El grave accidente ferroviario ocurrido en Gelida, donde un tren de Rodalies descarriló tras la caída de un muro de contención en pleno temporal, ha reabierto con fuerza el debate sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias en Cataluña y la gestión del servicio de Cercanías. Tras el suceso —que ha provocado la paralización del servicio por motivos de seguridad y ha causado víctimas y heridos—, el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, ha señalado directamente a la falta de inversión y a la dejadez del Estado como uno de los factores estructurales que explican la situación.. En un mensaje publicado en redes sociales, Junqueras ha subrayado que, si bien los fenómenos naturales son “incontrolables”, lo que sí es evitable es que un sistema ferroviario entero quede bloqueado “por miedo, desconfianza e incapacidad de la propia compañía para garantizar la seguridad a trabajadores y usuarios”. A su juicio, la acumulación de incidencias, descarrilamientos y cortes del servicio no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia de años de infrafinanciación y mantenimiento insuficiente en la red de Cercanías en Cataluña.. Una reivindicación histórica. El accidente de Gelida no es un episodio aislado en el debate político catalán. Desde hace tiempo, el traspaso integral de Rodalies es una reivindicación recurrente de la Generalitat y, de forma muy especial, de ERC, que lo ha situado como una prioridad estratégica. El argumento central es que la gestión desde la proximidad permitiría una mejor planificación, una respuesta más rápida ante incidencias y una mayor adecuación del servicio a las necesidades reales de los usuarios.. Actualmente, la infraestructura ferroviaria depende de Adif y la operación del servicio de Renfe, ambos entes estatales. Aunque existen fórmulas de cogobernanza y compromisos de inversión, desde Cataluña se denuncia que estas no han sido suficientes para revertir el deterioro acumulado de la red, especialmente en líneas con alta densidad de pasajeros como las de Rodalies.. Proximidad frente a centralización. Junqueras ha defendido que el traspaso de Cercanías “avanza en la dirección de mejorar unas infraestructuras y un servicio clave para la vida cotidiana de los catalanes y catalanas”. Desde ERC se insiste en que una gestión más cercana permitiría priorizar inversiones, reforzar el mantenimiento preventivo y coordinar mejor las políticas de movilidad, territorio y emergencias.. El argumento de fondo es que la centralización dificulta una atención específica a un servicio que, en Cataluña, transporta a cientos de miles de personas cada día y es esencial para la cohesión social, el acceso al trabajo y la reducción de la dependencia del vehículo privado. La proximidad, sostienen, no es solo una cuestión política, sino también de eficiencia y seguridad.
El presidente de ERC lamenta que el servicio quede paralizado por «desconfianza y miedo»
El grave accidente ferroviario ocurrido en Gelida, donde un tren de Rodalies descarriló tras la caída de un muro de contención en pleno temporal, ha reabierto con fuerza el debate sobre el estado de las infraestructuras ferroviarias en Cataluña y la gestión del servicio de Cercanías. Tras el suceso —que ha provocado la paralización del servicio por motivos de seguridad y ha causado víctimas y heridos—, el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, ha señalado directamente a la falta de inversión y a la dejadez del Estado como uno de los factores estructurales que explican la situación.. En un mensaje publicado en redes sociales, Junqueras ha subrayado que, si bien los fenómenos naturales son “incontrolables”, lo que sí es evitable es que un sistema ferroviario entero quede bloqueado “por miedo, desconfianza e incapacidad de la propia compañía para garantizar la seguridad a trabajadores y usuarios”. A su juicio, la acumulación de incidencias, descarrilamientos y cortes del servicio no es fruto de la casualidad, sino la consecuencia de años de infrafinanciación y mantenimiento insuficiente en la red de Cercanías en Cataluña.. Una reivindicación histórica. El accidente de Gelida no es un episodio aislado en el debate político catalán. Desde hace tiempo, el traspaso integral de Rodalies es una reivindicación recurrente de la Generalitat y, de forma muy especial, de ERC, que lo ha situado como una prioridad estratégica. El argumento central es que la gestión desde la proximidad permitiría una mejor planificación, una respuesta más rápida ante incidencias y una mayor adecuación del servicio a las necesidades reales de los usuarios.. Actualmente, la infraestructura ferroviaria depende de Adif y la operación del servicio de Renfe, ambos entes estatales. Aunque existen fórmulas de cogobernanza y compromisos de inversión, desde Cataluña se denuncia que estas no han sido suficientes para revertir el deterioro acumulado de la red, especialmente en líneas con alta densidad de pasajeros como las de Rodalies.. Proximidad frente a centralización. Junqueras ha defendido que el traspaso de Cercanías “avanza en la dirección de mejorar unas infraestructuras y un servicio clave para la vida cotidiana de los catalanes y catalanas”. Desde ERC se insiste en que una gestión más cercana permitiría priorizar inversiones, reforzar el mantenimiento preventivo y coordinar mejor las políticas de movilidad, territorio y emergencias.. El argumento de fondo es que la centralización dificulta una atención específica a un servicio que, en Cataluña, transporta a cientos de miles de personas cada día y es esencial para la cohesión social, el acceso al trabajo y la reducción de la dependencia del vehículo privado. La proximidad, sostienen, no es solo una cuestión política, sino también de eficiencia y seguridad.
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