A sus 91 años, Kandy García desafía cualquier estereotipo asociado a la jubilación. Esta vasca, afincada en Granada tras una vida dedicada a la abogacía, ha convertido sus años de retiro en una odisea global que la ha llevado a visitar más de 70 países. Lejos de buscar el descanso, García ha hecho de la aventura su principal ocupación, recorriendo el planeta con una mochila que no supera los cinco kilos.. Una filosofía de viaje austera. Convertida en un fenómeno en redes sociales como la Abuelita Mochilera (@abuelitamochilera), su éxito radica en la sencillez de su planteamiento. Para Kandy, el viaje es una experiencia de inmersión y no de consumo. «Nunca facturo, como en la calle y uso el transporte público», asegura. Su método es claro: para conocer un destino, hay que vivirlo tal y como lo hacen sus habitantes. Esta vocación por la austeridad le lleva a priorizar el contacto humano sobre las comodidades de lujo: «Aunque viajes sola, nunca vas sola. Siempre aparecen personas maravillosas por el camino».. La logística de sus travesías es un ejercicio de minimalismo extremo. García sostiene que el equipaje es un lastre innecesario y, entre risas, resta importancia a la estética durante sus rutas: «¿Qué más da repetir vestido en las fotos? Esto no es un desfile de modelos». Para ella, la comodidad no reside en el tamaño de la maleta, sino en la capacidad de adaptación a las circunstancias, ya sea durmiendo en un hostal o compartiendo estancia con jóvenes mochileros.. La vida comienza tras la jubilación. El sueño de Kandy García tomó forma tras décadas ejerciendo la abogacía. Tras cumplir los 30 años en las aulas de Derecho, decidió que su etapa profesional terminaría con una vuelta al mundo que, con el tiempo, se transformó en un estilo de vida. «Me prometí que cuando me jubilara viajaría por todo el mundo», recuerda. Aquella expedición que comenzó en Argentina y concluyó en la India fue solo el prólogo de un tercio de vida explorando rincones remotos.. Hoy, su misión trasciende su propia experiencia. A sus 91 años, organiza escapadas para otras mujeres que desean aventurarse pero temen hacerlo en solitario. Su mensaje es una reivindicación del tiempo personal: «Cuando trabajas vives pendiente del reloj. Ahora tengo tiempo para hacer lo que realmente me apetece». Para Kandy, la balanza de valores es definitiva: «Prefiero cansarme que oxidarme», concluye, demostrando que su prioridad sigue siendo llenar su pasaporte de sellos antes que cualquier posesión material.
La Abuelita Mochilera acumula más de 70 países visitados bajo una filosofía austera y aventurera que le impide sentir el paso de los años
A sus 91 años, Kandy García desafía cualquier estereotipo asociado a la jubilación. Esta vasca, afincada en Granada tras una vida dedicada a la abogacía, ha convertido sus años de retiro en una odisea global que la ha llevado a visitar más de 70 países. Lejos de buscar el descanso, García ha hecho de la aventura su principal ocupación, recorriendo el planeta con una mochila que no supera los cinco kilos.. Una filosofía de viaje austera. Convertida en un fenómeno en redes sociales como la Abuelita Mochilera (@abuelitamochilera), su éxito radica en la sencillez de su planteamiento. Para Kandy, el viaje es una experiencia de inmersión y no de consumo. «Nunca facturo, como en la calle y uso el transporte público», asegura. Su método es claro: para conocer un destino, hay que vivirlo tal y como lo hacen sus habitantes. Esta vocación por la austeridad le lleva a priorizar el contacto humano sobre las comodidades de lujo: «Aunque viajes sola, nunca vas sola. Siempre aparecen personas maravillosas por el camino».. La logística de sus travesías es un ejercicio de minimalismo extremo. García sostiene que el equipaje es un lastre innecesario y, entre risas, resta importancia a la estética durante sus rutas: «¿Qué más da repetir vestido en las fotos? Esto no es un desfile de modelos». Para ella, la comodidad no reside en el tamaño de la maleta, sino en la capacidad de adaptación a las circunstancias, ya sea durmiendo en un hostal o compartiendo estancia con jóvenes mochileros.. La vida comienza tras la jubilación. El sueño de Kandy García tomó forma tras décadas ejerciendo la abogacía. Tras cumplir los 30 años en las aulas de Derecho, decidió que su etapa profesional terminaría con una vuelta al mundo que, con el tiempo, se transformó en un estilo de vida. «Me prometí que cuando me jubilara viajaría por todo el mundo», recuerda. Aquella expedición que comenzó en Argentina y concluyó en la India fue solo el prólogo de un tercio de vida explorando rincones remotos.. Hoy, su misión trasciende su propia experiencia. A sus 91 años, organiza escapadas para otras mujeres que desean aventurarse pero temen hacerlo en solitario. Su mensaje es una reivindicación del tiempo personal: «Cuando trabajas vives pendiente del reloj. Ahora tengo tiempo para hacer lo que realmente me apetece». Para Kandy, la balanza de valores es definitiva: «Prefiero cansarme que oxidarme», concluye, demostrando que su prioridad sigue siendo llenar su pasaporte de sellos antes que cualquier posesión material.
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