Raúl Ruiz volvía al escenario en el que fue herido de gravedad durante la Feria de la Comunidad y le tocó lidiar con el primero. Da mucha felicidad verle de vuelta. Haría después el quite de la tarde a Fonseca. Le salvó de una buena. Iván García volvió a desmonterarse tras parear… y van ya siete paseíllos en Madrid en lo que va de feria. El peón que más veces ha hecho el paseo: un gusto para los aficionados. Al menos eso nos llevamos, porque luego el de Pedraza de Yeltes escondió la casta en primera instancia. Hubo que buscarle las vueltas, pero cuando Isaac Fonseca se la dejó puesta e insistió, logró que repitiera la arrancada, con cierta humillación aunque corta. Había que llevarlo muy cosido a los vuelos; si no, se descomponía. Se fue breve el mexicano y abrevió. No era un toro claro y no lo vio fácil. La estocada fue de tirarse de verdad. Impactó.. Más el golpe que se llevó al intentar comenzar la faena al cuarto con un pase cambiado por la espalda. Lo arrasó de lleno. Había ido el toro al caballo. Se puso de rodillas después. El animal se dejó hacer en una faena que no tuvo un hilo conductor y acabó en nada y menos. Inconclusa. Ambos.. El segundo fue un señor de casi 600 kilos e imponentes pitones que llegó a la muleta vacío de casta y de ganas de entregarse. Por eso, José Fernando Molina se encontró con un muro para el lucimiento.. Fue cogido Manuel Martínez con los palos en un tercio nada fácil en el quinto. Después resultó noble el toro y salía desentendido. Molina lo toreó por fuera y eso hizo que no prendiera la llama y se hiciera todo muy largo.. La traca física y emocional llegó con Jarocho. Ya colocó al tercero en la primera vara a distancia y el toro acudió de lejos, empleándose de verdad en el peto y empujando con los riñones. En la segunda, el toro estaba ya casi en los medios. Le costó un poco ir, pero cuando acudió tuvo una emoción tremenda, arreando de nuevo. ¿Qué hubiera pasado en una tercera? Eso nos hubiera gustado saber. Unas cuantas pasadas se llevó en banderillas. Desafió al toro y a sí mismo comenzando la faena en el mismo centro del ruedo con la derecha. El toro ya tenía al público de su parte. Había que navegar aquella embestida. La colada fue monumental. Se salvó de milagro. Siguió como si nada en una faena emocionantísima, porque en cada muletazo se definía el misterio de la tauromaquia: todo podía pasar.. El toro fue encastado y muy duro dentro de esa bravura que requería mucho gobierno. De una exigencia tremenda. Jarocho no volvió la cara en ningún momento. Obvio que la faena no resultó perfecta, pero le echó el corazón a pedazos en cada instante, aunque pudiera salir por los aires. Y así la transitamos. A mayor suavidad, mejoraba todo, pero era tan difícil encontrarla con la dureza de las embestidas que, cuando lo lograba, la belleza era un soplo de felicidad para los sentidos. Sufrimos. se la jugó sin medirse. Y la espada se fue abajo. Pena con ese esfuerzo. Bien con la pica estuvo Melgar con el sexto. Y deliciosa fue la faena de Jarocho. Corta, medida y con los vuelos sobre la zurda. Muy templada y de corte exquisito. Quiso hacer las cosas bien. Y eso es mucho. El toro tuvo nobleza y las embestidas contadas. Las exprimió. La espada cortocircuitó ese camino tan recto que lleva.. Ficha del festejo. LAS VENTAS. Décimo séptima de San Isidro. Casi lleno. Toros de Pedraza de Yeltes, corpulentos. El 1º, de corta y humillada arrancada; 2º, descastado; 3º, encastado y duro; 4º, manejable; 5º, noble y desentendido; 6º, noble.. Isaac Fonseca, de azul añil y oro, estocada arriba, aviso (saludos); aviso, tres pinchazos, estocada, segundo aviso (silencio).. Molina, de marino y oro, estocada, aviso (silencio); media, aviso, estocada (silencio).. Jarocho, de tabaco e hilo blanco, pinchazo, estocada baja (saludos); dos pinchazos, estocada baja (ovación)
Falló con la espada dos faenas muy diferentes. La primera a un toro encastado y exigente que se empleó mucho en el caballo de Pedraza y la otra de buen toreo de una corrida muy del tercio de varas
Raúl Ruiz volvía al escenario en el que fue herido de gravedad durante la Feria de la Comunidad y le tocó lidiar con el primero. Da mucha felicidad verle de vuelta. Haría después el quite de la tarde a Fonseca. Le salvó de una buena. Iván García volvió a desmonterarse tras parear… y van ya siete paseíllos en Madrid en lo que va de feria. El peón que más veces ha hecho el paseo: un gusto para los aficionados. Al menos eso nos llevamos, porque luego el de Pedraza de Yeltes escondió la casta en primera instancia. Hubo que buscarle las vueltas, pero cuando Isaac Fonseca se la dejó puesta e insistió, logró que repitiera la arrancada, con cierta humillación aunque corta. Había que llevarlo muy cosido a los vuelos; si no, se descomponía. Se fue breve el mexicano y abrevió. No era un toro claro y no lo vio fácil. La estocada fue de tirarse de verdad. Impactó.. Más el golpe que se llevó al intentar comenzar la faena al cuarto con un pase cambiado por la espalda. Lo arrasó de lleno. Había ido el toro al caballo. Se puso de rodillas después. El animal se dejó hacer en una faena que no tuvo un hilo conductor y acabó en nada y menos. Inconclusa. Ambos.. El segundo fue un señor de casi 600 kilos e imponentes pitones que llegó a la muleta vacío de casta y de ganas de entregarse. Por eso, José Fernando Molina se encontró con un muro para el lucimiento.. Fue cogido Manuel Martínez con los palos en un tercio nada fácil en el quinto. Después resultó noble el toro y salía desentendido. Molina lo toreó por fuera y eso hizo que no prendiera la llama y se hiciera todo muy largo.. La traca física y emocional llegó con Jarocho. Ya colocó al tercero en la primera vara a distancia y el toro acudió de lejos, empleándose de verdad en el peto y empujando con los riñones. En la segunda, el toro estaba ya casi en los medios. Le costó un poco ir, pero cuando acudió tuvo una emoción tremenda, arreando de nuevo. ¿Qué hubiera pasado en una tercera? Eso nos hubiera gustado saber. Unas cuantas pasadas se llevó en banderillas. Desafió al toro y a sí mismo comenzando la faena en el mismo centro del ruedo con la derecha. El toro ya tenía al público de su parte. Había que navegar aquella embestida. La colada fue monumental. Se salvó de milagro. Siguió como si nada en una faena emocionantísima, porque en cada muletazo se definía el misterio de la tauromaquia: todo podía pasar.. El toro fue encastado y muy duro dentro de esa bravura que requería mucho gobierno. De una exigencia tremenda. Jarocho no volvió la cara en ningún momento. Obvio que la faena no resultó perfecta, pero le echó el corazón a pedazos en cada instante, aunque pudiera salir por los aires. Y así la transitamos. A mayor suavidad, mejoraba todo, pero era tan difícil encontrarla con la dureza de las embestidas que, cuando lo lograba, la belleza era un soplo de felicidad para los sentidos. Sufrimos. se la jugó sin medirse. Y la espada se fue abajo. Pena con ese esfuerzo. Bien con la pica estuvo Melgar con el sexto. Y deliciosa fue la faena de Jarocho. Corta, medida y con los vuelos sobre la zurda. Muy templada y de corte exquisito. Quiso hacer las cosas bien. Y eso es mucho. El toro tuvo nobleza y las embestidas contadas. Las exprimió. La espada cortocircuitó ese camino tan recto que lleva.. LAS VENTAS. Décimo séptima de San Isidro. Casi lleno. Toros de Pedraza de Yeltes, corpulentos. El 1º, de corta y humillada arrancada; 2º, descastado; 3º, encastado y duro; 4º, manejable; 5º, noble y desentendido; 6º, noble.. Isaac Fonseca, de azul añil y oro, estocada arriba, aviso (saludos); aviso, tres pinchazos, estocada, segundo aviso (silencio).. Molina, de marino y oro, estocada, aviso (silencio); media, aviso, estocada (silencio).. Jarocho, de tabaco e hilo blanco, pinchazo, estocada baja (saludos); dos pinchazos, estocada baja (ovación)
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