La historia de Córdoba sigue guardando capítulos por descifrar bajo su propio suelo. En el entorno del Jardín de los Granados Sefardíes, en la zona de Turruñuelos, una nueva excavación arqueológica trata de confirmar una hipótesis que, de corroborarse, podría arrojar luz sobre los primeros pasos de la arquitectura islámica en la ciudad. El proyecto, impulsado por la Universidad de Córdoba y el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, centra sus esfuerzos en el estudio de los restos de un edificio detectado hace más de dos décadas mediante técnicas de prospección geomagnética y geofísica.. Aquella investigación preliminar, realizada a comienzos de los años 2000, permitió identificar una estructura cuadrangular de aproximadamente 50 metros de lado. Desde entonces, diversos estudios han sugerido que podría tratarse de un pabellón o construcción integrada en la almunia al-Rusafa, un complejo residencial vinculado al emir Abd al-Rahman I y considerado una de las primeras edificaciones de época islámica en Córdoba. La relevancia histórica de este posible hallazgo radica en su cronología temprana, que lo situaría incluso antes de la fundación de la Mezquita aljama. La directora científica de la excavación, la investigadora Carmen González Gutiérrez, subraya el alcance potencial del descubrimiento. En su opinión, si el edificio detectado en el magnetograma se correspondiera con alguna de las estructuras pertenecientes a la citada almunia, se estaría ante uno de los escasos testimonios conservados de la arquitectura omeya temprana en al-Ándalus. Se trataría, por tanto, de una muestra excepcional de la construcción palatina del siglo VIII, aunque la responsable del proyecto insiste en la cautela y recuerda que los restos podrían pertenecer a otra época distinta.. La intervención arqueológica, concebida como una actividad arqueológica puntual, tiene como objetivo principal verificar los datos obtenidos en la prospección inicial y evaluar el estado de conservación de los restos. Asimismo, el equipo pretende establecer la secuencia estratigráfica y cronológica del edificio, lo que permitiría comprender mejor tanto su origen como su evolución histórica. Para ello, se han planteado varios sondeos estratégicamente situados que facilitarán la documentación de técnicas constructivas, la recuperación de materiales arqueológicos y la identificación de posibles fases de ocupación.. Las primeras observaciones sobre el terreno parecen confirmar, al menos parcialmente, la veracidad de la imagen ofrecida por el magnetograma. En los compases iniciales de la campaña, los arqueólogos han localizado algunos de los muros previstos, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de una construcción de entidad en este enclave. Sin embargo, el equipo insiste en que se encuentra aún en una fase preliminar y que será necesario avanzar en la excavación para obtener conclusiones firmes sobre la datación o la funcionalidad del conjunto.. Según la información disponible, la planta del edificio respondería a un diseño organizado en torno a un patio central de unos 16 metros de lado, rodeado por pasillos perimetrales y con pórticos en al menos tres de sus lados. Esta configuración guarda similitudes con ciertas edificaciones oficiales omeyas documentadas en Oriente Próximo, especialmente con el palacio de az-Zaytuna en la antigua ciudad siria de Rusafa, conocida en la Antigüedad como Sergiópolis. Estas analogías arquitectónicas han alimentado durante años la hipótesis de una conexión directa con el proyecto residencial promovido por Abd al-Rahman I tras la instauración del Emirato independiente en el año 756.. A pesar de su importancia histórica, la almunia al-Rusafa de Córdoba sigue siendo un enclave poco conocido desde el punto de vista material. La nueva campaña pretende, precisamente, avanzar en el conocimiento arqueológico de este espacio y aportar datos que permitan reconstruir con mayor precisión el paisaje urbano y palatino de la Córdoba Omeya primitiva. El proyecto se enmarca en el denominado «Proyecto de Investigación Rusafa», que cuenta con financiación del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, la Fundación Gerda Henkel y la Universidad de Córdoba.. La excavación se desarrolla gracias también a la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba y de la empresa Rusafa Arqueología S. L., que participa en la dirección técnica de los trabajos. Junto a Carmen González Gutiérrez, el equipo científico está integrado por especialistas como Félix Arnold, director científico del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid; Rafael Clapés Salmoral, responsable de la dirección de campo; y los investigadores Alberto León Muñoz y Juan F. Murillo Redondo. Además de profesionales cualificados, la intervención cuenta con la participación de alumnado en formación procedente tanto de la Universidad de Córdoba como de la Universidad de Bamberg, en Alemania.. Más allá de los resultados concretos que pueda ofrecer esta campaña, la excavación supone una oportunidad para profundizar en la comprensión de los procesos históricos que marcaron la transformación de Córdoba en uno de los principales centros políticos y culturales del Occidente islámico. Confirmar la presencia de la almunia al-Rusafa en este punto de la ciudad no solo enriquecería el conocimiento sobre la arquitectura omeya temprana, sino que contribuiría a matizar el relato sobre los primeros años del emirato independiente y sobre la configuración de su paisaje residencial y simbólico.. Por ahora, el terreno sigue guardando silencio sobre su pasado. Los arqueólogos, pala en mano, avanzan con la prudencia que exige la investigación científica, conscientes de que cada estrato removido puede aportar una pieza clave para reconstruir la memoria de la ciudad. La respuesta definitiva aún deberá esperar, pero el interés suscitado por esta excavación confirma, una vez más, que Córdoba continúa siendo un territorio fértil para la historia.
Una excavación arqueológica indaga en los orígenes islámicos de la ciudad en el Jardín de los Granados Sefardíes
La historia de Córdoba sigue guardando capítulos por descifrar bajo su propio suelo. En el entorno del Jardín de los Granados Sefardíes, en la zona de Turruñuelos, una nueva excavación arqueológica trata de confirmar una hipótesis que, de corroborarse, podría arrojar luz sobre los primeros pasos de la arquitectura islámica en la ciudad. El proyecto, impulsado por la Universidad de Córdoba y el Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, centra sus esfuerzos en el estudio de los restos de un edificio detectado hace más de dos décadas mediante técnicas de prospección geomagnética y geofísica.. Aquella investigación preliminar, realizada a comienzos de los años 2000, permitió identificar una estructura cuadrangular de aproximadamente 50 metros de lado. Desde entonces, diversos estudios han sugerido que podría tratarse de un pabellón o construcción integrada en la almunia al-Rusafa, un complejo residencial vinculado al emir Abd al-Rahman I y considerado una de las primeras edificaciones de época islámica en Córdoba. La relevancia histórica de este posible hallazgo radica en su cronología temprana, que lo situaría incluso antes de la fundación de la Mezquita aljama. La directora científica de la excavación, la investigadora Carmen González Gutiérrez, subraya el alcance potencial del descubrimiento. En su opinión, si el edificio detectado en el magnetograma se correspondiera con alguna de las estructuras pertenecientes a la citada almunia, se estaría ante uno de los escasos testimonios conservados de la arquitectura omeya temprana en al-Ándalus. Se trataría, por tanto, de una muestra excepcional de la construcción palatina del siglo VIII, aunque la responsable del proyecto insiste en la cautela y recuerda que los restos podrían pertenecer a otra época distinta.. La intervención arqueológica, concebida como una actividad arqueológica puntual, tiene como objetivo principal verificar los datos obtenidos en la prospección inicial y evaluar el estado de conservación de los restos. Asimismo, el equipo pretende establecer la secuencia estratigráfica y cronológica del edificio, lo que permitiría comprender mejor tanto su origen como su evolución histórica. Para ello, se han planteado varios sondeos estratégicamente situados que facilitarán la documentación de técnicas constructivas, la recuperación de materiales arqueológicos y la identificación de posibles fases de ocupación.. Las primeras observaciones sobre el terreno parecen confirmar, al menos parcialmente, la veracidad de la imagen ofrecida por el magnetograma. En los compases iniciales de la campaña, los arqueólogos han localizado algunos de los muros previstos, lo que refuerza la hipótesis de la existencia de una construcción de entidad en este enclave. Sin embargo, el equipo insiste en que se encuentra aún en una fase preliminar y que será necesario avanzar en la excavación para obtener conclusiones firmes sobre la datación o la funcionalidad del conjunto.. Según la información disponible, la planta del edificio respondería a un diseño organizado en torno a un patio central de unos 16 metros de lado, rodeado por pasillos perimetrales y con pórticos en al menos tres de sus lados. Esta configuración guarda similitudes con ciertas edificaciones oficiales omeyas documentadas en Oriente Próximo, especialmente con el palacio de az-Zaytuna en la antigua ciudad siria de Rusafa, conocida en la Antigüedad como Sergiópolis. Estas analogías arquitectónicas han alimentado durante años la hipótesis de una conexión directa con el proyecto residencial promovido por Abd al-Rahman I tras la instauración del Emirato independiente en el año 756.. A pesar de su importancia histórica, la almunia al-Rusafa de Córdoba sigue siendo un enclave poco conocido desde el punto de vista material. La nueva campaña pretende, precisamente, avanzar en el conocimiento arqueológico de este espacio y aportar datos que permitan reconstruir con mayor precisión el paisaje urbano y palatino de la Córdoba Omeya primitiva. El proyecto se enmarca en el denominado «Proyecto de Investigación Rusafa», que cuenta con financiación del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid, la Fundación Gerda Henkel y la Universidad de Córdoba.. La excavación se desarrolla gracias también a la colaboración del Ayuntamiento de Córdoba y de la empresa Rusafa Arqueología S. L., que participa en la dirección técnica de los trabajos. Junto a Carmen González Gutiérrez, el equipo científico está integrado por especialistas como Félix Arnold, director científico del Instituto Arqueológico Alemán de Madrid; Rafael Clapés Salmoral, responsable de la dirección de campo; y los investigadores Alberto León Muñoz y Juan F. Murillo Redondo. Además de profesionales cualificados, la intervención cuenta con la participación de alumnado en formación procedente tanto de la Universidad de Córdoba como de la Universidad de Bamberg, en Alemania.. Más allá de los resultados concretos que pueda ofrecer esta campaña, la excavación supone una oportunidad para profundizar en la comprensión de los procesos históricos que marcaron la transformación de Córdoba en uno de los principales centros políticos y culturales del Occidente islámico. Confirmar la presencia de la almunia al-Rusafa en este punto de la ciudad no solo enriquecería el conocimiento sobre la arquitectura omeya temprana, sino que contribuiría a matizar el relato sobre los primeros años del emirato independiente y sobre la configuración de su paisaje residencial y simbólico.. Por ahora, el terreno sigue guardando silencio sobre su pasado. Los arqueólogos, pala en mano, avanzan con la prudencia que exige la investigación científica, conscientes de que cada estrato removido puede aportar una pieza clave para reconstruir la memoria de la ciudad. La respuesta definitiva aún deberá esperar, pero el interés suscitado por esta excavación confirma, una vez más, que Córdoba continúa siendo un territorio fértil para la historia.
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