Veinte años después, Kiran Desai sigue viendo belleza en la calma. Ser novelista, dice, «consiste en una lenta exploración de los temas». Tan pausada, que si su última obra se publicó en 2006 –«El legado de la pérdida» le convirtió en la autora más joven en recibir el Premio Man Booker–, no ha sido hasta ahora que ha lanzado la siguiente. En «La soledad de Sonia y Sunny» (Salamandra), la escritora (Nueva Delhi, 1971) aseguraba, durante una visita a Madrid en febrero, haber estado durante estas dos décadas «trabajando cada día sin falta», y el resultado es la historia de dos jóvenes indios cuyos destinos se cruzan y separan a lo largo de continentes y años. Un escrito sobre el amor y la soledad, la India y América, la tradición y la modernidad.. El mundo ha cambiado mucho en estos 20 años.. Quería escribir sobre varias generaciones: la de mis abuelos, personas que nacieron y vivieron la mayor parte de su vida en la India británica, la de mis padres, pues la India adquirió la independencia cuando mi madre tenía 10 años, y la mía. Escribo no sólo sobre el viaje de la India como país, sino de su relación con el mundo occidental, y cómo influye en los personajes. Cómo las personas ven el amor y la esfera política.. ¿Qué heredó de sus abuelos y sus padres?. Lo de unas personas que se transformaron a sí mismos para dejar un estilo de vida que se remontaba a tiempos inmemoriales. Que vivían en una comunidad o una aldea, en una casta o una religión, y tuvieron que pertenecer a una India secular laica. Ahora me doy cuenta de que fue un experimento extraordinario, de esas personas tan distintas entre sí que decidieron vivir juntas, a pesar de que siempre ha habido violencia entre religiones. Pero era un país en el que no se usaba el término minorías.. Una de las mujeres del libro, Mina Foi, ve su vida condicionada por su fracaso sentimental. ¿Qué quería reflejar?. En la India todo el mundo tiene una tía de estas características. O son una de ellas, etiquetadas como desafortunada o gafe. Yo tenía una a la que le hicieron un matrimonio concertado con un hombre que resultó estar ya casado, y ella pasó la vida en el porche de sus padres. Me contaba que, al menos, una sirvienta tiene un día y medio libre, y ella en cambio tenía que estar constantemente al servicio. Me decía: «Eres demasiado joven para entenderlo, pero tienes que saber que los hombres pueden ser lobos».. ¿Y sigue ocurriendo?. Acabo de volver de la India y he estado en salas con periodistas mujeres, fotógrafas, editoras, agentes de publicidad… Todo mujeres que trabajan, que han viajado desde aldeas con familias muy tradicionales. Pero también hay un montón de violencia sexual contra las mujeres.. ¿Qué ocurre cuando una mujer ya no tiene el amor como prioridad?. Yo pienso que es importante para las mujeres estar solas. Yo, personalmente, y lo digo porque he pasado muchísimo tiempo sola en mi vida, a veces pierdo incluso el sentido del género. No te das cuenta de que eres una mujer a menos que alguien te lo diga. No te percibes como mujer cuando no estás atrapada por el género, y para mí eso ha sido extraordinariamente liberador.. La libertad de una mujer, ¿reside en ignorar opiniones ajenas?. Ahí está lo complicado. En el momento en el que entras en la sociedad, es muy difícil. Tengo 54 años, y nunca hubiera pensado cuánta parte de mi vida ha estado definida por el género. Cuando era pequeña, pensaba que el movimiento feminista había llegado a un punto en que ya no sería definitorio el rasgo del género. Pero ha sido sorprendente descubrir que no es cierto al ver, por ejemplo, lo que ha pasado con el aborto en EE UU, o al sentir miedo cuando viajas sola y siendo mujer. La presión por el aspecto físico sigue ocurriendo.. Más aún en la era de las redes sociales.. Eso es otro peso, uno muy grande. Es totalmente contradictorio a la idea de que las redes sociales te pueden liberar. Asuntos como la anorexia o la bulimia no se habían oído nunca en la India, y ahora las tenemos también. No eran enfermedades conocidas, hoy en día sí. Tal vez la soledad pueda ser una respuesta a eso.. Su novela también es una de viajes, de migración.. Quería hablar de cómo nosotros, en un mundo tan nacionalista, buscamos perder nuestro sentido del yo, nuestra religión y nuestra nacionalidad, a través del arte y los viajes. Quería escribir sobre esa pareja india que por primera vez en la historia habrían podido conocerse e irse de vacaciones a Europa sin estar casados. Es muy diferente para un americano blanco ir de vacaciones a Europa que para un indio, que es percibido como una persona diferente. Es una cuestión de racismo. Como dice Babita en el libro, tener un amigo en Europa o venir aquí de vacaciones también es liberarte de la carga de una historia colonial.
Tras 20 años sin publicar, la autora india lanza «La soledad de Sonia y Sunny», una historia de amor, tradición y modernidad
Veinte años después, Kiran Desai sigue viendo belleza en la calma. Ser novelista, dice, «consiste en una lenta exploración de los temas». Tan pausada, que si su última obra se publicó en 2006 –«El legado de la pérdida» le convirtió en la autora más joven en recibir el Premio Man Booker–, no ha sido hasta ahora que ha lanzado la siguiente. En «La soledad de Sonia y Sunny» (Salamandra), la escritora (Nueva Delhi, 1971) aseguraba, durante una visita a Madrid en febrero, haber estado durante estas dos décadas «trabajando cada día sin falta», y el resultado es la historia de dos jóvenes indios cuyos destinos se cruzan y separan a lo largo de continentes y años. Un escrito sobre el amor y la soledad, la India y América, la tradición y la modernidad.. El mundo ha cambiado mucho en estos 20 años.. Quería escribir sobre varias generaciones: la de mis abuelos, personas que nacieron y vivieron la mayor parte de su vida en la India británica, la de mis padres, pues la India adquirió la independencia cuando mi madre tenía 10 años, y la mía. Escribo no sólo sobre el viaje de la India como país, sino de su relación con el mundo occidental, y cómo influye en los personajes. Cómo las personas ven el amor y la esfera política.. ¿Qué heredó de sus abuelos y sus padres?. Lo de unas personas que se transformaron a sí mismos para dejar un estilo de vida que se remontaba a tiempos inmemoriales. Que vivían en una comunidad o una aldea, en una casta o una religión, y tuvieron que pertenecer a una India secular laica. Ahora me doy cuenta de que fue un experimento extraordinario, de esas personas tan distintas entre sí que decidieron vivir juntas, a pesar de que siempre ha habido violencia entre religiones. Pero era un país en el que no se usaba el término minorías.. Una de las mujeres del libro, Mina Foi, ve su vida condicionada por su fracaso sentimental. ¿Qué quería reflejar?. En la India todo el mundo tiene una tía de estas características. O son una de ellas, etiquetadas como desafortunada o gafe. Yo tenía una a la que le hicieron un matrimonio concertado con un hombre que resultó estar ya casado, y ella pasó la vida en el porche de sus padres. Me contaba que, al menos, una sirvienta tiene un día y medio libre, y ella en cambio tenía que estar constantemente al servicio. Me decía: «Eres demasiado joven para entenderlo, pero tienes que saber que los hombres pueden ser lobos».. ¿Y sigue ocurriendo?. Acabo de volver de la India y he estado en salas con periodistas mujeres, fotógrafas, editoras, agentes de publicidad… Todo mujeres que trabajan, que han viajado desde aldeas con familias muy tradicionales. Pero también hay un montón de violencia sexual contra las mujeres.. ¿Qué ocurre cuando una mujer ya no tiene el amor como prioridad?. Yo pienso que es importante para las mujeres estar solas. Yo, personalmente, y lo digo porque he pasado muchísimo tiempo sola en mi vida, a veces pierdo incluso el sentido del género. No te das cuenta de que eres una mujer a menos que alguien te lo diga. No te percibes como mujer cuando no estás atrapada por el género, y para mí eso ha sido extraordinariamente liberador.. La libertad de una mujer, ¿reside en ignorar opiniones ajenas?. Ahí está lo complicado. En el momento en el que entras en la sociedad, es muy difícil. Tengo 54 años, y nunca hubiera pensado cuánta parte de mi vida ha estado definida por el género. Cuando era pequeña, pensaba que el movimiento feminista había llegado a un punto en que ya no sería definitorio el rasgo del género. Pero ha sido sorprendente descubrir que no es cierto al ver, por ejemplo, lo que ha pasado con el aborto en EE UU, o al sentir miedo cuando viajas sola y siendo mujer. La presión por el aspecto físico sigue ocurriendo.. Más aún en la era de las redes sociales.. Eso es otro peso, uno muy grande. Es totalmente contradictorio a la idea de que las redes sociales te pueden liberar. Asuntos como la anorexia o la bulimia no se habían oído nunca en la India, y ahora las tenemos también. No eran enfermedades conocidas, hoy en día sí. Tal vez la soledad pueda ser una respuesta a eso.. Su novela también es una de viajes, de migración.. Quería hablar de cómo nosotros, en un mundo tan nacionalista, buscamos perder nuestro sentido del yo, nuestra religión y nuestra nacionalidad, a través del arte y los viajes. Quería escribir sobre esa pareja india que por primera vez en la historia habrían podido conocerse e irse de vacaciones a Europa sin estar casados. Es muy diferente para un americano blanco ir de vacaciones a Europa que para un indio, que es percibido como una persona diferente. Es una cuestión de racismo. Como dice Babita en el libro, tener un amigo en Europa o venir aquí de vacaciones también es liberarte de la carga de una historia colonial.
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