Jaime Astrain lleva días arrastrando el ánimo junto a una artrosis precoz que le devora la rodilla bajo el sol de Honduras. El dolor físico ha terminado por pasarle factura anímicamente, y Supervivientes decidió actuar: el modelo se convirtió en uno de los primeros concursantes en recibir la visita de un familiar sin que su concurso peligrara.. La elegida fue Lidia Torrent, su pareja, que antes de cruzar la pasarela explicó a Jorge Javier el motivo del viaje. «Necesita escuchar esa voz interior que le anime a convertir ese dolor en fuerza y le recuerde que está aquí para ganar», señaló la presentadora. El encuentro se dio a través del ‘Puente de las emociones’, una dinámica que obligó a Jaime a recorrer el camino con los ojos vendados.. Cada peldaño del puente removió algo distinto. Habló de su infancia, de sus hermanos, del fútbol como escuela de vida. «Sin el fútbol no sería la persona que soy hoy», confesó con la voz entrecortada. Pero fue al llegar al tramo dedicado a su hija Elsa cuando las lágrimas ya no se contuvieron: «Espero estar a la altura y ser el padre que se merece», admitió.. El último peldaño estaba reservado para Lidia. Antes de quitarse el antifaz, Jaime hizo una confesión inesperada: «Quiero pedirle perdón porque no he sabido transmitirle lo que la quiero, lo que me importa y lo afortunado que soy por tenerla», remató. Cuando por fin abrió los ojos y la vio al otro lado, la pareja se fundió en un abrazo y un beso entre lágrimas.. Lidia no tardó en devolverle la calma y el humor. Le dijo que Elsa le ve todos los días y que en casa le están perdiendo horas de sueño siguiendo su concurso. «Cada día más. Te amo», respondió cuando él le preguntó si seguía gustándole pese al desgaste físico. Y para rematar, aceptó quedarse 24 horas en Honduras junto a él, en las mismas condiciones que cualquier superviviente.
El modelo se derrumbó en el Puente de las emociones antes de reencontrarse con su pareja, que le reveló que su hija le ve todos los días desde casa.
20MINUTOS.ES – Televisión
Jaime Astrain lleva días arrastrando el ánimo junto a una artrosis precoz que le devora la rodilla bajo el sol de Honduras. El dolor físico ha terminado por pasarle factura anímicamente, y Supervivientes decidió actuar: el modelo se convirtió en uno de los primeros concursantes en recibir la visita de un familiar sin que su concurso peligrara.. La elegida fue Lidia Torrent, su pareja, que antes de cruzar la pasarela explicó a Jorge Javier el motivo del viaje. «Necesita escuchar esa voz interior que le anime a convertir ese dolor en fuerza y le recuerde que está aquí para ganar», señaló la presentadora. El encuentro se dio a través del ‘Puente de las emociones’, una dinámica que obligó a Jaime a recorrer el camino con los ojos vendados.. Cada peldaño del puente removió algo distinto. Habló de su infancia, de sus hermanos, del fútbol como escuela de vida. «Sin el fútbol no sería la persona que soy hoy», confesó con la voz entrecortada. Pero fue al llegar al tramo dedicado a su hija Elsa cuando las lágrimas ya no se contuvieron: «Espero estar a la altura y ser el padre que se merece», admitió.. El último peldaño estaba reservado para Lidia. Antes de quitarse el antifaz, Jaime hizo una confesión inesperada: «Quiero pedirle perdón porque no he sabido transmitirle lo que la quiero, lo que me importa y lo afortunado que soy por tenerla», remató. Cuando por fin abrió los ojos y la vio al otro lado, la pareja se fundió en un abrazo y un beso entre lágrimas.. Lidia no tardó en devolverle la calma y el humor. Le dijo que Elsa le ve todos los días y que en casa le están perdiendo horas de sueño siguiendo su concurso. «Cada día más. Te amo», respondió cuando él le preguntó si seguía gustándole pese al desgaste físico. Y para rematar, aceptó quedarse 24 horas en Honduras junto a él, en las mismas condiciones que cualquier superviviente.
