El estratégico estrecho de Ormuz continúa en un «entorno operativo restringido» y su régimen de tránsito es «incierto» tras el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad para poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero, informó este lunes el portal MarineTraffic.. Según la plataforma de monitoreo marítimo, durante el fin de semana el número de buques que cruzaron el estrecho aumentó a 14 por día, aunque recordó que «el tráfico se mantiene muy por debajo de la media previa al conflicto, que rondaba los 100 tránsitos diarios», algo que se traduce en que está todavía «lejos de una normalización significativa».. En su análisis, apuntó que el fracaso de las conversaciones en Islamabad ha hecho descarrilar el marco del alto el fuego de dos semanas, aún en vigor, después de que Washington anunciara «planes para interceptar los buques que paguen peajes de tránsito iraníes», aunque permita el paso entre puertos no iraníes.. Según informa Fox News, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que la Armada estadounidense podría bloquear el paso a cualquier embarcación que intentara atravesar la zona. La amenaza elevó inmediatamente la tensión regional, ya que Ormuz constituye la principal vía de exportación energética para países del Golfo como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait.. La advertencia iraní: mirar hacia Bab el-Mandeb. La respuesta llegó desde Teherán. Ali Akbar Velayati, asesor internacional del líder supremo iraní, advirtió públicamente que el equilibrio del comercio mundial podría alterarse con rapidez si Washington avanza con sus planes.. Según sus palabras, el llamado “frente de la Resistencia” considera el estrecho de Bab el-Mandeb, situado entre el mar Rojo y el golfo de Adén, tan estratégico como Ormuz. Allí transita cerca del 12 % del comercio global de petróleo, además de una parte sustancial del tráfico entre Asia y Europa.. La advertencia implica una posibilidad clara: si Ormuz se convierte en un punto de bloqueo, Irán podría ampliar el conflicto a otro corredor marítimo vital, multiplicando el impacto económico internacional.. Analistas internacionales sostienen que Teherán podría recurrir a actores aliados para ejercer presión sin una confrontación directa. Mona Yacoubian, experta del programa de Oriente Medio del Center for Strategic and International Studies (CSIS), señaló que una estrategia probable sería utilizar a los hutíes de Yemen para alterar el tránsito en Bab el-Mandeb.. Estados Unidos advirtió recientemente a los barcos que operan en el mar Rojo sobre posibles ataques, incluyendo misiles balísticos, drones explosivos y abordajes ilegales. El aviso refleja el temor creciente a que el conflicto regional evolucione hacia una guerra marítima híbrida, basada en acciones indirectas y presión económica.. Un riesgo real para el comercio mundial. El estrecho de Bab el-Mandeb funciona como una auténtica bisagra logística entre el canal de Suez y el océano Índico. Cualquier interrupción obligaría a desviar rutas comerciales alrededor del cabo de Buena Esperanza, aumentando costes, retrasos y precios energéticos.. Expertos del CSIS y del International Maritime Organization coinciden en que la simultánea inestabilidad en Ormuz y Bab el-Mandeb podría provocar una tormenta perfecta para los mercados energéticos. La crisis del mar Rojo iniciada en 2023 ya mostró cómo ataques limitados podían disparar los seguros marítimos y alterar cadenas de suministro globales. El escenario actual introduce un factor adicional: la posibilidad de que ambos estrechos se conviertan en instrumentos de presión geopolítica simultánea.. Aunque ninguna de las partes parece buscar una guerra abierta, la dinámica de amenazas cruzadas incrementa el riesgo de errores de cálculo. En conflictos marítimos altamente militarizados, un incidente aislado, un misil interceptado o un buque retenido, puede desencadenar respuestas difíciles de contener.
El estratégico estrecho de Ormuz continúa en un «entorno operativo restringido» y su régimen de tránsito es «incierto» tras el fracaso de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Islamabad para poner fin a la guerra iniciada a finales de febrero, informó este lunes el portal MarineTraffic.. Según la plataforma de monitoreo marítimo, durante el fin de semana el número de buques que cruzaron el estrecho aumentó a 14 por día, aunque recordó que «el tráfico se mantiene muy por debajo de la media previa al conflicto, que rondaba los 100 tránsitos diarios», algo que se traduce en que está todavía «lejos de una normalización significativa».. En su análisis, apuntó que el fracaso de las conversaciones en Islamabad ha hecho descarrilar el marco del alto el fuego de dos semanas, aún en vigor, después de que Washington anunciara «planes para interceptar los buques que paguen peajes de tránsito iraníes», aunque permita el paso entre puertos no iraníes.. Según informa Fox News, el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que la Armada estadounidense podría bloquear el paso a cualquier embarcación que intentara atravesar la zona. La amenaza elevó inmediatamente la tensión regional, ya que Ormuz constituye la principal vía de exportación energética para países del Golfo como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Kuwait.. La advertencia iraní: mirar hacia Bab el-Mandeb. La respuesta llegó desde Teherán. Ali Akbar Velayati, asesor internacional del líder supremo iraní, advirtió públicamente que el equilibrio del comercio mundial podría alterarse con rapidez si Washington avanza con sus planes.. Según sus palabras, el llamado “frente de la Resistencia” considera el estrecho de Bab el-Mandeb, situado entre el mar Rojo y el golfo de Adén, tan estratégico como Ormuz. Allí transita cerca del 12 % del comercio global de petróleo, además de una parte sustancial del tráfico entre Asia y Europa.. La advertencia implica una posibilidad clara: si Ormuz se convierte en un punto de bloqueo, Irán podría ampliar el conflicto a otro corredor marítimo vital, multiplicando el impacto económico internacional.. Analistas internacionales sostienen que Teherán podría recurrir a actores aliados para ejercer presión sin una confrontación directa. Mona Yacoubian, experta del programa de Oriente Medio del Center for Strategic and International Studies (CSIS), señaló que una estrategia probable sería utilizar a los hutíes de Yemen para alterar el tránsito en Bab el-Mandeb.. Estados Unidos advirtió recientemente a los barcos que operan en el mar Rojo sobre posibles ataques, incluyendo misiles balísticos, drones explosivos y abordajes ilegales. El aviso refleja el temor creciente a que el conflicto regional evolucione hacia una guerra marítima híbrida, basada en acciones indirectas y presión económica.. Un riesgo real para el comercio mundial. El estrecho de Bab el-Mandeb funciona como una auténtica bisagra logística entre el canal de Suez y el océano Índico. Cualquier interrupción obligaría a desviar rutas comerciales alrededor del cabo de Buena Esperanza, aumentando costes, retrasos y precios energéticos.. Expertos del CSIS y del International Maritime Organization coinciden en que la simultánea inestabilidad en Ormuz y Bab el-Mandeb podría provocar una tormenta perfecta para los mercados energéticos. La crisis del mar Rojo iniciada en 2023 ya mostró cómo ataques limitados podían disparar los seguros marítimos y alterar cadenas de suministro globales. El escenario actual introduce un factor adicional: la posibilidad de que ambos estrechos se conviertan en instrumentos de presión geopolítica simultánea.. Aunque ninguna de las partes parece buscar una guerra abierta, la dinámica de amenazas cruzadas incrementa el riesgo de errores de cálculo. En conflictos marítimos altamente militarizados, un incidente aislado, un misil interceptado o un buque retenido, puede desencadenar respuestas difíciles de contener.
La tensión entre Washington y Teherán se traslada al mapa marítimo mundial y abre la puerta a una posible crisis energética de alcance global
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