No pasará el próximo sábado en los [[LINK:TAG|||tag|||6336131e1e757a32c790b8e4|||Goya ]]–cuya gala se celebra en Barcelona– como en la recién clausurada Berlinale, donde a petición de sus organizadores y pese a la protesta de los bardenes de turno, ha imperado el perfil bajo en cuestiones políticas y más concretamente sobre el conflicto entre Israel y Palestina. «Ya se pondrán las botas en los Goya», se maliciaba alguno. «No entiendo por qué un festival de cine tiene que condenar lo que una serie de figuras del cine les dice que condenen. Quizá otras personalidades del mundo de las películas querrían que se condenaran otras cosas, y tienen el detalle de guardárselo para sí», comenta el escritor Alberto Olmos sobre la cuestión de politizar o no el cine. A lo que agrega que le parece bien «la política de la Berlinale contra la política» porque «convertir los eventos culturales en gallineros políticos me desagrada, porque no todo debe estar contaminado de visceralidad ideológica y eslóganes».. Si afirmo que el cine español es abrumadoramente progre, no descubro América.. Un ecosistema zocato. Uno de los cineastas más críticos con el (eco)sistema cinematográfico patrio es Juanma Bajo Ulloa, quien acaba de estrenar la película «El mal». Nos dice que «El Poder conoce la enorme influencia del relato, por eso siempre trata de controlarlo manejando a los narradores para perpetuarse. Estos creadores se han dividido tradicionalmente en dos grupos, mercenarios con más o menos escrúpulos, e idealistas más o menos enfrentados al Poder. Sin embargo, la ingeniería social o ‘‘wokismo’’ de las últimas décadas, consiguió que estos dos grupos trabajasen para los mismos amos. Así, hoy esos mercenarios crean obras para no pensar, y los “nuevos idealistas” crean la propaganda ideológica que exigen estas élites corporativas disfrazadas de “defensoras de minorías” y otros apodos inverosímiles. Pensamiento único y lobotomización con el rentable fin del enfrentamiento y la destrucción social».. Y, a continuación, el director de «Airbag» expone que: «En casos, como dice el protagonista de ‘‘El mal’’, la pieza no sabe que pertenece a la máquina. Pero en la mayoría, se trata de simple oportunismo o terror a quedarse fuera del grupo. O del pastel. De este modo todo el sector tolera en perfecta omertá la mordaza para el disidente y el altavoz para el activista del Régimen. Los Goya, igual que la mayoría de los premios, antes se ganaban, ahora te los dan. El mérito es de fachas, lo importante es tu limpieza de sangre ideológica».. Otro mirlo blanco en la industria es María Luisa Gutiérrez, productora de «La infiltrada» y socia de Santiago Segura en Bowfinger. Gutiérrez cerró la gala de los 39º Premios Goya con un discurso a contrapelo en el que dejó a más de uno en fuera de juego. Entre otras reivindicaciones, como la de la libertad de expresión «aunque yo esté en las antípodas de la que pienses tú», recordó con valentía y en referencia al terrorismo etarra que «la memoria histórica también está para la historia reciente de este país».. ¿Hay batalla cultural?. El crítico de cine de LA RAZÓN, Sergi Sánchez, «siente» disentir con Bajo Ulloa: «Ni “Sirat” ni “Romería”, que son las películas españolas que, por primera vez en mucho tiempo, nos han representado en Cannes sin que estuvieran dirigidas por Almodóvar, representan ningún tipo de activismo político ni agenda ‘‘woke’’. Creo que el cine español está pasando uno de sus mejores momentos, en cuanto a diversidad de propuestas y de voces, y que el problema que tienen las producciones de presupuesto medio para llegar a las salas y tener un público afecta al cine de todo el mundo, y parece que ese cine ha quedado para las plataformas. Desde un punto de vista ideológico, no creo que Albert Serra responda a una ideología ‘‘woke’’ ni que “Los domingos” no esté planteando un conflicto completamente universal, y eso puede convivir con “Torrente presidente”, que no necesita ninguna subvención para existir. No veo lo de la batalla cultural».. Asimismo, el periodista cinematográfico Jesús Palacios piensa que «es innegable que las palabras de Bajo Ulloa reflejan una realidad que se ha apoderado del cine español, a través de la política institucional de subvenciones y premios. (…) Ahora es incluso peor, porque las políticas de género y la corrección política se han interiorizado y los cineastas se aplican ya una autocensura casi de partida para evitar el rechazo de sus guiones y películas. Era lógico que, más tarde o más temprano, empezara a fraguarse una respuesta de algún tipo, pues es imposible seguir cumpliendo a rajatabla tantas imposiciones tácitas y literales, que a menudo rayan en lo ridículo». La película con más nominaciones (13) a los Goya 2026 es [[LINK:INTERNO|||Article|||6981c36d1b4db0e4b3d9f510|||«Los domingos»]], de Alauda Ruiz de Azúa. Para el periodista José Ignacio Wert Moreno, esta cinta sobre el conflicto familiar que desata la vocación religiosa de una joven, «ha sido la primera sacudida del cine español a la sociedad española en muchos años». Y es que «ha dejado patente lo que pasa cuando tocas la tecla.. «Los domingos». Por primera vez ha habido un debate que ha trascendido la burbuja de los profesionales del cine y de los periodistas que cubren esa información». «Su apuesta este año era claramente ‘‘Maspalomas’’: poner en el centro del debate la vejez de los homosexuales –Sostiene Wert Moreno–. Como hace dos años fueron las infancias trans en ‘‘20.000 especies de abejas’’. Al final son temas que les interesan fundamentalmente a ellos. Y hacen muchos aspavientos y parece que hacen ruido, pero es artificial. Con ‘‘Los domingos’’ hemos visto lo que pasa cuando una peli hace ruido de verdad». Y agrega el periodista que «El éxito de ‘‘Los domingos’’ les ha descolocado. A la propia autora, que parece que ahora quiere convencernos de que tenía una intención que se le debió olvidar plasmar».. Algo en lo que coincide Víctor Lenore: «Lo del cine español es asfixiante: mira cómo la prensa ha presionado a Alauda Ruiz de Azúa hasta que ha dicho que “Los domingos” es una película anticatólica (que no lo es en absoluto, diga lo que diga su autora)». No es del mismo parecer Marta Moleón quien expone con ironía que «hay una supeditación tan grande a la corrección política dentro del cine español, que por eso una película sobre la tauromaquia como “Tardes de soledad” ha ganado una Concha de Oro o “Los domingos” que tiene de protagonista a una joven que se quiere meter a monja de clausura en pleno siglo XXI es la favorita para arrasar en los Goya».
En una industria muy progre, donde las causas sistémicas engarzan financiación pública con premios, parece que emergen voces disonantes
No pasará el próximo sábado en los Goya –cuya gala se celebra en Barcelona– como en la recién clausurada Berlinale, donde a petición de sus organizadores y pese a la protesta de los bardenes de turno, ha imperado el perfil bajo en cuestiones políticas y más concretamente sobre el conflicto entre Israel y Palestina. «Ya se pondrán las botas en los Goya», se maliciaba alguno. «No entiendo por qué un festival de cine tiene que condenar lo que una serie de figuras del cine les dice que condenen. Quizá otras personalidades del mundo de las películas querrían que se condenaran otras cosas, y tienen el detalle de guardárselo para sí», comenta el escritor Alberto Olmos sobre la cuestión de politizar o no el cine. A lo que agrega que le parece bien «la política de la Berlinale contra la política» porque «convertir los eventos culturales en gallineros políticos me desagrada, porque no todo debe estar contaminado de visceralidad ideológica y eslóganes».. Si afirmo que el cine español es abrumadoramente progre, no descubro América.. Un ecosistema zocato. Uno de los cineastas más críticos con el (eco)sistema cinematográfico patrio es Juanma Bajo Ulloa, quien acaba de estrenar la película «El mal». Nos dice que «El Poder conoce la enorme influencia del relato, por eso siempre trata de controlarlo manejando a los narradores para perpetuarse. Estos creadores se han dividido tradicionalmente en dos grupos, mercenarios con más o menos escrúpulos, e idealistas más o menos enfrentados al Poder. Sin embargo, la ingeniería social o ‘‘wokismo’’ de las últimas décadas, consiguió que estos dos grupos trabajasen para los mismos amos. Así, hoy esos mercenarios crean obras para no pensar, y los “nuevos idealistas” crean la propaganda ideológica que exigen estas élites corporativas disfrazadas de “defensoras de minorías” y otros apodos inverosímiles. Pensamiento único y lobotomización con el rentable fin del enfrentamiento y la destrucción social».. Y, a continuación, el director de «Airbag» expone que: «En casos, como dice el protagonista de ‘‘El mal’’, la pieza no sabe que pertenece a la máquina. Pero en la mayoría, se trata de simple oportunismo o terror a quedarse fuera del grupo. O del pastel. De este modo todo el sector tolera en perfecta omertá la mordaza para el disidente y el altavoz para el activista del Régimen. Los Goya, igual que la mayoría de los premios, antes se ganaban, ahora te los dan. El mérito es de fachas, lo importante es tu limpieza de sangre ideológica».. Otro mirlo blanco en la industria es María Luisa Gutiérrez, productora de «La infiltrada» y socia de Santiago Segura en Bowfinger. Gutiérrez cerró la gala de los 39º Premios Goya con un discurso a contrapelo en el que dejó a más de uno en fuera de juego. Entre otras reivindicaciones, como la de la libertad de expresión «aunque yo esté en las antípodas de la que pienses tú», recordó con valentía y en referencia al terrorismo etarra que «la memoria histórica también está para la historia reciente de este país».. ¿Hay batalla cultural?. El crítico de cine de LA RAZÓN, Sergi Sánchez, «siente» disentir con Bajo Ulloa: «Ni “Sirat” ni “Romería”, que son las películas españolas que, por primera vez en mucho tiempo, nos han representado en Cannes sin que estuvieran dirigidas por Almodóvar, representan ningún tipo de activismo político ni agenda ‘‘woke’’. Creo que el cine español está pasando uno de sus mejores momentos, en cuanto a diversidad de propuestas y de voces, y que el problema que tienen las producciones de presupuesto medio para llegar a las salas y tener un público afecta al cine de todo el mundo, y parece que ese cine ha quedado para las plataformas. Desde un punto de vista ideológico, no creo que Albert Serra responda a una ideología ‘‘woke’’ ni que “Los domingos” no esté planteando un conflicto completamente universal, y eso puede convivir con “Torrente presidente”, que no necesita ninguna subvención para existir. No veo lo de la batalla cultural».. Asimismo, el periodista cinematográfico Jesús Palacios piensa que «es innegable que las palabras de Bajo Ulloa reflejan una realidad que se ha apoderado del cine español, a través de la política institucional de subvenciones y premios. (…) Ahora es incluso peor, porque las políticas de género y la corrección política se han interiorizado y los cineastas se aplican ya una autocensura casi de partida para evitar el rechazo de sus guiones y películas. Era lógico que, más tarde o más temprano, empezara a fraguarse una respuesta de algún tipo, pues es imposible seguir cumpliendo a rajatabla tantas imposiciones tácitas y literales, que a menudo rayan en lo ridículo». La película con más nominaciones (13) a los Goya 2026 es «Los domingos», de Alauda Ruiz de Azúa. Para el periodista José Ignacio Wert Moreno, esta cinta sobre el conflicto familiar que desata la vocación religiosa de una joven, «ha sido la primera sacudida del cine español a la sociedad española en muchos años». Y es que «ha dejado patente lo que pasa cuando tocas la tecla.. «Los domingos». Por primera vez ha habido un debate que ha trascendido la burbuja de los profesionales del cine y de los periodistas que cubren esa información». «Su apuesta este año era claramente ‘‘Maspalomas’’: poner en el centro del debate la vejez de los homosexuales –Sostiene Wert Moreno–. Como hace dos años fueron las infancias trans en ‘‘20.000 especies de abejas’’. Al final son temas que les interesan fundamentalmente a ellos. Y hacen muchos aspavientos y parece que hacen ruido, pero es artificial. Con ‘‘Los domingos’’ hemos visto lo que pasa cuando una peli hace ruido de verdad». Y agrega el periodista que «El éxito de ‘‘Los domingos’’ les ha descolocado. A la propia autora, que parece que ahora quiere convencernos de que tenía una intención que se le debió olvidar plasmar».. Algo en lo que coincide Víctor Lenore: «Lo del cine español es asfixiante: mira cómo la prensa ha presionado a Alauda Ruiz de Azúa hasta que ha dicho que “Los domingos” es una película anticatólica (que no lo es en absoluto, diga lo que diga su autora)». No es del mismo parecer Marta Moleón quien expone con ironía que «hay una supeditación tan grande a la corrección política dentro del cine español, que por eso una película sobre la tauromaquia como “Tardes de soledad” ha ganado una Concha de Oro o “Los domingos” que tiene de protagonista a una joven que se quiere meter a monja de clausura en pleno siglo XXI es la favorita para arrasar en los Goya».
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