Isabel Coixet estrena el próximo 6 de febrero la película Tres adioses, una adaptación de Tres cuencos: rituales para un año de crisis, la última obra de la italiana Michela Murgia, cuyo prólogo para la edición en español firma la propia Coixet. La cineasta reflexiona en una entrevista con la revista Elle sobre lo que es estar realmente vivo: «Vive la vida que te apetezca vivir. Una que sea tuya. No para gustar, no para obtener aprobación».. La directora de cine ha dado una entrevista a la revista Elle, con fotos de su hija, Zoe, en la que habla del trasfondo de su película. «Trata del ser humano y de nuestra dificultad para comunicarnos, del amor y de la muerte, del dolor y de cómo vivimos obsesionados con borrarlo cuando, en realidad, no se puede eliminar, sólo aprender a gestionarlo. Necesitamos tiempo para adaptarnos al cambio, para pensar cómo despedirnos de quienes queremos y cómo nos gustaría que se despidieran de nosotros. Vivimos en una sociedad centrada en lo material, donde lo inmaterial parece no tener valor, hasta que el sufrimiento, la enfermedad o la separación rasgan el decorado».. El cine y la literatura me han ayudado a aceptar la diversidad de maneras de ser y de reaccionar. La cineasta catalana admite que tiene miedo a la muerte. «Es el gran misterio dónde nos vamos, cómo nos vamos, qué dejamos, son esas cosas las fundamentales de la existencia. No soy ninguna iluminada. Lo que intento es no vivir instalada en ese miedo. No soy hipocondríaca y pienso poco en la enfermedad, en los diagnósticos o en lo que pueda venir. Prefiero creer que, cuando tengan que decirme algo, me lo dirán; mientras tanto, sigo viviendo. El miedo está ahí, por supuesto, sobre todo porque hoy enfermedades como el cáncer ya no son solo cosa de mayores: afectan también a gente joven».. Algunas de las frases de la directora de cine entresacadas de la entrevista son: «El cine y la literatura me han enseñado a perder y, sobre todo, a entender que no estoy sola, que lo que sentimos, fantaseamos o sufrimos, incluso por cosas pequeñas, es algo compartido. Me han ayudado a aceptar la diversidad de maneras de ser y de reaccionar».. Respecto a sus plazos ha dicho: «Anuncié hace poco que me tomaría un año sabático y ya me estoy angustiando. No sé estar quieta. Hay demasiadas historias por contar».. Sobre su estancia en Nueva York ha subrayado. «Había una tensión constante: visados en el aire, trámites congelados, presión política, miedo real. Personas con la green card concedida pero no entregada físicamente, estudiantes con sus visas pendientes de un hilo. Y escenas durísimas, como ver a ICE (la policía de inmigración) detener a trabajadores que vendían pizzas. Todo resultaba triste y desconcertante».. «He vivido numerosas vidas distintas y pienso que si ahora desapareciera, alguien podría decir: ‘Bueno, ha vivido con intensidad’. Sin embargo, la vida nunca parece suficiente: siempre quieres más», afirma en la entrevista.. «Sabemos que vivimos más expuestos que nunca —el medio ambiente, los microplásticos, el aire que respiramos—, enfermedades ligadas al propio progreso. Y llega un momento, a cierta edad, en que piensas que si ahora te tocara algo, casi entraría dentro de lo normal».
Isabel Coixet estrena el próximo 6 de febrero la película Tres adioses, una adaptación de Tres cuencos: rituales para un año de crisis, la última obra de la italiana Michela Murgia, cuyo prólogo para la edición en español firma la propia Coixet. La cineasta reflexiona en una entrevista con la revista Elle sobre lo que es estar realmente vivo: «Vive la vida que te apetezca vivir. Una que sea tuya. No para gustar, no para obtener aprobación».. La directora de cine ha dado una entrevista a la revista Elle, con fotos de su hija, Zoe, en la que habla del trasfondo de su película. «Trata del ser humano y de nuestra dificultad para comunicarnos, del amor y de la muerte, del dolor y de cómo vivimos obsesionados con borrarlo cuando, en realidad, no se puede eliminar, sólo aprender a gestionarlo. Necesitamos tiempo para adaptarnos al cambio, para pensar cómo despedirnos de quienes queremos y cómo nos gustaría que se despidieran de nosotros. Vivimos en una sociedad centrada en lo material, donde lo inmaterial parece no tener valor, hasta que el sufrimiento, la enfermedad o la separación rasgan el decorado».. El cine y la literatura me han ayudado a aceptar la diversidad de maneras de ser y de reaccionar. La cineasta catalana admite que tiene miedo a la muerte. «Es el gran misterio dónde nos vamos, cómo nos vamos, qué dejamos, son esas cosas las fundamentales de la existencia. No soy ninguna iluminada. Lo que intento es no vivir instalada en ese miedo. No soy hipocondríaca y pienso poco en la enfermedad, en los diagnósticos o en lo que pueda venir. Prefiero creer que, cuando tengan que decirme algo, me lo dirán; mientras tanto, sigo viviendo. El miedo está ahí, por supuesto, sobre todo porque hoy enfermedades como el cáncer ya no son solo cosa de mayores: afectan también a gente joven».. Algunas de las frases de la directora de cine entresacadas de la entrevista son: «El cine y la literatura me han enseñado a perder y, sobre todo, a entender que no estoy sola, que lo que sentimos, fantaseamos o sufrimos, incluso por cosas pequeñas, es algo compartido. Me han ayudado a aceptar la diversidad de maneras de ser y de reaccionar».. Respecto a sus plazos ha dicho: «Anuncié hace poco que me tomaría un año sabático y ya me estoy angustiando. No sé estar quieta. Hay demasiadas historias por contar».. Sobre su estancia en Nueva York ha subrayado. «Había una tensión constante: visados en el aire, trámites congelados, presión política, miedo real. Personas con la green card concedida pero no entregada físicamente, estudiantes con sus visas pendientes de un hilo. Y escenas durísimas, como ver a ICE (la policía de inmigración) detener a trabajadores que vendían pizzas. Todo resultaba triste y desconcertante».. «He vivido numerosas vidas distintas y pienso que si ahora desapareciera, alguien podría decir: ‘Bueno, ha vivido con intensidad’. Sin embargo, la vida nunca parece suficiente: siempre quieres más», afirma en la entrevista.. «Sabemos que vivimos más expuestos que nunca —el medio ambiente, los microplásticos, el aire que respiramos—, enfermedades ligadas al propio progreso. Y llega un momento, a cierta edad, en que piensas que si ahora te tocara algo, casi entraría dentro de lo normal».
