El truficultor Antonio García Hernández ha encontrado en su plantación de Caltojar (Soria) un hongo tan poco frecuente que su hallazgo podría convertirse en el primer registro de la especie en España. Se trata de squamanita schreieri, conocida en un reducido número de localidades europeas, cuyo interés supo reconocer gracias a la formación que cursa como orientador micológico, avalada científicamente por el Instituto Micológico Europeo (EMI).. La plantación, destinada a la producción de trufa negra, está compuesta por encinas y quejigos de aproximadamente ocho años. El ejemplar apareció dentro de la finca, a unos 15 metros del límite con un bosque autóctono formado por las mismas especies arbóreas. Una muestra desecada del material recogido quedó depositada en el centro del INIA-CSIC en Soria para su estudio y la eventual confirmación de esta posible primera cita nacional.. El científico titular del INIA-CSIC y director del EMI, Fernando Martínez Peña, destacó el valor de la formación y de la participación ciudadana para detectar especies poco conocidas y contribuir al avance de la investigación.. «La ciencia ciudadana funciona cuando se apoya en formación de calidad y en el acompañamiento de especialistas. Antonio fue capaz de reconocer que se encontraba ante un hallazgo relevante gracias a los conocimientos adquiridos durante el curso y al apoyo del profesorado», explicó.. La squamanita schreieri es una especie parásita asociada principalmente a smanita strobiliformis y amanita echinocephala, dos hongos poco frecuentes vinculados a ambientes cálidos y secos. Estas amanitas establecen relaciones de beneficio mutuo con las raíces de distintos árboles, principalmente robles, hayas y tilos.. La iniciativa de la Lista Roja de Hongos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recoge que squamanita schreieri se conoce únicamente en un reducido número de localidades europeas y aparece de forma muy localizada. La especie figura, además, en las listas rojas de varios países europeos y parece mostrar una tendencia poblacional regresiva en Europa central, donde suele asociarse a bosques aluviales de frondosas.. Martínez Peña señaló que su presencia en una plantación trufera aporta información de interés sobre su ecología, ya que los hongos del género squamanita suelen encontrarse en hábitats poco alterados y bien conservados y rara vez se localizan en ambientes influidos por la actividad humana. El hallazgo, según el científico, abre una vía de estudio sobre el papel de las plantaciones truferas gestionadas de forma sostenible en la conservación de la biodiversidad fúngica.. «Este hallazgo demuestra que cualquier persona formada puede contribuir de manera efectiva a ampliar el conocimiento científico sobre nuestra biodiversidad y, en este caso, incluso detectar una especie que podría representar la primera cita para España», señaló Martínez Peña.. La participación ciudadana en la investigación y conservación de los hongos será uno de los ejes del XII International Workshop on Edible Mycorrhizal Mushrooms, que organizarán el EMI y el INIA-CSIC en Teruel del 12 al 17 de abril de 2027. El encuentro reunirá a expertos de más de 30 países y dedicará una de sus sesiones al papel de las comunidades locales, el voluntariado y las redes de cooperación en el seguimiento y la gestión de los recursos micológicos.. «Casos como éste demuestran que una observación realizada sobre el terreno puede transformarse en conocimiento científico de alcance internacional», afirmó el director del EMI, quien animó a investigadores, gestores, propietarios forestales, truficultores, recolectores y aficionados a participar en el congreso.
El ejemplar de squamanita schreieri localizado en Caltojar se conserva en el INIA-CSIC para su estudio y confirmación
El truficultor Antonio García Hernández ha encontrado en su plantación de Caltojar (Soria) un hongo tan poco frecuente que su hallazgo podría convertirse en el primer registro de la especie en España. Se trata de squamanita schreieri, conocida en un reducido número de localidades europeas, cuyo interés supo reconocer gracias a la formación que cursa como orientador micológico, avalada científicamente por el Instituto Micológico Europeo (EMI).. La plantación, destinada a la producción de trufa negra, está compuesta por encinas y quejigos de aproximadamente ocho años. El ejemplar apareció dentro de la finca, a unos 15 metros del límite con un bosque autóctono formado por las mismas especies arbóreas. Una muestra desecada del material recogido quedó depositada en el centro del INIA-CSIC en Soria para su estudio y la eventual confirmación de esta posible primera cita nacional.. El científico titular del INIA-CSIC y director del EMI, Fernando Martínez Peña, destacó el valor de la formación y de la participación ciudadana para detectar especies poco conocidas y contribuir al avance de la investigación.. «La ciencia ciudadana funciona cuando se apoya en formación de calidad y en el acompañamiento de especialistas. Antonio fue capaz de reconocer que se encontraba ante un hallazgo relevante gracias a los conocimientos adquiridos durante el curso y al apoyo del profesorado», explicó.. La squamanita schreieri es una especie parásita asociada principalmente a smanita strobiliformis y amanita echinocephala, dos hongos poco frecuentes vinculados a ambientes cálidos y secos. Estas amanitas establecen relaciones de beneficio mutuo con las raíces de distintos árboles, principalmente robles, hayas y tilos.. La iniciativa de la Lista Roja de Hongos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recoge que squamanita schreieri se conoce únicamente en un reducido número de localidades europeas y aparece de forma muy localizada. La especie figura, además, en las listas rojas de varios países europeos y parece mostrar una tendencia poblacional regresiva en Europa central, donde suele asociarse a bosques aluviales de frondosas.. Martínez Peña señaló que su presencia en una plantación trufera aporta información de interés sobre su ecología, ya que los hongos del género squamanita suelen encontrarse en hábitats poco alterados y bien conservados y rara vez se localizan en ambientes influidos por la actividad humana. El hallazgo, según el científico, abre una vía de estudio sobre el papel de las plantaciones truferas gestionadas de forma sostenible en la conservación de la biodiversidad fúngica.. «Este hallazgo demuestra que cualquier persona formada puede contribuir de manera efectiva a ampliar el conocimiento científico sobre nuestra biodiversidad y, en este caso, incluso detectar una especie que podría representar la primera cita para España», señaló Martínez Peña.. La participación ciudadana en la investigación y conservación de los hongos será uno de los ejes del XII International Workshop on Edible Mycorrhizal Mushrooms, que organizarán el EMI y el INIA-CSIC en Teruel del 12 al 17 de abril de 2027. El encuentro reunirá a expertos de más de 30 países y dedicará una de sus sesiones al papel de las comunidades locales, el voluntariado y las redes de cooperación en el seguimiento y la gestión de los recursos micológicos.. «Casos como éste demuestran que una observación realizada sobre el terreno puede transformarse en conocimiento científico de alcance internacional», afirmó el director del EMI, quien animó a investigadores, gestores, propietarios forestales, truficultores, recolectores y aficionados a participar en el congreso.
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