«A la ribera del Duero existe una ciudad». Un himno que enalteció hace décadas ya Jaime Urrutia al frente de sus Gabinete Caligari. Una melodía por la que no pasan los años y que nos invitan a descubrir la ciudad de Soria. «Camino Soria» es la canción en cuestión.. Y a orillas del Duero también hay un lugar idílico y deslumbrante. Un emplazamiento emblemático para la ermita colgante más impresionante que uno se puede encontrar en España. Estamos hablando de San Saturio. Y que es el entorno mágico que la rodea contribuye a ello. Enclavada en una paisaje sin igual, con el Duero discurriendo a paso lento y con un camino que nos lleva hasta allí atravesando los chopos y álamos de la ribera. Y allí, aparece esta construcción que emerge de las rocas, y donde las leyendas cuentan y recuerdan que fue la morada de un eremita.. Escenario donde misterio, arte y naturaleza se aúnan y funden por igual y que ha sido pasto del cine pero en especial de grandes poetas de la literatura universal como el gran Antonio Machado, que moró durante años en la ciudad y cuyo recuerdo permanece hoy.. «He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio, tras las murallas viejas de Soria —barbacana hacia Aragón, en castellana tierra—. Estos chopos del río, que acompañan con el sonido de sus hojas secas el son del agua, cuando el viento sopla, tienen en sus cortezas grabadas iniciales que son nombres de enamorados, cifras que son fechas…». glosaba en una obra poética maestra como lo es «Campos de Castilla».. Pero, cuál es el origen de este bella ermita. Pues remontémonos hasta el siglo VI. Por aquel entonces, el noble soriano Saturio repartía sus riquezas entre los más pobres para pasar a vivir en unas cuevas pegadas al Duero, donde permanecería viviendo unos 30 años como un eremita.. Del año 1148 nos llegan noticias, de que existía un oratorio en honor a San Miguel, pero con el paso de los años cogería el nombre actual, Saturio. A finales del siglo XVIII la ciudad acordaba levantar una iglesia en las inmediaciones que quedaría para siempre colgada sobre un roquedal en la ciudad. Un marco incomparable para una de los grandes edificios patrimoniales de la ciudad, cuyas obras finalizaban en el año 1704.. Con el discurrir de los años la devoción a Saturio se fue incrementando, hasta que se construyó también la ermita en su honor y se le nombraba patrono de la ciudad. Y en el año 1743, el Papa Benedicto XIV lo ratificaba, celebrándose su fiesta cada 2 de octubre.. Para acceder a la ermita se debe realizar por unas grutas naturales donde nos encontramos con varias salas. La primera, la del Cabildo de los Heros, utilizada hace años para reuniones de la hermandad de Labradores y donde se halla una efigie negra a los que los impedidos rezaban ya que no podían llegar hasta la capilla principal.. Seguidamente, la Capilla de San Miguel donde podemos observar con una vidriera donde se narra un milagro de San Saturio. La escena nos habla de un niño al que salvó cuando se precipitó al río por dicha ventana. Y a continuación, la Sala expositiva, la de la Vivienda del Santero, donde se recrea la forma de vida de este personaje a finales del siglo XIX o la Sala de los Canónigos.. Ya en la sacristía, nos encontramos con la pieza más antigua existente en la ermita. Una talla de estilo gótico que representa a Cristo crucificado. Y la iglesia, de planta octogonal, constar de un altar barroco que acoge un relicario con los restos del santo. Los frescos que se ven en la cúpula son obras de Juan Zapata Ferrer, y donde se reflejan los pasajes de la vida del Santo y donde aparecen los retratos de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Benito y Jesucristo.. Un lugar idílico y de obligada visita si uno viaja «Camino Soria».
Enclavada a orillas del Duero, su ubicación única la convierte en una estampa idílica
«A la ribera del Duero existe una ciudad». Un himno que enalteció hace décadas ya Jaime Urrutia al frente de sus Gabinete Caligari. Una melodía por la que no pasan los años y que nos invitan a descubrir la ciudad de Soria. «Camino Soria» es la canción en cuestión.. Y a orillas del Duero también hay un lugar idílico y deslumbrante. Un emplazamiento emblemático para la ermita colgante más impresionante que uno se puede encontrar en España. Estamos hablando de San Saturio. Y que es el entorno mágico que la rodea contribuye a ello. Enclavada en una paisaje sin igual, con el Duero discurriendo a paso lento y con un camino que nos lleva hasta allí atravesando los chopos y álamos de la ribera. Y allí, aparece esta construcción que emerge de las rocas, y donde las leyendas cuentan y recuerdan que fue la morada de un eremita.. Escenario donde misterio, arte y naturaleza se aúnan y funden por igual y que ha sido pasto del cine pero en especial de grandes poetas de la literatura universal como el gran Antonio Machado, que moró durante años en la ciudad y cuyo recuerdo permanece hoy.. «He vuelto a ver los álamos dorados, álamos del camino en la ribera del Duero, entre San Polo y San Saturio, tras las murallas viejas de Soria —barbacana hacia Aragón, en castellana tierra—. Estos chopos del río, que acompañan con el sonido de sus hojas secas el son del agua, cuando el viento sopla, tienen en sus cortezas grabadas iniciales que son nombres de enamorados, cifras que son fechas…». glosaba en una obra poética maestra como lo es «Campos de Castilla».. Pero, cuál es el origen de este bella ermita. Pues remontémonos hasta el siglo VI. Por aquel entonces, el noble soriano Saturio repartía sus riquezas entre los más pobres para pasar a vivir en unas cuevas pegadas al Duero, donde permanecería viviendo unos 30 años como un eremita.. Del año 1148 nos llegan noticias, de que existía un oratorio en honor a San Miguel, pero con el paso de los años cogería el nombre actual, Saturio. A finales del siglo XVIII la ciudad acordaba levantar una iglesia en las inmediaciones que quedaría para siempre colgada sobre un roquedal en la ciudad. Un marco incomparable para una de los grandes edificios patrimoniales de la ciudad, cuyas obras finalizaban en el año 1704.. Con el discurrir de los años la devoción a Saturio se fue incrementando, hasta que se construyó también la ermita en su honor y se le nombraba patrono de la ciudad. Y en el año 1743, el Papa Benedicto XIV lo ratificaba, celebrándose su fiesta cada 2 de octubre.. Para acceder a la ermita se debe realizar por unas grutas naturales donde nos encontramos con varias salas. La primera, la del Cabildo de los Heros, utilizada hace años para reuniones de la hermandad de Labradores y donde se halla una efigie negra a los que los impedidos rezaban ya que no podían llegar hasta la capilla principal.. Seguidamente, la Capilla de San Miguel donde podemos observar con una vidriera donde se narra un milagro de San Saturio. La escena nos habla de un niño al que salvó cuando se precipitó al río por dicha ventana. Y a continuación, la Sala expositiva, la de la Vivienda del Santero, donde se recrea la forma de vida de este personaje a finales del siglo XIX o la Sala de los Canónigos.. Ya en la sacristía, nos encontramos con la pieza más antigua existente en la ermita. Una talla de estilo gótico que representa a Cristo crucificado. Y la iglesia, de planta octogonal, constar de un altar barroco que acoge un relicario con los restos del santo. Los frescos que se ven en la cúpula son obras de Juan Zapata Ferrer, y donde se reflejan los pasajes de la vida del Santo y donde aparecen los retratos de San Juan Bautista, San Juan Evangelista, San Benito y Jesucristo.. Un lugar idílico y de obligada visita si uno viaja «Camino Soria».
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