En el deporte, el tejido no es un simple envoltorio del cuerpo: es una interfaz activa entre la piel, el movimiento y el entorno. En ese territorio preciso se mueve Lurbel, fabricante español especializado en prendas técnicas que ha convertido el diseño textil en una forma de ingeniería aplicada al rendimiento y, sobre todo, a la protección del deportista.. Uno de los elementos más visibles de ese enfoque es el uso selectivo de la compresión. Lejos de aplicarla de forma indiscriminada, Lurbel parte de una premisa clara: la compresión no siempre mejora el rendimiento durante la actividad, pero sí puede jugar un papel clave en la recuperación y en momentos muy concretos del ciclo deportivo. Existe una evidencia sólida de su utilidad en los periodos de descanso entre entrenamientos o competiciones, y también en fases específicas de la temporada, especialmente tras una lesión. En esos casos, comprimir grupos musculares como el gemelo puede tener un efecto positivo, siempre que se tengan en cuenta variables externas como la temperatura, el tipo de terreno y, de manera crítica, la talla exacta de la prenda. Un ejemplo de este enfoque más quirúrgico es el modelo Desafío Five Compression, en el que la compresión no se extiende a toda la pierna, sino que se concentra en la zona baja del tendón de Aquiles y el sóleo, buscando versatilidad y precisión antes que rigidez generalizada.. La gestión del calor y de la humedad es otro de los pilares del diseño. Desde el punto de vista ergonómico, las prendas incorporan zonas donde el punto del tejido se abre deliberadamente, “vaciándose” para facilitar la expulsión del sudor y la disipación térmica. A esto se suma el uso de fibras con secciones tetralobulares o multicanal, integradas en su tecnología propia Bmax Tetra. Este tipo de sección aumenta la superficie de contacto del hilo, mejora el control de la humedad y reduce la retención de calor, un equilibrio delicado que resulta clave en deportes de larga duración o en condiciones ambientales exigentes.. En el caso de los calcetines, Lurbel introduce una idea que rompe con la lógica tradicional: la asimetría. Para el fabricante, la función principal del calcetín no es solo amortiguar, sino proteger el pie en su interacción constante con la zapatilla y con la pisada. Esa interacción no es simétrica, y por eso diferenciar entre pie izquierdo y derecho permite reforzar exactamente las zonas que más lo necesitan, optimizando materiales y densidades para que cada refuerzo cumpla su función donde realmente importa.. Este planteamiento se apoya en datos. La tecnología estructural ESP, el Sistema Ergonómico de Protección que Lurbel aplica en distintas áreas del calcetín, fue desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Podología Deportiva. A partir de un estudio detallado, se identificaron las zonas del pie más expuestas a lesiones cutáneas, ya sea por sobrecalentamiento, por cambios en la pisada asociados al cansancio y la acumulación de kilómetros, o por la fricción repetida entre calcetín y zapatilla.. La tecnología estructural ESP (Sistema Ergonómico de Protección) que empleamos en las diferentes zonas de refuerzo del calcetín, fue desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Podología Deportiva, quienes tras un estudio minucioso, sacaron conclusiones sobre qué zonas eran las más expuestas a sufrir lesiones en la piel, bien por sobrecalentamiento, por variaciones o cambios en la pisada producidos por el cansancio y la acumulación de kilómetros y por la propia fricción del calcetín con la zapatilla».. De ese análisis surgieron conclusiones cuantificables: los refuerzos del sistema ESP aportan entre un 25 % y un 40 % de amortiguación o reducción de presiones plantares adicionales frente a modelos sin este tipo de estructura, dependiendo de la densidad del tejido aplicada.. Todo este trabajo apunta a una misma idea: en la ropa deportiva de alto nivel, cada costura, cada hilo y cada refuerzo cuentan. No se trata solo de hacer prendas resistentes o cómodas, sino de diseñar sistemas textiles que entiendan cómo se mueve el cuerpo, cómo se fatiga y cómo se protege. En ese sentido, Lurbel no concibe el tejido como un elemento pasivo, sino como una tecnología silenciosa que acompaña al deportista, reduce el riesgo de lesiones y convierte el contacto entre piel y equipamiento en un aliado, no en un problema.
El uso de diferentes tipos de fibra, naturales y recicladas, junto a una ingeniería alquímica, permite hacer más eficiente la recuperación, controlar la temperatura y gestionar la humedad.
En el deporte, el tejido no es un simple envoltorio del cuerpo: es una interfaz activa entre la piel, el movimiento y el entorno. En ese territorio preciso se mueve Lurbel, fabricante español especializado en prendas técnicas que ha convertido el diseño textil en una forma de ingeniería aplicada al rendimiento y, sobre todo, a la protección del deportista.. Uno de los elementos más visibles de ese enfoque es el uso selectivo de la compresión. Lejos de aplicarla de forma indiscriminada, Lurbel parte de una premisa clara: la compresión no siempre mejora el rendimiento durante la actividad, pero sí puede jugar un papel clave en la recuperación y en momentos muy concretos del ciclo deportivo. Existe una evidencia sólida de su utilidad en los periodos de descanso entre entrenamientos o competiciones, y también en fases específicas de la temporada, especialmente tras una lesión. En esos casos, comprimir grupos musculares como el gemelo puede tener un efecto positivo, siempre que se tengan en cuenta variables externas como la temperatura, el tipo de terreno y, de manera crítica, la talla exacta de la prenda. Un ejemplo de este enfoque más quirúrgico es el modelo Desafío Five Compression, en el que la compresión no se extiende a toda la pierna, sino que se concentra en la zona baja del tendón de Aquiles y el sóleo, buscando versatilidad y precisión antes que rigidez generalizada.. La gestión del calor y de la humedad es otro de los pilares del diseño. Desde el punto de vista ergonómico, las prendas incorporan zonas donde el punto del tejido se abre deliberadamente, “vaciándose” para facilitar la expulsión del sudor y la disipación térmica. A esto se suma el uso de fibras con secciones tetralobulares o multicanal, integradas en su tecnología propia Bmax Tetra. Este tipo de sección aumenta la superficie de contacto del hilo, mejora el control de la humedad y reduce la retención de calor, un equilibrio delicado que resulta clave en deportes de larga duración o en condiciones ambientales exigentes.. En el caso de los calcetines, Lurbel introduce una idea que rompe con la lógica tradicional: la asimetría. Para el fabricante, la función principal del calcetín no es solo amortiguar, sino proteger el pie en su interacción constante con la zapatilla y con la pisada. Esa interacción no es simétrica, y por eso diferenciar entre pie izquierdo y derecho permite reforzar exactamente las zonas que más lo necesitan, optimizando materiales y densidades para que cada refuerzo cumpla su función donde realmente importa.. Este planteamiento se apoya en datos. La tecnología estructural ESP, el Sistema Ergonómico de Protección que Lurbel aplica en distintas áreas del calcetín, fue desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Podología Deportiva. A partir de un estudio detallado, se identificaron las zonas del pie más expuestas a lesiones cutáneas, ya sea por sobrecalentamiento, por cambios en la pisada asociados al cansancio y la acumulación de kilómetros, o por la fricción repetida entre calcetín y zapatilla.. La tecnología estructural ESP (Sistema Ergonómico de Protección) que empleamos en las diferentes zonas de refuerzo del calcetín, fue desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Podología Deportiva, quienes tras un estudio minucioso, sacaron conclusiones sobre qué zonas eran las más expuestas a sufrir lesiones en la piel, bien por sobrecalentamiento, por variaciones o cambios en la pisada producidos por el cansancio y la acumulación de kilómetros y por la propia fricción del calcetín con la zapatilla».. De ese análisis surgieron conclusiones cuantificables: los refuerzos del sistema ESP aportan entre un 25 % y un 40 % de amortiguación o reducción de presiones plantares adicionales frente a modelos sin este tipo de estructura, dependiendo de la densidad del tejido aplicada.. Todo este trabajo apunta a una misma idea: en la ropa deportiva de alto nivel, cada costura, cada hilo y cada refuerzo cuentan. No se trata solo de hacer prendas resistentes o cómodas, sino de diseñar sistemas textiles que entiendan cómo se mueve el cuerpo, cómo se fatiga y cómo se protege. En ese sentido, Lurbel no concibe el tejido como un elemento pasivo, sino como una tecnología silenciosa que acompaña al deportista,reduce el riesgo de lesiones y convierte el contacto entre piel y equipamiento en un aliado, no en un problema.
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