Por David Martínez Calderón – Analista de Asuntos Internacionales de Ágora Diplomática. La VII Reunión Consultiva de Jefes de Estado de Asia Central, celebrada en Tashkent, capital de Uzbekistán, los días 15 y 16 de noviembre, marcó un punto de inflexión en el panorama geopolítico regional. Por primera vez, Azerbaiyán se unió a la reunión no en condición de invitado ni observador, sino como participante de pleno derecho con igualdad de derechos. Este hecho, formalizando la evolución del ya conocido «C5» de Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) hacia el «C6», refleja una alineación regional emergente centrada en la conectividad, el comercio y la cooperación energética a través del Mar Caspio. La inclusión de Azerbaiyán se anunció en un ambiente de notable optimismo. El Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, valorando esta decisión como histórica, argumentó que el formato C6 debería evolucionar hacia un organismo regional más estructurado, bajo la denominación provisional «Comunidad de Asia Central». El Presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, enfatizando que Azerbaiyán y los Estados de Asia Central forman «una única región geopolítica y geoeconómica”, ha destacado los crecientes vínculos digitales, logísticos y energéticos a través del Caspio. En la agenda de la reunión se ha enfatizado que el C6 ya no es una plataforma de diálogo político informal, sino un mecanismo diseñado para definir las normas y estándares de la conectividad euroasiática. Del C5 al C6: importancia histórica El formato original del C5 surgió en 2018 como un mecanismo consultivo para aliviar las tensiones intrarregionales, reabrir la comunicación directa y fomentar la confianza entre las repúblicas de Asia Central tras años de fragmentación. Las reuniones se centraron, principalmente, en las cuestiones relacionadas con fronteras, gestión del agua, desafíos ambientales y cooperación política. En sus inicios, el formato fue introspectivo, cauteloso y deliberadamente no institucional. La participación gradual de Azerbaiyán culminó en los años 2023 y 2024, cuando Bakú fue invitada con plenos derechos de participación. Este paso reflejó la creciente integración transcaspiana, a través del Corredor Medio, la Organización de Estados Turcos (OET) y la cooperación energética. Sin embargo, la decisión tomada en Tashkent sobre la adhesión de Azerbaiyán como miembro permanente cambia radicalmente el papel y el valor de la plataforma; incorporando un centro energético y de transporte del Cáucaso Sur directamente a la arquitectura institucional de Asia Central. Esta evolución tiene un gran valor para la unión, ya que Azerbaiyán proporciona el punto de apoyo occidental que faltaba para un sistema de conectividad plenamente funcional centrado en el Caspio. El puerto de Alat, sus proyectos de infraestructura digital, capacidades de tránsito y rutas de exportación de energía complementan los corredores ferroviarios de Kazajistán y la creciente dinámica industrial de Uzbekistán. Con Azerbaiyán, el C6 se convierte en una actor de la geopolítica y geoeconómica por derecho propio, capaz de cocrear normas regionales en lugar de reaccionar a iniciativas externas. Las relaciones entre la UE y Asia Central entran en una nueva fase La ampliación del C5 al C6 se produce en un momento en que la Unión Europea ha intensificado, en gran medida, su compromiso con Asia Central. En abril de 2025, la UE celebró su primera cumbre UE-Asia Central en Samarcanda, reuniendo a la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa; y los cinco Presidentes de Asia Central. La UE anunció la inversión de12 000 millones de euros adicionales en el Global Gateway, incluyendo 3 000 millones de euros específicamente destinados para el Corredor Medio. Este hecho se basa en el compromiso de invertir 10 000 millones de euros para el transporte, formalizado en el Foro de Inversores de 2024. El Corredor Medio, conectando China con Europa a través de Kazajistán, el Mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y Turquía, es fundamental para este compromiso. Actualmente para Bruselas, la diversificación de las cadenas de suministro en respuesta a la guerra de Rusia en Ucrania es una necesidad estratégica. El Corredor Medio evita el paso por Rusia, acelera los flujos energéticos y comerciales y reduce la dependencia de Europa de las rutas de tránsito del norte. El impulso también se ha visto reforzado por el rápido avance de los Acuerdos de Asociación y Cooperación Económica (AECP) de la UE con los Estados de Asia Central. Estos acuerdos amplían las preferencias comerciales, armonizan los marcos regulatorios y mejoran el clima de inversión. A medida que la UE se convierte en el mayor inversor regional que amplia la presencia diplomática, se evidencia la necesidad de un formato político acorde con la arquitectura emergente del C6. La evolución hacia un C6 coincide con el lanzamiento por parte de la UE de una nueva plataforma diplomática interregional de alto nivel. El 20 de octubre en Luxemburgo, la UE convocó a los ministros de Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Turquía, Moldavia y Ucrania. La agenda se centró en las cuestiones de conectividad, desarrollo digital, comercio y cooperación energética con un claro énfasis en la consolidación del mecanismo regular adaptado a las realidades del Corredor Medio. El Representante Especial de la UE, Eduards Stiprais, destacó que la Cumbre tenía como objetivo profundizar la coordinación política en materia de armonización arancelaria, normas aduaneras e interoperabilidad digital; cuestiones que requieren una estrecha coordinación entre Asia Central y Azerbaiyán. Para la UE, la creación del C6 es, por lo tanto, un avance positivo, creando un espacio de gobernanza más cohesionado y regional para el Corredor Medio, justo cuando Bruselas está intensificando sus inversiones. Azerbaiyán como pilar occidental del C6 y sus implicaciones para Europa La integración de Azerbaiyán en el C6 refuerza sustancialmente la posición estratégica de la UE en Eurasia. Su ubicación en la orilla occidental del Caspio lo convierte en el enlace esencial que permite a Europa llegar a Asia Central a través de una ruta segura y políticamente estable. Durante la última década, Bakú ha invertido considerablemente en la infraestructura que sustenta esta función: el puerto de Alat se ha transformado en un moderno centro multimodal; se han digitalizado los trámites aduaneros y se prevén nuevos proyectos de cables submarinos de energía y cable de datos que conectarán la cuenca del Caspio con Europa con mayor capacidad y fiabilidad. Estos avances garantizan que las mercancías, la electricidad, los datos y la energía puedan circular a través de Eurasia sin depender de las rutas del norte. Azerbaiyán también es fundamental para la estrategia de diversificación energética de Europa. Siendo proveedor clave del Corredor Meridional de Gas y socio en proyectos de energía verde, Azerbaiyán proporciona a la UE una fuente fiable de hidrocarburos y energía renovable. Ahora cuando Azerbaiyán está institucionalmente integrado en el C6, la relación energética entre Europa y los seis Estados de la región puede evolucionar de forma más coordinada, lo que permite una planificación a largo plazo para la transición hacia energías renovables. Otra dimensión de la importancia de Azerbaiyán reside en su alineamiento regulatorio con Europa. La estrecha cooperación entre Bakú y Bruselas en materia de modernización aduanera, gobernanza en el sector de los transportes, estándares digitales y políticas medioambientales; otorgando así a la UE un socio natural dentro del C6 capaz de fomentar la adopción de normas rigurosas en todo el grupo. Esto era más difícil de llevar a cabo en un C5 fragmentado, donde la UE carecía de un puente interno entre el Cáucaso Meridional y Asia Central. ¿Por qué la UE necesita un formato C6+UE? Los cambios evidencian que el actual marco C5+UE de la UE ya no refleja la realidad sobre el terreno. Los temas de la agenda actual (gobernanza del sector de los transportes, logística multimodal, digitalización, transmisión transfronteriza de energía y armonización de normas) requieren la coordinación entre los seis Estados. Una plataforma sin Azerbaiyán no puede gestionar eficazmente el segmento del Caspio Occidental del Corredor Medio, ni alinear plenamente las inversiones de la UE con las rutas que pretenden fortalecer. La transformación del diálogo C5+UE en un formato C6+UE crearía un marco institucional coherente para la interacción estratégica. Dicha plataforma permitiría a la UE negociar y coordinarse con la región tal como existe actualmente reduciendo los costes de transacción, aumentando la previsibilidad para los inversores y facilitando la armonización de las normas aduaneras, regulatorias y técnicas en todo el Caspio. La transformación profundizaría también la presencia geopolítica de Europa, al posicionar a Bruselas como un socio central en la definición de las reglas de la conectividad euroasiática.
Por David Martínez Calderón – Analista de Asuntos Internacionales de Ágora Diplomática. La VII Reunión Consultiva de Jefes de Estado de Asia Central, celebrada en Tashkent, capital de Uzbekistán, los días 15 y 16 de noviembre, marcó un punto de inflexión en el panorama geopolítico regional. Por primera vez, Azerbaiyán se unió a la reunión no en condición de invitado ni observador, sino como participante de pleno derecho con igualdad de derechos. Este hecho, formalizando la evolución del ya conocido «C5» de Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán) hacia el «C6», refleja una alineación regional emergente centrada en la conectividad, el comercio y la cooperación energética a través del Mar Caspio. La inclusión de Azerbaiyán se anunció en un ambiente de notable optimismo. El Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, valorando esta decisión como histórica, argumentó que el formato C6 debería evolucionar hacia un organismo regional más estructurado, bajo la denominación provisional «Comunidad de Asia Central». El Presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, enfatizando que Azerbaiyán y los Estados de Asia Central forman «una única región geopolítica y geoeconómica”, ha destacado los crecientes vínculos digitales, logísticos y energéticos a través del Caspio. En la agenda de la reunión se ha enfatizado que el C6 ya no es una plataforma de diálogo político informal, sino un mecanismo diseñado para definir las normas y estándares de la conectividad euroasiática.. Del C5 al C6: importancia histórica El formato original del C5 surgió en 2018 como un mecanismo consultivo para aliviar las tensiones intrarregionales, reabrir la comunicación directa y fomentar la confianza entre las repúblicas de Asia Central tras años de fragmentación. Las reuniones se centraron, principalmente, en las cuestiones relacionadas con fronteras, gestión del agua, desafíos ambientales y cooperación política. En sus inicios, el formato fue introspectivo, cauteloso y deliberadamente no institucional. La participación gradual de Azerbaiyán culminó en los años 2023 y 2024, cuando Bakú fue invitada con plenos derechos de participación. Este paso reflejó la creciente integración transcaspiana, a través del Corredor Medio, la Organización de Estados Turcos (OET) y la cooperación energética. Sin embargo, la decisión tomada en Tashkent sobre la adhesión de Azerbaiyán como miembro permanente cambia radicalmente el papel y el valor de la plataforma; incorporando un centro energético y de transporte del Cáucaso Sur directamente a la arquitectura institucional de Asia Central. Esta evolución tiene un gran valor para la unión, ya que Azerbaiyán proporciona el punto de apoyo occidental que faltaba para un sistema de conectividad plenamente funcional centrado en el Caspio. El puerto de Alat, sus proyectos de infraestructura digital, capacidades de tránsito y rutas de exportación de energía complementan los corredores ferroviarios de Kazajistán y la creciente dinámica industrial de Uzbekistán. Con Azerbaiyán, el C6 se convierte en una actor de la geopolítica y geoeconómica por derecho propio, capaz de cocrear normas regionales en lugar de reaccionar a iniciativas externas. Las relaciones entre la UE y Asia Central entran en una nueva fase La ampliación del C5 al C6 se produce en un momento en que la Unión Europea ha intensificado, en gran medida, su compromiso con Asia Central. En abril de 2025, la UE celebró su primera cumbre UE-Asia Central en Samarcanda, reuniendo a la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el Presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa; y los cinco Presidentes de Asia Central. La UE anunció la inversión de12 000 millones de euros adicionales en el Global Gateway, incluyendo 3 000 millones de euros específicamente destinados para el Corredor Medio. Este hecho se basa en el compromiso de invertir 10 000 millones de euros para el transporte, formalizado en el Foro de Inversores de 2024. El Corredor Medio, conectando China con Europa a través de Kazajistán, el Mar Caspio, Azerbaiyán, Georgia y Turquía, es fundamental para este compromiso. Actualmente para Bruselas, la diversificación de las cadenas de suministro en respuesta a la guerra de Rusia en Ucrania es una necesidad estratégica. El Corredor Medio evita el paso por Rusia, acelera los flujos energéticos y comerciales y reduce la dependencia de Europa de las rutas de tránsito del norte. El impulso también se ha visto reforzado por el rápido avance de los Acuerdos de Asociación y Cooperación Económica (AECP) de la UE con los Estados de Asia Central. Estos acuerdos amplían las preferencias comerciales, armonizan los marcos regulatorios y mejoran el clima de inversión. A medida que la UE se convierte en el mayor inversor regional que amplia la presencia diplomática, se evidencia la necesidad de un formato político acorde con la arquitectura emergente del C6. La evolución hacia un C6 coincide con el lanzamiento por parte de la UE de una nueva plataforma diplomática interregional de alto nivel. El 20 de octubre en Luxemburgo, la UE convocó a los ministros de Armenia, Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán, Turquía, Moldavia y Ucrania. La agenda se centró en las cuestiones de conectividad, desarrollo digital, comercio y cooperación energética con un claro énfasis en la consolidación del mecanismo regular adaptado a las realidades del Corredor Medio. El Representante Especial de la UE, Eduards Stiprais, destacó que la Cumbre tenía como objetivo profundizar la coordinación política en materia de armonización arancelaria, normas aduaneras e interoperabilidad digital; cuestiones que requieren una estrecha coordinación entre Asia Central y Azerbaiyán. Para la UE, la creación del C6 es, por lo tanto, un avance positivo, creando un espacio de gobernanza más cohesionado y regional para el Corredor Medio, justo cuando Bruselas está intensificando sus inversiones. Azerbaiyán como pilar occidental del C6 y sus implicaciones para Europa La integración de Azerbaiyán en el C6 refuerza sustancialmente la posición estratégica de la UE en Eurasia. Su ubicación en la orilla occidental del Caspio lo convierte en el enlace esencial que permite a Europa llegar a Asia Central a través de una ruta segura y políticamente estable. Durante la última década, Bakú ha invertido considerablemente en la infraestructura que sustenta esta función: el puerto de Alat se ha transformado en un moderno centro multimodal; se han digitalizado los trámites aduaneros y se prevén nuevos proyectos de cables submarinos de energía y cable de datos que conectarán la cuenca del Caspio con Europa con mayor capacidad y fiabilidad. Estos avances garantizan que las mercancías, la electricidad, los datos y la energía puedan circular a través de Eurasia sin depender de las rutas del norte. Azerbaiyán también es fundamental para la estrategia de diversificación energética de Europa. Siendo proveedor clave del Corredor Meridional de Gas y socio en proyectos de energía verde, Azerbaiyán proporciona a la UE una fuente fiable de hidrocarburos y energía renovable. Ahora cuando Azerbaiyán está institucionalmente integrado en el C6, la relación energética entre Europa y los seis Estados de la región puede evolucionar de forma más coordinada, lo que permite una planificación a largo plazo para la transición hacia energías renovables. Otra dimensión de la importancia de Azerbaiyán reside en su alineamiento regulatorio con Europa. La estrecha cooperación entre Bakú y Bruselas en materia de modernización aduanera, gobernanza en el sector de los transportes, estándares digitales y políticas medioambientales; otorgando así a la UE un socio natural dentro del C6 capaz de fomentar la adopción de normas rigurosas en todo el grupo. Esto era más difícil de llevar a cabo en un C5 fragmentado, donde la UE carecía de un puente interno entre el Cáucaso Meridional y Asia Central. ¿Por qué la UE necesita un formato C6+UE? Los cambios evidencian que el actual marco C5+UE de la UE ya no refleja la realidad sobre el terreno. Los temas de la agenda actual (gobernanza del sector de los transportes, logística multimodal, digitalización, transmisión transfronteriza de energía y armonización de normas) requieren la coordinación entre los seis Estados. Una plataforma sin Azerbaiyán no puede gestionar eficazmente el segmento del Caspio Occidental del Corredor Medio, ni alinear plenamente las inversiones de la UE con las rutas que pretenden fortalecer. La transformación del diálogo C5+UE en un formato C6+UE crearía un marco institucional coherente para la interacción estratégica. Dicha plataforma permitiría a la UE negociar y coordinarse con la región tal como existe actualmente reduciendo los costes de transacción, aumentando la previsibilidad para los inversores y facilitando la armonización de las normas aduaneras, regulatorias y técnicas en todo el Caspio. La transformación profundizaría también la presencia geopolítica de Europa, al posicionar a Bruselas como un socio central en la definición de las reglas de la conectividad euroasiática.
Un punto de inflexión en el panorama geopolítico regional
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