Juanma Moreno levantó el banderín de la campaña electoral disfrazado de Rey Baltasar por las calles de Sevilla. Escribo disfrazado porque todo el mundo sabe que Sus Majestades llegan de verdad mientras dormimos la noche del 6 de enero. En la carroza, lanzando caramelos y colocando sonrisas frente al objetivo, el presidente andaluz arrancó hacia la meta de las urnas aprovechando el frío invernal. A los rusos esta técnica de las bajas temperaturas les valió dos veces: una con Napoleón y otra con Hitler. Los dos sucumbieron no sólo porque no se puede luchar congelado, sino porque los recursos no te llegan desde la retaguardia. Para alcanzar Moscú debes hacerlo a pelo, a pulso, sin asistencia. En la Junta, el cuartel de intendencia del PP andaluz, ya hacen acopio de bienes y trazan mapas para recorrer los próximos meses sin tener que mirar atrás. Este viernes ya estaba el presidente vestido de esquiador en Sierra Nevada, por ejemplo, criticando la nueva financiación autonómica. El resto del Gobierno andaluz, acuciado desde San Telmo, también conoce la consigna y tienen colocado el machete en la boca para no retroceder ni un milímetro los próximos meses. «Menos mal que tienen mayoría absoluta». María Jesús Montero arrancó repartiendo millones, en concreto 4.850 para Andalucía. En realidad, proponiendo, porque tiene que sacar adelante el plan con la negativa del Partido Popular y dependiendo de Junts, ERC. Pero le sirve para sacar la pancarta del dinero, que nadie con dos dedos de frente puede rechazar sin mirar la letra pequeña, pequeñísima, con la que se envenenan estos caramelitos. A los populares les vale ya con la foto de Pedro Sánchez y Oriol Junqueras para arremeter contra cualquier propuesta que venga de Hacienda, la que sea, porque aunque nos entierren con dinero siempre quedará en la superficie el argumento de «los catalanes primeros». Es decir, la propia metralla socialista funciona para los populares, pero ni PSOE ni Partido Popular parecen entender por dónde vendrá la cornada viendo estos primeros compases. Prometen y prometen, sin prestar atención a la alargada sombra de Vox, que, sin mover un dedo, será quien decida cómo acabará la partida.
«Prometen y prometen, sin prestar atención a la alargada sombra de Vox»
Juanma Moreno levantó el banderín de la campaña electoral disfrazado de Rey Baltasar por las calles de Sevilla. Escribo disfrazado porque todo el mundo sabe que Sus Majestades llegan de verdad mientras dormimos la noche del 6 de enero. En la carroza, lanzando caramelos y colocando sonrisas frente al objetivo, el presidente andaluz arrancó hacia la meta de las urnas aprovechando el frío invernal. A los rusos esta técnica de las bajas temperaturas les valió dos veces: una con Napoleón y otra con Hitler. Los dos sucumbieron no sólo porque no se puede luchar congelado, sino porque los recursos no te llegan desde la retaguardia. Para alcanzar Moscú debes hacerlo a pelo, a pulso, sin asistencia. En la Junta, el cuartel de intendencia del PP andaluz, ya hacen acopio de bienes y trazan mapas para recorrer los próximos meses sin tener que mirar atrás. Este viernes ya estaba el presidente vestido de esquiador en Sierra Nevada, por ejemplo, criticando la nueva financiación autonómica. El resto del Gobierno andaluz, acuciado desde San Telmo, también conoce la consigna y tienen colocado el machete en la boca para no retroceder ni un milímetro los próximos meses. «Menos mal que tienen mayoría absoluta». María Jesús Montero arrancó repartiendo millones, en concreto 4.850 para Andalucía. En realidad, proponiendo, porque tiene que sacar adelante el plan con la negativa del Partido Popular y dependiendo de Junts, ERC. Pero le sirve para sacar la pancarta del dinero, que nadie con dos dedos de frente puede rechazar sin mirar la letra pequeña, pequeñísima, con la que se envenenan estos caramelitos. A los populares les vale ya con la foto de Pedro Sánchez y Oriol Junqueras para arremeter contra cualquier propuesta que venga de Hacienda, la que sea, porque aunque nos entierren con dinero siempre quedará en la superficie el argumento de «los catalanes primeros». Es decir, la propia metralla socialista funciona para los populares, pero ni PSOE ni Partido Popular parecen entender por dónde vendrá la cornada viendo estos primeros compases. Prometen y prometen, sin prestar atención a la alargada sombra de Vox, que, sin mover un dedo, será quien decida cómo acabará la partida.
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