El 23 de abril, como cada año, se celebra el Día Internacional del Libro, como conmemoración de una de estas curiosidades históricas particularmente llamativas, y es que ese día, en el año 1616, fallecían Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, atemporales literatos que honramos celebrando la literatura. No obstante, entre la alegría propia del día y las numerosas celebraciones, conviene anotar que desde hace unos años los libros, al contrario de lo que pueda parecer, corren cada vez más peligro de ser censurados.. El fenómeno de la censura literaria se está extendiendo como la pólvora en todo el mundo, por así llamarlo, occidental. Entendiendo aquí la censura en un sentido amplio, que incluye desde decisiones institucionales hasta presiones sociales y editoriales, de acuerdo con los datos de PEN America, en su informe de octubre de 2025, “The Normalization of Book Banning”, en la actualidad el fenómeno se ha extendido por el país norteamericano. Además, siendo esta una censura que afecta a ambos lados. Es decir, si bien hay presión por parte de grupos conservadores para prohibir ciertos libros de carácter LGTB o sobre la raza, también existe una fuerte presión en los estados gobernados por progresistas para retirar obras que se consideren “inadecuadas” o que representen estereotipos.. Así, desde 2021 se habrían censurado en los centros educativos de EEUU la friolera de 22.000 libros, desde obras modernas consideradas polémicas, a clásicos como “La Naranja Mecánica”, “Tintín” o “El cuento de la Criada”. Por diferentes motivos y presiones, las instituciones americanas han procedido a una persecución sin precedentes en cualquier contexto educativo.. Ahora bien, en Europa no nos libramos tampoco, aunque es menos sistemático y más autocensura o decisiones editoriales, ocurre de forma generalizada. En Francia, el pasado marzo de 2025, se censuró un cómic de La Bella y la Bestia basado en el relato original del siglo XVIII. Según el gobierno, la cancelación de las 900.000 copias programadas se debía al uso de lenguaje inadecuado y la representación de un personaje bebiendo alcohol. El dibujante afirmó a Le Monde que la censura era “absurda”, ya que estaban adaptando un relato del pasado, por lo que la historia era la que era.. En Inglaterra comenzó un escándalo en 2024 que continúa hasta la fecha. Y es que muchas bibliotecas públicas y centros de enseñanza han comenzado a retirar libros clásicos, como Julio Verne, Victor Hugo o hasta cómics de los X-Men por supuestamente utilizar lenguaje racista o inadecuado a los tiempos. Aparentemente, según recogía la prensa nacional británica, las instituciones públicas retiran estos libros para evitar quejas o problemáticas con las sensibilidades modernas.. De hecho, este marzo de 2026, la ONG Index on Censorship, publicaba una interesante entrevista a un bibliotecario inglés. En ella, se afirmaba, según los datos que él poseía, que cada semana se retiran decenas de libros de los estantes o se desplazaban a secciones ocultas u almacenes para evitar problemáticas con el público o el gobierno, que llevaba meses tratando de evitar cualquier situación polémica.. Nadie se libra. De esta censura silenciosa no se libran ni los grandes autores europeos, que desde el año 2022 han sufrido un acoso constante aunque más discreto. En el 2023, coincidiendo con el 70 aniversario de James Bond, se realizó una reedición de la mayoría de los libros de 007 para el mercado mundial, eliminando expresiones consideradas “ofensivas” en el mundo actual.. Lo mismo le ha pasado a Roald Dahl, cuyas obras, al estar dirigidas a niños, suelen tener una vigilancia particular. En el año 2023, la editorial Puffin Books censuró expresiones como “gordo” o “feo” por considerar que los niños podrían repetir supuestos estereotipos. En todo caso, en España la editorial Alfaguara los reedita sin filtros desde principios de este año.. Por ir a fechas más recientes, J.K. Rowling, célebre autora de Harry Potter, ha sufrido varios intentos de cancelación desde el año 2020 debido a sus posiciones políticas consideradas “tránsfobas”. Su nombre es sinónimo de polémica en la actualidad y si bien sus libros no han sido prohibidos, muchas personas han amenazado de muerte a la autora, han intentado prohibir sus obras en eventos o han mostrado su desagrado a adaptaciones de la saga del niño que sobrevivió. En este sentido, la revista Glamour recogía a finales de marzo de 2026 en su artículo “A Complete Breakdown of the J.K. Rowling Transgender-Comments Controversy” como la autora había sido alentada a no participar en ningún evento relacionado con la franquicia por miedo a que su presencia afectase negativamente a las ventas.. Al final, aunque sólo son algunos ejemplos, podemos comprobar que la censura, pese que pueda parecer que no, campa a sus anchas en el mundo moderno. En este día intentemos recordar que la literatura es uno de los grandes tesoros de la humanidad. Algo que nos permite viajar a lugares fantásticos, rompernos con historias devastadoras y reformular nuestra forma de pensar. Un asunto demasiado importante como para dejar que la política lo mutile. Feliz Día del Libro, le moleste a quien le moleste.
Durante los últimos años hemos podido ver como movimientos políticos buscaban censurar decenas de obras
El 23 de abril, como cada año, se celebra el Día Internacional del Libro, como conmemoración de una de estas curiosidades históricas particularmente llamativas, y es que ese día, en el año 1616, fallecían Cervantes, Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, atemporales literatos que honramos celebrando la literatura. No obstante, entre la alegría propia del día y las numerosas celebraciones, conviene anotar que desde hace unos años los libros, al contrario de lo que pueda parecer, corren cada vez más peligro de ser censurados.. El fenómeno de la censura literaria se está extendiendo como la pólvora en todo el mundo, por así llamarlo, occidental. Entendiendo aquí la censura en un sentido amplio, que incluye desde decisiones institucionales hasta presiones sociales y editoriales, de acuerdo con los datos de PEN America, en su informe de octubre de 2025, “The Normalization of Book Banning”, en la actualidad el fenómeno se ha extendido por el país norteamericano. Además, siendo esta una censura que afecta a ambos lados. Es decir, si bien hay presión por parte de grupos conservadores para prohibir ciertos libros de carácter LGTB o sobre la raza, también existe una fuerte presión en los estados gobernados por progresistas para retirar obras que se consideren “inadecuadas” o que representen estereotipos.. Así, desde 2021 se habrían censurado en los centros educativos de EEUU la friolera de 22.000 libros, desde obras modernas consideradas polémicas, a clásicos como “La Naranja Mecánica”, “Tintín” o “El cuento de la Criada”. Por diferentes motivos y presiones, las instituciones americanas han procedido a una persecución sin precedentes en cualquier contexto educativo.. Ahora bien, en Europa no nos libramos tampoco, aunque es menos sistemático y más autocensura o decisiones editoriales, ocurre de forma generalizada. En Francia, el pasado marzo de 2025, se censuró un cómic de La Bella y la Bestia basado en el relato original del siglo XVIII. Según el gobierno, la cancelación de las 900.000 copias programadas se debía al uso de lenguaje inadecuado y la representación de un personaje bebiendo alcohol. El dibujante afirmó a Le Monde que la censura era “absurda”, ya que estaban adaptando un relato del pasado, por lo que la historia era la que era.. En Inglaterra comenzó un escándalo en 2024 que continúa hasta la fecha. Y es que muchas bibliotecas públicas y centros de enseñanza han comenzado a retirar libros clásicos, como Julio Verne, Victor Hugo o hasta cómics de los X-Men por supuestamente utilizar lenguaje racista o inadecuado a los tiempos. Aparentemente, según recogía la prensa nacional británica, las instituciones públicas retiran estos libros para evitar quejas o problemáticas con las sensibilidades modernas.. De hecho, este marzo de 2026, la ONG Index on Censorship, publicaba una interesante entrevista a un bibliotecario inglés. En ella, se afirmaba, según los datos que él poseía, que cada semana se retiran decenas de libros de los estantes o se desplazaban a secciones ocultas u almacenes para evitar problemáticas con el público o el gobierno, que llevaba meses tratando de evitar cualquier situación polémica.. De esta censura silenciosa no se libran ni los grandes autores europeos, que desde el año 2022 han sufrido un acoso constante aunque más discreto. En el 2023, coincidiendo con el 70 aniversario de James Bond, se realizó una reedición de la mayoría de los libros de 007 para el mercado mundial, eliminando expresiones consideradas “ofensivas” en el mundo actual.. Lo mismo le ha pasado a Roald Dahl, cuyas obras, al estar dirigidas a niños, suelen tener una vigilancia particular. En el año 2023, la editorial Puffin Books censuró expresiones como “gordo” o “feo” por considerar que los niños podrían repetir supuestos estereotipos. En todo caso, en España la editorial Alfaguara los reedita sin filtros desde principios de este año.. Por ir a fechas más recientes, J.K. Rowling, célebre autora de Harry Potter, ha sufrido varios intentos de cancelación desde el año 2020 debido a sus posiciones políticas consideradas “tránsfobas”. Su nombre es sinónimo de polémica en la actualidad y si bien sus libros no han sido prohibidos, muchas personas han amenazado de muerte a la autora, han intentado prohibir sus obras en eventos o han mostrado su desagrado a adaptaciones de la saga del niño que sobrevivió. En este sentido, la revista Glamour recogía a finales de marzo de 2026 en su artículo “A Complete Breakdown of the J.K. Rowling Transgender-Comments Controversy” como la autora había sido alentada a no participar en ningún evento relacionado con la franquicia por miedo a que su presencia afectase negativamente a las ventas.. Al final, aunque sólo son algunos ejemplos, podemos comprobar que la censura, pese que pueda parecer que no, campa a sus anchas en el mundo moderno. En este día intentemos recordar que la literatura es uno de los grandes tesoros de la humanidad. Algo que nos permite viajar a lugares fantásticos, rompernos con historias devastadoras y reformular nuestra forma de pensar. Un asunto demasiado importante como para dejar que la política lo mutile. Feliz Día del Libro, le moleste a quien le moleste.
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