me siento solo, aunque bien acompañado con los estudios que han ido publicándose en este tiempo, así como los testimonios de Luis Antonio de Villena, Carme Riera y Andreu Jaume. Este último sé que dice que la autobiografía intelectual de Jaime son sus diarios y cartas, pero una biografía es el dibujo de una vida. Por otra parte, quizás esto también se deba a que España no tiene tradición anglosajona que hace que cada cinco años haya una nueva biografía de un mismo nombre. En el mundo anglosajón hay un mercado y una actividad que aquí no existe. Así que sí se puede decir que soy el único en esta aventura», dijo.. En el nombre de hoy es evidente que una biografía nunca puede tener todos los elementos y materiales que desea el investigador. En el caso de Jaime Gil de Biedma siguen existiendo silencios, aunque, con respecto al primer libro de 2004, Dalmau ha incorporado algunos matices. Uno de ellos es el no ocultar bajo un seudónimo el nombre de quien fue el más importante de los amores del poeta. Ya no se esconde como Jorge Vicuña sino que lo tenemos como realmente era, es decir, Luis Marquesán. «He querido reivindicarlo. Fue alguien muy importante y que protagonizó una relación turbulenta de doce años, además de ser el inspirador de algunos de los mejores poemas de amor del siglo XX escritos en lengua castellana. Es algo que enlaza con lo que pasó con otros poetas homosexuales, como Luis Cernuda», subrayó Dalmau. En este sentido, el biógrafo admitió que todavía no se puede contar todo sobre Gil de Biedma y sus relaciones, especialmente porque afectan incluso a «muy reconocidos escritores heterosexuales casados y con hijos, pero que tuvieron algo con él». Y es, en ese momento, cuando quien esto escribe apaga la grabadora. Una vez encendida de nuevo, Miguel Dalmau añadió que «hay gente que se murió y que ahora le haría otras preguntas con respecto a cuando hablé con ellos por primera vez para este libro. Tiene que ver con su lista de amantes. La gestión de la verdad genera problemas de conciencia y el biógrafo es, al fin y al cabo, reportero y director de periódico».. A diferencia de la primera versión, en esta nueva de Tusquets podemos leer algunos fragmentos de una importantísima carta que el autor de «El pie de la letra» escribió a Dionisio Cañas en mayo de 1989, cuando le quedaban pocos meses de vida. En ella, Gil de Biedma se mostraba preocupado por la posibilidad de que saliera a la luz pública. Cañas preparaba un estudio sobre el erotismo en la obra del poeta, pero éste prefería que fuera ambiguo en el tema porque «podrías complicarme mucho la vida, que bastante complicada y difícil la tengo en estos momentos, e incluso causarme perjuicios personales». La misiva expone que su sexualidad le había provocado problemas, especialmente en la Compañía Tabacos de Filipinas donde trabajaba como ejecutivo. «Tengo, además, enemigos en la compañía en donde trabajo, que en el pasado intentaron utilizar mi homosexualidad como arma contra mí, y si evité la crisis fue porque se trataba de un asunto privado y nadie quería poner en marcha un escándalo. Una constancia pública ante el hecho me dejaría inerme ante ellos», argumenta en la carta. «Jaime Gil de Biedma fue chantajeado constantemente. Como me dijo Juan Marsé le sacaron mucha tela. Todo aquello que le pasaba valía mucho dinero», ratificó el biógrafo.. El exponer la vida privada del autor barcelonés hizo que la biografía fuera duramente acogida por muchos cuando llegó por primera vez a las librerías. «Era otra época. Ahora todo ha cambiado mucho y la sociedad ha evolucionado. Hay una normalización con todo lo que tiene que ver con el mundo LGTBI que ahora es una apoteosis. Igualmente el sida ahora ya no es un tabú. El libro salió en un momento de bisagra. Ahora, aunque el modelo esté muerto, el pintor se ha movido, aunque sin caer nunca en términos revisionistas», reflexionó Dalmau.. La primera edición de la biografía incluso acarreó que muchos de los que hablaron con Dalmau se echaran atrás. Dalmau recordó un caso: «Jaime Salinas, el editor e hijo del poeta Pedro Salinas, se re retractó, pese a que me recibió y estuve una tarde hablando con él. Al salir el libro, llamó a Marsé, que fue quien me lo contó, para asegurarle que nunca había hablado conmigo. Afortunadamente lo tengo todo grabado en dos horas de casete y puedo enviárselas cuando quiera. A Marsé le dijo que ni me conocía. Es que en España somos muy buenos contando a la hora del café, pero luego nos falta el rigor ante lo dicho».. En esta nueva versión del libro, sí ha querido el biógrafo pintar al poeta con otros tonos y que sean menos oscuros con respecto a la primera edición. «He querido equilibrar y que aquí no sea tan oscuro sino que resalte como un hombre más luminoso, más compensado en sus luces y sombras. Cuando publiqué mi libro lo que sí hubo fue una interpretación general por parte de quienes lo conocieron: Jaime era mucho más divertido, no tan autodestructivo. Sí, era divertido, pero también alcohólico, con varios intentos de suicidio tras él, alguien que hacía carreras nocturnas en su coche conduciendo en dirección contraria», dijo el escritor.. Pero, además de la vida, también está la obra, con numerosos adeptos, cada vez con más seguidores que convierten a Jaime Gil de Biedma en un clásico moderno. «Las personas del verbo», además de las nuevas y ampliadas ediciones de sus diarios y sus ensayos, preparadas por Andreu Jaume, fueron acontecimientos literarios y contaron con el apoyo de los lectores. ¿Hay alguna clave para entender el éxito de una producción literaria tan breve? «Hay varios factores para entender esto. En primer lugar, él tiene una obra reducida poéticamente. Coges la de otros compañeros de generación, como Ángel González, Francisco Brines o José Agustín Goytisolo y hay mucho. En cambio, si haces una antología de versos de Gil de Biedma implica toda su obra, con la excepción de tres o cuatro poemas. Esto solamente pasa con Kavafis. Callar tempranamente también lo ayudó. Usa un tono coloquial y cercanía en una poesía muy poco adornada. Lorca es muy bonito pero no se le entiende. Jaime, en cambio, cree que un poema debe tener mismo entendimiento que una carta comercial. Es poesía urbana», concluyó Dalmau.
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