Pese a que se ha convenido catalogar como cáncer a todas las enfermedades oncológicas, ya que se caracterizan por un crecimiento y propagación descontrolados de células, cada una de ellas es una patología específica. Así pues, el cáncer engloba a un amplio y diverso grupo de enfermedades y ello ha quedado patente una vez más gracias a los resultados de un estudio del grupo formado por investigadores en Cáncer Oncológico de IDIBELL y en Señalización Oncogénica y del Desarrollo del IRBLleida y la Universidad de Lleida.. Gracias a este trabajo conjunto, se ha evidenciado experimentalmente que, mientras el clúster de moléculas reguladoras miRNAs actúa como oncogen en cáncer de endometrio, favoreciendo así el crecimiento del tumor, en cáncer colorrectal, el cuarto más común y el tercero en mortalidad a nivel mundial, funciona como supresor de tumores. Y este hallazgo ha sido fruto de las investigaciones realizadas en el contexto de un trabajo anterior, en el que se estudiaba como el grupo miR-424 (322)-503 favorecía el cáncer de endometrio en situación de deficiencia del gen PTEN.. Durante el desarrollo de este estudio, los investigadores observaron que los ratones que no tenía este clúster, lo que teóricamente les confería una mayor protección contra el cáncer de endometrio, presentaban unos intestinos más grandes de lo normal. Ante este hallazgo, desarrollaron una cohorte independiente para comprobar que los ratones sin el gen PTEN ni el clúster de MiRNAs tenían más lesiones precancerosas en el colon, más complejas y de mayor volumen que aquellos ratones cuyo gen y clúster estaban intactos.. En concreto, el 10% de los ratones sin PTEN ni miRNAs presentaban un colon normal, mientras que el 90% desarrollaron lesiones cancerosas, desde adenomas de bajo grado (50%) hasta adenomas de alto grado (20%) y adenocarciomes intraepiteliales (20%). A tenor de estos resultados, los investigadores comprobaron que «la doble pérdida del gen PTEN y el clúster de miRNAs genera un ambiente que permite la transformación maligna del colon, acelerando la progresión rápida de pólipos a adenocarcinomas invasivos», tal y como explica María Vidal, primera autora del estudio e investigadora del IRBLleida y la Universidad de Lleida.. Importancia de la medicina de precisión. Quedaba, pues, confirmado que el clúster de miRNAs, pese a actuar como oncogen en cáncer de endometrio, es clave para controlar y frenar el desarrollo de tumores colorrectales en un contexto de pérdida de PTEN. Al respecto, David Llobet, investigador principal del grupo de Cáncer ginecológico del IDIBELL, constata que «esta dualidad demuestra que la función de un miRNA depende totalmente del tipo de tejido y microambiente celular donde se encuentre, sobre todo en cáncer».. Y la teoría del equipo investigador tras usar el mismo modelo experimental y en iguales condiciones con ambos tipos de cánceres es que «cuando se pierde PTEN en el colon, el clúster funciona como un mecanismo protector que ayuda a frenar la activación excesiva de otras vía potencialmente oncogénicas que se descontrolan sin PTEN», explica Xavier Dolcet, investigador del IRBLleida y la Universidad de Lleida, y, en esta situación, «cuando el clúster pierde actividad, se elimina este freno compensatorio y se desencadena una señalización excesiva que estimula el cáncer colorrectal», añade.. Esta información es esencial para el desarrollo de futuras terapias de medicina de precisión y hace hincapié en la necesidad de desarrollar tratamientos específicos para cada cáncer concreto, porque, mientras que algunas estrategias podrían ser beneficiosas para un tipo, es posible que para otro diferente sean contraproducentes. Así, por ejemplo, bloquear el clúster en endometrio contribuiría a frenar la progresión del tumor y, por contra, en cáncer de colon causaría la pérdida de un mecanismo de protección natural
Mientras que en cáncer de endometrio, un clúster de miRNAs actúa como oncogen, en el colorrectal, el mismo grupo de moléculas favorece la supresión del tumor
Pese a que se ha convenido catalogar como cáncer a todas las enfermedades oncológicas, ya que se caracterizan por un crecimiento y propagación descontrolados de células, cada una de ellas es una patología específica. Así pues, el cáncer engloba a un amplio y diverso grupo de enfermedades y ello ha quedado patente una vez más gracias a los resultados de un estudio del grupo formado por investigadores en Cáncer Oncológico de IDIBELL y en Señalización Oncogénica y del Desarrollo del IRBLleida y la Universidad de Lleida.. Gracias a este trabajo conjunto, se ha evidenciado experimentalmente que, mientras el clúster de moléculas reguladoras miRNAs actúa como oncogen en cáncer de endometrio, favoreciendo así el crecimiento del tumor, en cáncer colorrectal, el cuarto más común y el tercero en mortalidad a nivel mundial, funciona como supresor de tumores. Y este hallazgo ha sido fruto de las investigaciones realizadas en el contexto de un trabajo anterior, en el que se estudiaba como el grupo miR-424 (322)-503 favorecía el cáncer de endometrio en situación de deficiencia del gen PTEN.. Durante el desarrollo de este estudio, los investigadores observaron que los ratones que no tenía este clúster, lo que teóricamente les confería una mayor protección contra el cáncer de endometrio, presentaban unos intestinos más grandes de lo normal. Ante este hallazgo, desarrollaron una cohorte independiente para comprobar que los ratones sin el gen PTEN ni el clúster de MiRNAs tenían más lesiones precancerosas en el colon, más complejas y de mayor volumen que aquellos ratones cuyo gen y clúster estaban intactos.. En concreto, el 10% de los ratones sin PTEN ni miRNAs presentaban un colon normal, mientras que el 90% desarrollaron lesiones cancerosas, desde adenomas de bajo grado (50%) hasta adenomas de alto grado (20%) y adenocarciomes intraepiteliales (20%). A tenor de estos resultados, los investigadores comprobaron que «la doble pérdida del gen PTEN y el clúster de miRNAs genera un ambiente que permite la transformación maligna del colon, acelerando la progresión rápida de pólipos a adenocarcinomas invasivos», tal y como explica María Vidal, primera autora del estudio e investigadora del IRBLleida y la Universidad de Lleida.. Importancia de la medicina de precisión. Quedaba, pues, confirmado que el clúster de miRNAs, pese a actuar como oncogen en cáncer de endometrio, es clave para controlar y frenar el desarrollo de tumores colorrectales en un contexto de pérdida de PTEN. Al respecto, David Llobet, investigador principal del grupo de Cáncer ginecológico del IDIBELL, constata que «esta dualidad demuestra que la función de un miRNA depende totalmente del tipo de tejido y microambiente celular donde se encuentre, sobre todo en cáncer».. Y la teoría del equipo investigador tras usar el mismo modelo experimental y en iguales condiciones con ambos tipos de cánceres es que «cuando se pierde PTEN en el colon, el clúster funciona como un mecanismo protector que ayuda a frenar la activación excesiva de otras vía potencialmente oncogénicas que se descontrolan sin PTEN», explica Xavier Dolcet, investigador del IRBLleida y la Universidad de Lleida, y, en esta situación, «cuando el clúster pierde actividad, se elimina este freno compensatorio y se desencadena una señalización excesiva que estimula el cáncer colorrectal», añade.. Esta información es esencial para el desarrollo de futuras terapias de medicina de precisión y hace hincapié en la necesidad de desarrollar tratamientos específicos para cada cáncer concreto, porque, mientras que algunas estrategias podrían ser beneficiosas para un tipo, es posible que para otro diferente sean contraproducentes. Así, por ejemplo, bloquear el clúster en endometrio contribuiría a frenar la progresión del tumor y, por contra, en cáncer de colon causaría la pérdida de un mecanismo de protección natural
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