La violencia deja un rastro de preguntas y apenas ninguna respuesta. En No sé hablar del mar (Demipage), Javier Correa Román (Madrid, 1995) busca en el lenguaje maneras de contar una infancia robada por el maltrato.. Seguir leyendo
La violencia deja un rastro de preguntas y apenas ninguna respuesta. En No sé hablar del mar (Demipage), Javier Correa Román (Madrid, 1995) busca en el lenguaje maneras de contar una infancia robada por el maltrato. Seguir leyendo
La violencia deja un rastro de preguntas y apenas ninguna respuesta. En No sé hablar del mar (Demipage), Javier Correa Román (Madrid, 1995) busca en el lenguaje maneras de contar una infancia robada por el maltrato.. No sé hablar del mar plantea la cuestión de cómo narrar el recuerdo de la violencia. ¿Existe una respuesta en pocas palabras? Es un camino difícil, y el libro pretende examinar precisamente eso. Mi apuesta ha sido narrar no solo lo espectacular del golpe, sino también todo lo que rodea al entramado de la violencia: los circuitos afectivos que la sostienen, las estrategias de supervivencia de cada uno, la cotidianidad rota, la ambigüedad moral de los personajes en su participación o no de la violencia…. Cada capítulo del libro se corresponde con una línea de autobús de Madrid. ¿Cómo transforman los lugares nuestras experiencias? La violencia siempre ocurre en algún lugar y lo resignifica. Por un lado, se crea un lazo íntimo con la ciudad porque ese recuerdo queda grabado como un secreto violento entre la ciudad y nosotros. Nadie más ve ese recuerdo. Pero, por otro lado, ese mismo lazo nos excluye porque nunca podremos volver a vivir ahí nada nuevo más que el recuerdo del dolor que sufrimos. Una especie de repetición constante.. ¿Qué libro le convirtió en lector? Sin duda: Cien años de soledad. Me maravilló desde el principio su magnitud, su ambición, la ligereza con la que está escrito, su precisión a la hora de narrar. Una vez leí en la faja de un ejemplar que si hubiera que explicarle a un extraterrestre cómo somos los seres humanos habría que darle este libro. Y creo que tiene razón.. ¿Y en escritor? Yo vengo de la filosofía, así que la escritura ha estado siempre más o menos presente en mi vida. Pero era una escritura académica. Mi escritura cambió al leer La edad de merecer, de Berta García Faet. Me lo regaló una amiga de casualidad y lo leí dos veces seguidas.. ¿Cuál es la mejor crítica que ha recibido? Una persona me dijo que el libro le había servido para comprender toda la violencia que vivió de pequeña. Me dijo que el libro narra tan bien la cotidianidad de la violencia familiar que se lo iba a llevar a su psicóloga en la siguiente sesión.. ¿Y la peor? No sé si es la peor, pero el libro es muy duro, muy crudo. Algunas personas me han dicho que han tenido que dosificarlo y leerlo de a poco.. ¿Qué libro tiene ahora mismo en su mesilla de noche? Ahora mismo: Los bordes, de María Limón. Me fascina su capacidad para describir los cuerpos que están al borde, en la pura falta o en la pura búsqueda.. ¿Uno que no lograra terminar? Mira que es corto, pero dejé a la mitad El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad. No me atrapaba nada.. ¿Cuál es la librería más bonita del mundo? No sé si la más bonita del mundo (jajaja) pero trabajo en la librería malaletra, que es la librería asociativa que ha abierto el Centro Social de La Villana, en Vallecas (Madrid). Creo que es la más bonita porque el proyecto nace dentro de un entramado de colectivos políticos de barrio: asamblea de vivienda, sindicatos de barrio, antirracismo, feminismo…. ¿Qué canción usaría como autorretrato? ¿Quizá Too many drugs, de Rigoberta Bandini? Me gusta mucho cómo se plantea en la canción la tensión que hay entre querer comerte el mundo, querer todo lo que es bello y todo el placer, pero cómo al mismo tiempo una vida así nos destruiría por completo. Necesitamos algo de mesura.. ¿Cuál suena en bucle en su cabeza? Creo que no supero la Gallery Session que grabó Rusowsky hace dos años para Amazon Music. Es una versión instrumental de mwah :3, la canción que tiene con el dj y productor Dinamarca. Pienso mucho en este verso de la canción que dice: “Todo lo que quiero es hundirme en tu mirada”.. ¿La película que más veces ha visto? Cuando estoy enfermo me pongo en bucle la saga de Harry Potter.. ¿Un estreno reciente que le encantara? Me gustó mucho Maspalomas y cómo retrata la vuelta al armario de una persona de 70 años (y la imposibilidad, incluso, de enunciar este retorno).. ¿Cuál fue la última serie que vio del tirón?Pubertat, de Leticia Dolera. En nuestro centro social llevamos varios años de discusiones y plenarios sobre la justicia transformativa y el antipunitivismo, y me parece una serie muy buena para abordar el asunto.. ¿En qué museo se quedaría a vivir? Si luego los animales reviven, como en la película, en el de Ciencias Naturales, claro. Si no, en el Reina Sofía, que es mi favorito.. ¿Tiene algún placer culpable en materia cultural? No sé si culpable, porque lo disfruto mucho, pero me encanta ver con mis amigas La isla de las tentaciones. Nos juntamos siempre para verlo. No creo que haya mejor documento de época (y más divertido) que este.. ¿Qué trabajo no aceptaría jamás? Supongo que ser policía. Aunque el mito nos diga que la policía nos protege, lo que vemos en nuestros barrios es que la policía es la que nos echa de nuestras casas en los desahucios o la que hace redadas racistas a nuestras vecinas.. ¿Cuál es su acontecimiento histórico favorito? El levantamiento zapatista.. ¿Qué está socialmente sobrevalorado? Viajar. Hay multitud de frases vacías en torno al tema: que si abre la mente, que si cura el racismo… Y en realidad, cuando viajamos, viajamos a ciudades convertidas en parques temáticos donde consumimos experiencias.. De no haberse dedicado a la escritura, le habría gustado ser… Es más un sueño que una profesión, pero siempre fantaseé con ser hacker y poder programar, entender mínimamente algo de tecnología.
