Me llevé ayer toda la tarde preguntándome, tratando de recordar, si me convertí antes en facha o en aficionado al hip-hop. «¿Qué fue primero –me interrogaba en un sinvivir–, la bandera de España en la habitación o la discografía completa de SFDK en el MP3?». Y seguía torturándome: «¿Fui acaso primero a la plaza de toros de El Puerto de Santa María o al concierto de ToteKing en Sevilla?». Y es que no había reparado hasta entonces, desde mi adolescencia, en la incompatibilidad de ser facha y aficionado al rap. Ha sido Kase.O, exlíder de Violadores del Verso y uno de mis idólos de aquella época, quien con sus palabras en una entrevista concedida por la publicación de su nuevo disco, [[LINK:INTERNO|||Article|||6a339da1a77b5b0007663e0d|||«Camisa de fuerza»]], me ha hecho abrir los ojos. «El rap es un movimiento antirracista. Si eres facha te jodes y no puede escuchar rap. Todo no se puede en la vida», ha dicho literalmente el artista maño.. ¿Qué le vamos a hacer? Ya sé que si quiero escuchar su nuevo álbum tendré que votar a Sumar, que si me apetece ponerme a El Chojin o a la Mala Rodríguez en Spotify habré de colocarme la chapa palestina, o que si me da por celebrar un gol de la selección española en el Mundial me tocará purgarlo cantando siete temas de Los Chikos del Maíz…. Bromas aparte, resulta una simpleza dicha afirmación, cuando cada uno escucha, lee o ve lo que le da la gana. Querer delimitar tu audiencia, acotarla moral o ideológicamente, sectorizarla («sectarizarla») es, además de imposible, peligroso, en tanto que polariza, divide y, sobre todo, infantiliza a un público que se supone lo suficientemente adulto –con criterio– para, según tu música y/o tus letras, seguir escuchándote o no. En tu arte va el mensaje, y ese mensaje es más que suficiente para filtrar tus seguidores –atraerlos o repelerlos–: más o menos jóvenes, mayor o menor presencia femenina, o más o menos conservadores.. Otra cuestión a considerar es qué o a quién consideramos facha. ¿Hablamos de un neonazi, supremacista y violento? ¿O, como me temo, facha es quien está indignado con el Gobierno de Sánchez, no considera que Cataluña sea un país o disfruta leyendo a Andrés Trapiello? Dicho esto, seguiré escuchando a Kase.O. Es una estupidez disfrutar sólo con el arte o la cultura que refuerce tu ideología.
«El rap es un movimiento antirracista. Si eres facha te jodes y no puede escuchar rap. Todo no se puede en la vida», afirmó el rapero maño. ¿Qué le vamos a hacer?
Me llevé ayer toda la tarde preguntándome, tratando de recordar, si me convertí antes en facha o en aficionado al hip-hop. «¿Qué fue primero –me interrogaba en un sinvivir–, la bandera de España en la habitación o la discografía completa de SFDK en el MP3?». Y seguía torturándome: «¿Fui acaso primero a la plaza de toros de El Puerto de Santa María o al concierto de ToteKing en Sevilla?». Y es que no había reparado hasta entonces, desde mi adolescencia, en la incompatibilidad de ser facha y aficionado al rap. Ha sido Kase.O, exlíder de Violadores del Verso y uno de mis idólos de aquella época, quien con sus palabras en una entrevista concedida por la publicación de su nuevo disco, «Camisa de fuerza», me ha hecho abrir los ojos. «El rap es un movimiento antirracista. Si eres facha te jodes y no puede escuchar rap. Todo no se puede en la vida», ha dicho literalmente el artista maño.. ¿Qué le vamos a hacer? Ya sé que si quiero escuchar su nuevo álbum tendré que votar a Sumar, que si me apetece ponerme a El Chojin o a la Mala Rodríguez en Spotify habré de colocarme la chapa palestina, o que si me da por celebrar un gol de la selección española en el Mundial me tocará purgarlo cantando siete temas de Los Chikos del Maíz…. Bromas aparte, resulta una simpleza dicha afirmación, cuando cada uno escucha, lee o ve lo que le da la gana. Querer delimitar tu audiencia, acotarla moral o ideológicamente, sectorizarla («sectarizarla») es, además de imposible, peligroso, en tanto que polariza, divide y, sobre todo, infantiliza a un público que se supone lo suficientemente adulto –con criterio– para, según tu música y/o tus letras, seguir escuchándote o no. En tu arte va el mensaje, y ese mensaje es más que suficiente para filtrar tus seguidores –atraerlos o repelerlos–: más o menos jóvenes, mayor o menor presencia femenina, o más o menos conservadores.. Otra cuestión a considerar es qué o a quién consideramos facha. ¿Hablamos de un neonazi, supremacista y violento? ¿O, como me temo, facha es quien está indignado con el Gobierno de Sánchez, no considera que Cataluña sea un país o disfruta leyendo a Andrés Trapiello? Dicho esto, seguiré escuchando a Kase.O. Es una estupidez disfrutar sólo con el arte o la cultura que refuerce tu ideología.
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