Camino de los tres meses desde el inicio de la ofensiva militar israelo-estadounidense contra la República Islámica, y cuando la posibilidad del cambio de régimen en Teherán parece cada vez más lejana, el diario The New York Times ha revelado el plan urdido por la Inteligencia israelí para el escenario que se abría con la eliminación del ayatolá Ali Jamenei y varios altos mandos militares iraníes en los primeros días de contienda: colocar al expresidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013) para pilotar la nueva etapa como jefe del Estado.. Un plan aparentemente inverosímil, más propio de un thriller de plataforma de contenidos, pero en el que Tel Aviv y Washington trabajaron minuciosamente, aprovechando el enfrentamiento del expresidente iraní con las actuales autoridades del régimen, empezando por el anterior líder supremo. El perfil político de Ahmadineyad, una suerte de icono pop del antiamericanismo, el antisemitismo y hasta el altermundialismo en la primera década del siglo, además de un firme partidario del programa nuclear de su país, revela que desde el principio el plan aliado no era el del cambio de régimen, sino el deshacerse del actual liderazgo e imponer a una figura tutelable y aquiescente. Una suerte de Delcy Rodríguez a la iraní.. Trump manifestó su interés en apoyar a «alguien de dentro». Tras los primeros días de guerra, Trump había manifestado públicamente la conveniencia de que las riendas de Irán las tomara «alguien de dentro», un supuesto «moderado» con las suficientes dosis de pragmatismo, una afirmación que, al trascender la información, cobra ahora todo el sentido. El plan contó con la aprobación del propio Ahmadineyad, quien debía ser liberado de su arresto domiciliario como consecuencia de un bombardeo israelí -que acabaría produciéndose- sobre su vivienda en Teherán.. Pero, tras resultar herido en el ataque, el expresidente de Irán acabó desilusionado con la idea del cambio de régimen, según la misma información revelada por el diario neoyorquino, que deja constancia además de que miembros de la Administración Trump implicados en el plan no ocultaron su escepticismo ante el éxito de la operación Ahmadineyad. Las primeras informaciones sobre aquel bombardeo lo dieron por muerto y los medios estatales de su país informaron del fallecimiento de sus escoltas, que no eran sino miembros de la Guardia Revolucionaria que vigilaban sus movimientos. No se ha sabido nada del expresidente iraní desde entonces.. Entretanto, el régimen no dejó pasar este miércoles para proferir nuevas amenazas a EE UU e Israel ante la posibilidad de que la falta de acuerdo en torno al acuerdo de paz acabe precipitando una nueva campaña militar. La Guardia Revolucionaria, unidad ideológica y de élite de las fuerzas armadas iraníes -en control absoluto del poder en el impasse actual- advirtió este miércoles que «la guerra se extenderá más allá» de Oriente Medio en caso de que Washington y Tel Aviv relancen su ofensiva contra el país.. La agresión se podría extender. De tal forma, la otrora temible unidad de las Fuerzas Armadas de Irán aseveraba no haber usado hasta ahora «todas las capacidades de la Revolución Islámica» contra sus enemigos, a los que acusaba de «no aprender de sus grandes y estratégicas derrotas durante el conflicto» y de «seguir hablando con la lengua de las amenazas» tras «haber atacado Irán con todas las capacidades de dos de los ejércitos más caros del mundo».. «Si se repite la agresión contra Irán, la guerra regional que se prometió se extenderá esta vez más allá de la región y nuestros aplastantes golpes caerán en lugares en los que no imaginan. Somos hombres de guerra y verán nuestra fuerza en el campo de batalla, no en comunicados vacíos y mensajes virtuales», zanjaba la Guardia Revolucionaria en una nota recogida por la emisora pública iraní, IRIB. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguraba que su país ha aprovechado la última campaña aliada para «ganar conocimiento militar» y advertía de que «una vuelta a la guerra deparará muchas más sorpresas».. El comunicado llegaba horas después de que el portavoz del Ejército de Irán, Mohamad Akraminia, amenazara con «abrir nuevos frentes» si EE UU relanzaba su ofensiva, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que había suspendido unos ataques previstos supuestamente para el martes tras una petición de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Los movimientos diplomáticos, en fin, continúan produciéndose: este miércoles el ministro del Interior de Pakistán el país más implicado en la mediación- partía rumbo a Teherán para entrevistarse con las autoridades iraníes, en una información revelada por el propio régimen.
Camino de los tres meses desde el inicio de la ofensiva militar israelo-estadounidense contra la República Islámica, y cuando la posibilidad del cambio de régimen en Teherán parece cada vez más lejana, el diario The New York Times ha revelado el plan urdido por la Inteligencia israelí para el escenario que se abría con la eliminación del ayatolá Ali Jamenei y varios altos mandos militares iraníes en los primeros días de contienda: colocar al expresidente Mahmud Ahmadineyad (2005-2013) para pilotar la nueva etapa como jefe del Estado.. Un plan aparentemente inverosímil, más propio de un thriller de plataforma de contenidos, pero en el que Tel Aviv y Washington trabajaron minuciosamente, aprovechando el enfrentamiento del expresidente iraní con las actuales autoridades del régimen, empezando por el anterior líder supremo. El perfil político de Ahmadineyad, una suerte de icono pop del antiamericanismo, el antisemitismo y hasta el altermundialismo en la primera década del siglo, además de un firme partidario del programa nuclear de su país, revela que desde el principio el plan aliado no era el del cambio de régimen, sino el deshacerse del actual liderazgo e imponer a una figura tutelable y aquiescente. Una suerte de Delcy Rodríguez a la iraní.. Trump manifestó su interés en apoyar a «alguien de dentro». Tras los primeros días de guerra, Trump había manifestado públicamente la conveniencia de que las riendas de Irán las tomara «alguien de dentro», un supuesto «moderado» con las suficientes dosis de pragmatismo, una afirmación que, al trascender la información, cobra ahora todo el sentido. El plan contó con la aprobación del propio Ahmadineyad, quien debía ser liberado de su arresto domiciliario como consecuencia de un bombardeo israelí -que acabaría produciéndose- sobre su vivienda en Teherán.. Pero, tras resultar herido en el ataque, el expresidente de Irán acabó desilusionado con la idea del cambio de régimen, según la misma información revelada por el diario neoyorquino, que deja constancia además de que miembros de la Administración Trump implicados en el plan no ocultaron su escepticismo ante el éxito de la operación Ahmadineyad. Las primeras informaciones sobre aquel bombardeo lo dieron por muerto y los medios estatales de su país informaron del fallecimiento de sus escoltas, que no eran sino miembros de la Guardia Revolucionaria que vigilaban sus movimientos. No se ha sabido nada del expresidente iraní desde entonces.. Entretanto, el régimen no dejó pasar este miércoles para proferir nuevas amenazas a EE UU e Israel ante la posibilidad de que la falta de acuerdo en torno al acuerdo de paz acabe precipitando una nueva campaña militar. La Guardia Revolucionaria, unidad ideológica y de élite de las fuerzas armadas iraníes -en control absoluto del poder en el impasse actual- advirtió este miércoles que «la guerra se extenderá más allá» de Oriente Medio en caso de que Washington y Tel Aviv relancen su ofensiva contra el país.. La agresión se podría extender. De tal forma, la otrora temible unidad de las Fuerzas Armadas de Irán aseveraba no haber usado hasta ahora «todas las capacidades de la Revolución Islámica» contra sus enemigos, a los que acusaba de «no aprender de sus grandes y estratégicas derrotas durante el conflicto» y de «seguir hablando con la lengua de las amenazas» tras «haber atacado Irán con todas las capacidades de dos de los ejércitos más caros del mundo».. «Si se repite la agresión contra Irán, la guerra regional que se prometió se extenderá esta vez más allá de la región y nuestros aplastantes golpes caerán en lugares en los que no imaginan. Somos hombres de guerra y verán nuestra fuerza en el campo de batalla, no en comunicados vacíos y mensajes virtuales», zanjaba la Guardia Revolucionaria en una nota recogida por la emisora pública iraní, IRIB. Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, aseguraba que su país ha aprovechado la última campaña aliada para «ganar conocimiento militar» y advertía de que «una vuelta a la guerra deparará muchas más sorpresas».. El comunicado llegaba horas después de que el portavoz del Ejército de Irán, Mohamad Akraminia, amenazara con «abrir nuevos frentes» si EE UU relanzaba su ofensiva, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, asegurara que había suspendido unos ataques previstos supuestamente para el martes tras una petición de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Los movimientos diplomáticos, en fin, continúan produciéndose: este miércoles el ministro del Interior de Pakistán el país más implicado en la mediación- partía rumbo a Teherán para entrevistarse con las autoridades iraníes, en una información revelada por el propio régimen.
La Guardia Revolucionaria amenaza con llevar la guerra «más allá» de Oriente Medio si Washington y Tel Aviv vuelven a las andadas
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