Skip to content
Crónica Actual
  domingo 8 marzo 2026
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Tendencias
8 de marzo de 2026Guerra de Israel y EEUU contra Irán, en directo hoy: última hora de los bombardeos, muertos y respuesta internacional 8 de marzo de 2026Toni Barbarà, fundador de Marea Blanca Cataluña: «Con el procés se fueron sanitarios que todavía no han regresado» 8 de marzo de 2026Más allá de Irán: dónde es más difícil ser mujer hoy en el mundo 8 de marzo de 2026Del deseo a la identidad: libros y debates para entender el presente del feminismo y cuestionar estereotipos 8 de marzo de 2026Los mejores mensajes para mandar por Whatsapp en el Día de la Mujer 8 de marzo de 2026Clara Campoamor: «La libertad se aprende ejerciéndola» 8 de marzo de 2026Los embarazos trans, una realidad «aún incómoda» que lleva al cine «9 lunas» 8 de marzo de 2026Una ingeniera malagueña en Abu Dabi: «La situación aquí es mucho más tranquila de lo que parece desde fuera» 8 de marzo de 2026Ciberescuderas: cuando el machismo se combate en red 8 de marzo de 2026El «enigma» del epicentro andaluz de la enfermedad de Andrade
Crónica Actual
Crónica Actual
  • Titulares
  • Ciencia
    • Tecnología
  • Cultura
    • Libros
    • Música
    • Teatro
    • Arte
  • Televisión y Cine
  • Deportes
    • Fútbol
    • Motor
    • Baloncesto
  • Internacional
  • España
    • Madrid
    • Andalucía
    • Galicia
    • Comunidad de Valencia
    • Castilla La-Mancha
    • Castilla y León
    • Región de Murcia
    • Cataluña
  • Economía
  • Más
    • Gente
    • Sociedad
    • Opinión
Crónica Actual
  Opinión  La dulzura del león
Opinión

La dulzura del león

8 de marzo de 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

Supongamos que, ante las matanzas, sufrimientos e injusticias mundiales, alguien siente un irrefrenable pálpito de tristeza. Muchos le dirían que no entiende las reglas del juego ni la lógica de la dura y despiadada realidad que habitamos. Tacharán a esa persona de ingenua, sentimental o narcisista en pose de bondad. Le recordarán que la solución es fácil: los bobos apenados y los insensatos benevolentes pueden hospedar en su propia casa a quien reclama ayuda o refugio. La compasión gozó en ocasiones de buena reputación, pero su aura se desvanece hoy ante nuestros ojos.. Seguir leyendo

Más noticias

La guerra contra el narco 2.0

25 de febrero de 2026

Europa necesita a Groenlandia

15 de enero de 2026

Las amenazas electorales de Trump

17 de febrero de 2026

La guerra americana es una confesión gritona de impotencia

15 de enero de 2026

 

Durante la última década, el descrédito de la empatía y la compasión ha avanzado en paralelo al auge del odio

  

Supongamos que, ante las matanzas, sufrimientos e injusticias mundiales, alguien siente un irrefrenable pálpito de tristeza. Muchos le dirían que no entiende las reglas del juego ni la lógica de la dura y despiadada realidad que habitamos. Tacharán a esa persona de ingenua, sentimental o narcisista en pose de bondad. Le recordarán que la solución es fácil: los bobos apenados y los insensatos benevolentes pueden hospedar en su propia casa a quien reclama ayuda o refugio. La compasión gozó en ocasiones de buena reputación, pero su aura se desvanece hoy ante nuestros ojos.. En una llamativa voltereta cultural, una nueva corriente intenta arrojar la empatía al sótano tenebroso de todos los males. Tres autores norteamericanos han publicado recientemente ensayos que la describen como un pecado dañino o una emoción tóxica y suicida. Durante la última década, su descrédito ha avanzado en paralelo al auge del odio. Fogosos, los partidarios del puñetazo en la mesa nos explican cosas: los derechos humanos son decadentes; no dejes para mañana a quien puedas deportar hoy; la diversidad no es divertida; la paz es un delirio de biempensantes; la justicia social, coartada para envidiosos; las ayudas públicas, nidos de parásitos. En resumen, el buenismo está cavando nuestra tumba.. La palabra empatía proviene del léxico médico griego. Siglos después, los intelectuales ilustrados le dieron nuevo significado, el nuestro: la capacidad para entrar en la piel de otra persona y explorar sus pensamientos, impregnarnos de sus pasiones y resonar con sus angustias. Entre los antiguos existió una idea similar, la simpatía cósmica. El filósofo estoico Posidonio hizo famosa la imagen de un universo cuyas partes, quieran o no, conscientes o ignorantes, existen como miembros de un gran organismo común. No somos un archipiélago sino un gran continente vivo. El emperador romano Marco Aurelio, desde la cima del poder, escribió: “Nacemos para colaborar”. Hoy, el hombre más rico del planeta afirma que preocuparse por los demás se ha desbocado hasta el punto de rozar lo autodestructivo. Nuestro derroche de empatía —sostiene— está conduciendo al suicidio de la civilización. Necesitamos que nos salven de nuestra amabilidad.. La vieja sabiduría enseñaba a sentir como propio el dolor de otros, incluso de los distintos, extranjeros o herejes. ¿Quién es nuestro prójimo?, preguntaron a Jesús. Contestó con la parábola del buen samaritano, ese forastero infiel que cuidó de un judío herido, pese a la enemistad entre sus pueblos. También el romano Aulo Gelio, a su manera, ofreció una respuesta en forma de fábula. Cierto día en el Circo Máximo, ante los ojos de todos, temblaba de miedo un esclavo condenado a ser pasto de las fieras. Inesperadamente, el león más enorme se le acercó moviendo la cola manso y alegre, como los perros zalameros, y lamió sus manos. Entonces el desdichado, llamado Androcles, abrazó al animal. El público, boquiabierto, rompió en un clamor. Llamado ante el César, Androcles relató una peripecia asombrosa. Años atrás había huido de su amo, procónsul en África, a causa de sus azotes injustos y diarios. Se refugió en una cueva solitaria, donde al rato vio aparecer a un león que cojeaba, dirigirse hacia él, levantar una pata y extenderla como si pidiera ayuda. Atónito y conmovido, Androcles le arrancó una enorme espina que tenía clavada, extrajo el pus y curó la herida. Convivieron durante tres años hasta que el esclavo fugitivo fue capturado y condenado a muerte. Quiso el azar que entre las fieras que iban a devorarlo estuviera su viejo colega de clandestinidad, que le devolvió el favor. Por petición unánime, los dos amigos fueron indultados y vivieron juntos en Roma, donde la gente prendía flores en la melena del animal, diciendo: “Ese es el león que dio hospedaje al hombre, ese es el hombre que curó al león”.. Cabe preguntarse si, en un cambio del péndulo histórico, tras censurar los cuentos tradicionales, demasiado crueles para la sensibilidad infantil, ahora llega el turno de eliminar las tramas que enseñan a nuestros niños empatía descontrolada. Para los autores que la tildan de pecaminosa, tóxica y suicida —Joe Rigney, Allie Beth Stuckey, Gad Saad—, los peligros son gravísimos. Permitir, en nombre del buen corazón, que la sociedad sufra un chantaje emocional. Capitular ante quienquiera que se presente como víctima. Tomar, rehenes del sentimiento, malas decisiones. Elegir la cómoda opción de ser amables en lugar de firmes. Y, lo peor de todo, dejar que nos manipulen para apoyar políticas colectivas de protección a los frágiles, en su opinión nocivas y despilfarradoras.. Ya advertían las máximas del oráculo de Delfos que nada es bueno en demasía. Todos los rasgos de carácter, incluso los más prestigiosos, pueden volverse asfixiantes, desde el amor a los hijos al afán de tener razón en las tribunas de opinión. Las profesiones que exigen una zambullida en el sufrimiento humano, como la medicina, la enfermería o el trabajo social, requieren herramientas mentales y apoyo para no anegarse y mantenerse capaces de ayudar. Pero hay un salto inmenso entre intentar ejercer mejor la empatía y considerarla una amenaza total. Estos libros, preocupados por su abuso, no parecen inquietarse por su ausencia. Como si lo alarmante no fuese la avaricia, la arrogancia y la violencia, sino nuestra excesiva compasión. Como si los Androcles contemporáneos estuvieran amenazados por los animales lesionados, pero no por los señores procónsules que azotan —o bombardean— a diario.. La pensadora alemana Edith Stein, como Marco Aurelio, creía que “estamos en la tierra al servicio del prójimo”. En su tesis doctoral, dedicada a El problema de la empatía, afirmó que solo a través de los demás podemos expandir las fronteras que limitan nuestro conocimiento del mundo. A la vez, reconocía que ponerse en lugar de otra persona requiere autoconocimiento y humildad: no intentar suplantarla con tu propia memoria y tus deseos, sino entender que cada ser humano es un todo y un centro de gravedad en sí mismo. La vida de Edith —judía, filósofa, feminista, monja carmelita y santa— persiguió esa huidiza sabiduría. Primera doctora en Filosofía en Alemania, reclamó que las mujeres pudieran ser profesoras universitarias. Se convirtió al catolicismo al tiempo que denunciaba el feroz antisemitismo europeo. Enseñó, escribió y, por admiración a santa Teresa, ingresó en la orden del Carmelo. Edith y su hermana fueron arrestadas en 1942 por la Gestapo y llevadas con otros religiosos a dos campos de concentración en los Países Bajos. En el campo de Westerbork coincidió con otra gran mística judía del siglo XX, Etty Hillesum. Esta última registró en su Diario la estampa de aquella monja con una estrella amarilla que rezaba ante el lúgubre frontal de los barracones. Finalmente enviaron a Edith a Auschwitz, donde fue conducida a un barracón “para ducharse”.. Ciertos magnates prometen hoy un futuro resplandeciente en Marte, escoltados por robots y cohetes, cuando la Tierra quede desahuciada. Mientras tanto, rechazan encarnizadamente los avances cotidianos para las personas a su alrededor: insignificancias como mejores condiciones laborales o servicios públicos bien financiados. El dorado porvenir de la especie tiene más glamour que las necesidades de los habitantes de intemperies. El cometido de salvarnos a todos les despierta pasión, pero escasa compasión. Tal vez ahí encontremos la verdadera paradoja de la empatía: puede ser fácil amar a la humanidad, lo difícil es amar al prójimo.. Irene Vallejo es filóloga y escritora, Premio Nacional de Ensayo de 2020 por El infinito en un junco (Siruela).

 Opinión en EL PAÍS

Nuestra batalla
La guerra de Irán: al borde del ‘shock’ energético
Leer también
Internacional

Guerra de Israel y EEUU contra Irán, en directo hoy: última hora de los bombardeos, muertos y respuesta internacional

8 de marzo de 2026 1002
Cataluña

Toni Barbarà, fundador de Marea Blanca Cataluña: «Con el procés se fueron sanitarios que todavía no han regresado»

8 de marzo de 2026 8463
Sociedad

Más allá de Irán: dónde es más difícil ser mujer hoy en el mundo

8 de marzo de 2026 8567
Cultura

Del deseo a la identidad: libros y debates para entender el presente del feminismo y cuestionar estereotipos

8 de marzo de 2026 9613
Sociedad

Los mejores mensajes para mandar por Whatsapp en el Día de la Mujer

8 de marzo de 2026 2667
Sociedad

Clara Campoamor: «La libertad se aprende ejerciéndola»

8 de marzo de 2026 1904
Cargar más
Entradas Recientes

Guerra de Israel y EEUU contra Irán, en directo hoy: última hora de los bombardeos, muertos y respuesta internacional

8 de marzo de 2026

Toni Barbarà, fundador de Marea Blanca Cataluña: «Con el procés se fueron sanitarios que todavía no han regresado»

8 de marzo de 2026

Más allá de Irán: dónde es más difícil ser mujer hoy en el mundo

8 de marzo de 2026

Del deseo a la identidad: libros y debates para entender el presente del feminismo y cuestionar estereotipos

8 de marzo de 2026

Los mejores mensajes para mandar por Whatsapp en el Día de la Mujer

8 de marzo de 2026

Clara Campoamor: «La libertad se aprende ejerciéndola»

8 de marzo de 2026
    Crónica Actual
    En ‘Crónica Actual’, nos dedicamos a la búsqueda incansable de la verdad y la precisión en el periodismo. Con un equipo de reporteros experimentados y una red de corresponsales en todo el mundo, ofrecemos cobertura en tiempo real de los eventos más importantes. Nuestra misión es informar a nuestros lectores con reportajes detallados, análisis profundos y una narrativa que conecta los puntos en el complejo tapiz de la sociedad. Desde conflictos internacionales hasta avances científicos, pasando por las últimas tendencias culturales, ‘Crónica Actual’ es su fuente confiable de noticias que importan.
    CRONICAACTUAL.COM © 2025 | Todos los derechos reservados.
    • Contacto
    • Sobre Nosotros
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad