La derecha francesa intenta encontrar su sitio a un año de las elecciones presidenciales y tras una década encajonada entre el macronismo, que ha fagocitado a muchas de sus figuras, y la ultraderecha de Le Pen, que le ha ganado definitivamente la partida en algunos electorados tradicionalmente conservadores como el campo. Algunas caras conocidas de Los Republicanos han pasado durante los últimos años por puestos destacados del Gobierno, no solo para dar una mínima estabilidad al país tras las legislativas erráticas que Macron convocó en 2024 sino, especialmente, con el objetivo de ofrecerse una vitrina para la carrera por 2027.. Es el caso de Bruno Retailleau, exministro del Interior, que se impuso hace justo un año como líder del partido tras ganar unas primarias a su gran rival, Laurent Wauquiez. Durante sus meses en el Ejecutivo, Retailleau representó la línea dura en temas como la inmigración o la seguridad. Un endurecimiento en el discurso, no siempre traducido a su iniciativa política, en el que muchos vieron una competencia con Le Pen desde dentro del consejo de ministros. Tras su victoria interna en Los Republicanos, Retailleau reemplazó en la presidencia del partido a Eric Ciotti, que fue expulsado tras aliarse con Le Pen en aquellas convulsas legislativas de 2024 que cambiaron para siempre el escenario político francés y tuvieron por consecuencia el mayor periodo de inestabilidad de la V República.. A un año de unas elecciones presidenciales cruciales tanto para Francia como para Europa, la pregunta es si Retailleau tiene todo atado. «Nadie dentro del partido pone en duda su liderazgo, pero varios cargos siguen mostrándose reacios a respaldarlo plenamente» decía esta misma semana el diario Le Parisien tomando el pulso a los pasillos de la formación conservadora. Retailleau ganó con solvencia la presidencia hace un año (74% de votos) pero su estrategia siembra dudas. ¿Deben Los Republicanos plantear una batalla por la mano dura en orden e inmigración a Le Pen o su combate debe estar más centrado en un espacio moderado y liberal que tome el relevo de Macron?. No hay unanimidad a la hora de responder al dilema, pero sí caras que plantean apoyos a otra estrategia distinta a la de Retailleau. La más destacada es la del conservador Edouard Philippe, el primer hombre en el que confió Macron para dirigir el Ejecutivo en 2017. Philippe revalidó la alcaldía de Le Havre en las municipales de marzo, condición que puso para lanzarse a través del partido que fundó, Horizons, a la carrera por el Elíseo. Es el único político al que los sondeos ven capaz de hacer frente a la extrema derecha en una hipotética segunda vuelta de los comicios.. El último sondeo de Le Figaro ofrece esta fotografía de la primera vuelta a un año de la cita con las urnas: Le Pen (33%), Philippe (19%), Retailleau (9%). Si bien se tiene en cuenta la dificultad de efectuar sondeos porque otra candidatura de otro ex primer ministro, Gabriel Attal, vendría a anular las posibilidades de Philippe. En este contexto, es sintomática la pregunta que el conservador Le Figaro lanza a sus lectores: ¿la rivalidad Philippe-Attal por ese espacio liberal puede beneficiar a Retailleau?. Hay otro puñado de nombres que dificultan tomar la temperatura al espectro de la derecha y cuyas candidaturas se disputan el mismo espacio político. Son los casos de varios ministros de la derecha que han pasado por gobiernos de Macron como Bruno Le Maire o Gérald Darmanin. El primero tiene la dificultad de intentar quitarse el sello macronista cuando ha estado ocupando el puesto de Ministro de Economía entre 2017 y 2024. Y el segundo, actual ministro de Justicia y exministro de Interior, la sombra de Nicolas Sarkozy, con quien muchas veces se asocia su trayectoria.. El exmandatario conservador se impulsó en su momento con éxito desde el Ministerio del Interior a la Presidencia del país. El modelo de un expresidente que, sin embargo, ahora se ha convertido más bien en un lastre tras haber sido condenado por asociación ilícita y haber pasado por la cárcel por el caso de la financiación con fondos libios de su campaña en 2007. Los líos judiciales han puesto tierra de por medio con aquellos tiempos en los que era importante la bendición de Sarkozy para postularse como candidato de la derecha.. Darmanin parece haber entrado en competición con Retailleau por ganarse al electorado más anclado a la derecha. Hace unos días propuso «una moratoria de tres años sobre la inmigración legal», al considerar que Francia «ha llegado al límite de sus capacidades de integración y asimilación». Unas palabras contundentes, pero que muestran la temperatura y la dureza del debate que se abrirá en el próximo año en el país a medida que se acerquen las elecciones presidenciales del próximo mayo.
La derecha francesa intenta encontrar su sitio a un año de las elecciones presidenciales y tras una década encajonada entre el macronismo, que ha fagocitado a muchas de sus figuras, y la ultraderecha de Le Pen, que le ha ganado definitivamente la partida en algunos electorados tradicionalmente conservadores como el campo. Algunas caras conocidas de Los Republicanos han pasado durante los últimos años por puestos destacados del Gobierno, no solo para dar una mínima estabilidad al país tras las legislativas erráticas que Macron convocó en 2024 sino, especialmente, con el objetivo de ofrecerse una vitrina para la carrera por 2027.. Es el caso de Bruno Retailleau, exministro del Interior, que se impuso hace justo un año como líder del partido tras ganar unas primarias a su gran rival, Laurent Wauquiez. Durante sus meses en el Ejecutivo, Retailleau representó la línea dura en temas como la inmigración o la seguridad. Un endurecimiento en el discurso, no siempre traducido a su iniciativa política, en el que muchos vieron una competencia con Le Pen desde dentro del consejo de ministros. Tras su victoria interna en Los Republicanos, Retailleau reemplazó en la presidencia del partido a Eric Ciotti, que fue expulsado tras aliarse con Le Pen en aquellas convulsas legislativas de 2024 que cambiaron para siempre el escenario político francés y tuvieron por consecuencia el mayor periodo de inestabilidad de la V República.. A un año de unas elecciones presidenciales cruciales tanto para Francia como para Europa, la pregunta es si Retailleau tiene todo atado. «Nadie dentro del partido pone en duda su liderazgo, pero varios cargos siguen mostrándose reacios a respaldarlo plenamente» decía esta misma semana el diario Le Parisien tomando el pulso a los pasillos de la formación conservadora. Retailleau ganó con solvencia la presidencia hace un año (74% de votos) pero su estrategia siembra dudas. ¿Deben Los Republicanos plantear una batalla por la mano dura en orden e inmigración a Le Pen o su combate debe estar más centrado en un espacio moderado y liberal que tome el relevo de Macron?. No hay unanimidad a la hora de responder al dilema, pero sí caras que plantean apoyos a otra estrategia distinta a la de Retailleau. La más destacada es la del conservador Edouard Philippe, el primer hombre en el que confió Macron para dirigir el Ejecutivo en 2017. Philippe revalidó la alcaldía de Le Havre en las municipales de marzo, condición que puso para lanzarse a través del partido que fundó, Horizons, a la carrera por el Elíseo. Es el único político al que los sondeos ven capaz de hacer frente a la extrema derecha en una hipotética segunda vuelta de los comicios.. Le Pen a la cabeza según los últimos sondeos. El último sondeo de Le Figaro ofrece esta fotografía de la primera vuelta a un año de la cita con las urnas: Le Pen (33%), Philippe (19%), Retailleau (9%). Si bien se tiene en cuenta la dificultad de efectuar sondeos porque otra candidatura de otro ex primer ministro, Gabriel Attal, vendría a anular las posibilidades de Philippe. En este contexto, es sintomática la pregunta que el conservador Le Figaro lanza a sus lectores: ¿la rivalidad Philippe-Attal por ese espacio liberal puede beneficiar a Retailleau?. Hay otro puñado de nombres que dificultan tomar la temperatura al espectro de la derecha y cuyas candidaturas se disputan el mismo espacio político. Son los casos de varios ministros de la derecha que han pasado por gobiernos de Macron como Bruno Le Maire o Gérald Darmanin. El primero tiene la dificultad de intentar quitarse el sello macronista cuando ha estado ocupando el puesto de Ministro de Economía entre 2017 y 2024. Y el segundo, actual ministro de Justicia y exministro de Interior, la sombra de Nicolas Sarkozy, con quien muchas veces se asocia su trayectoria.. El exmandatario conservador se impulsó en su momento con éxito desde el Ministerio del Interior a la Presidencia del país. El modelo de un expresidente que, sin embargo, ahora se ha convertido más bien en un lastre tras haber sido condenado por asociación ilícita y haber pasado por la cárcel por el caso de la financiación con fondos libios de su campaña en 2007. Los líos judiciales han puesto tierra de por medio con aquellos tiempos en los que era importante la bendición de Sarkozy para postularse como candidato de la derecha.. Darmanin parece haber entrado en competición con Retailleau por ganarse al electorado más anclado a la derecha. Hace unos días propuso «una moratoria de tres años sobre la inmigración legal», al considerar que Francia «ha llegado al límite de sus capacidades de integración y asimilación». Unas palabras contundentes, pero que muestran la temperatura y la dureza del debate que se abrirá en el próximo año en el país a medida que se acerquen las elecciones presidenciales del próximo mayo.
La derecha francesa busca candidato y rumbo frente al avance de Le Pen en la carrera hacia el Elíseo
Internacional: noticias internacionales de hoy en La Razón
