La ducha es uno de los hábitos de higiene que hacemos a diario, pero cada persona tiene sus métodos para lavarse. Pero hay un detalle que puede pasar desapercibido a la mayoría: hacia dónde miras cuando te duchas.. Hay personas que se duchan de cara al grifo desde el que sale el agua, mientras que otros prefieren hacerlo de espaldas al mismo. ¿Cuál es la forma correcta?. El Daily Mail publica este domingo una información en la que trata de revelar qué es lo más aconsejable, según los expertos. Lesley Reynolds, cofundadora de la clínica dermatológica Harley Street Skin, de Londres, argumenta que hay que ducharse de espaldas al agua.. Esto ayuda a evitar que el champú y el acondicionador caigan hacia la cara, lo que puede obstruir los poros y causar irritación o brotes de acné. «Además, limita la exposición directa al agua caliente en la delicada piel del rostro, lo que ayuda a proteger la barrera cutánea, reducir la sequedad y mantener la tez más calmada y equilibrada en general», dice Reynolds.. Sin embargo, la doctora Susan Mayou, dermatóloga consultora de la Clínica Cadogan, sostiene que alternar la posición es lo mejor para la piel.. «Estar constantemente de cara al agua significa que el rostro, el pecho y los hombros están expuestos al calor y la presión directos durante más tiempo, lo que puede aumentar el enrojecimiento y la sensibilidad en las zonas más delicadas de la piel», admite Mayou.. «Apartar la vista a intervalos ayuda a reducir la exposición continua, al tiempo que permite una limpieza eficaz del organismo», prosigue la dermatóloga.. «Además, facilita un aclarado más uniforme de los productos del cabello y la piel, lo que puede ayudar a minimizar la irritación y a mantener una barrera cutánea más saludable en general», añade.. La doctora Mayou añade que las personas con piel sensible, eccema o rosácea deben tener especial cuidado al entrar en contacto con el agua. «El rostro y la parte superior del cuerpo son especialmente vulnerables debido a que tienen la piel más fina», explica.. «Utilizar agua tibia y limitar el tiempo de exposición directa al agua pulverizada ayuda a preservar la hidratación y reduce el estrés innecesario en la barrera cutánea», concluye la doctora Mayou.
Las personas con piel sensible, eccema o rosácea deben tener especial cuidado al entrar en contacto con el agua.
La ducha es uno de los hábitos de higiene que hacemos a diario, pero cada persona tiene sus métodos para lavarse. Pero hay un detalle que puede pasar desapercibido a la mayoría: hacia dónde miras cuando te duchas.. Hay personas que se duchan de cara al grifo desde el que sale el agua, mientras que otros prefieren hacerlo de espaldas al mismo. ¿Cuál es la forma correcta?. El Daily Mail publica este domingo una información en la que trata de revelar qué es lo más aconsejable, según los expertos. Lesley Reynolds, cofundadora de la clínica dermatológica Harley Street Skin, de Londres, argumenta que hay que ducharse de espaldas al agua.. Esto ayuda a evitar que el champú y el acondicionador caigan hacia la cara, lo que puede obstruir los poros y causar irritación o brotes de acné. «Además, limita la exposición directa al agua caliente en la delicada piel del rostro, lo que ayuda a proteger la barrera cutánea, reducir la sequedad y mantener la tez más calmada y equilibrada en general», dice Reynolds.. Sin embargo, la doctora Susan Mayou, dermatóloga consultora de la Clínica Cadogan, sostiene que alternar la posición es lo mejor para la piel.. «Estar constantemente de cara al agua significa que el rostro, el pecho y los hombros están expuestos al calor y la presión directos durante más tiempo, lo que puede aumentar el enrojecimiento y la sensibilidad en las zonas más delicadas de la piel», admite Mayou.. «Apartar la vista a intervalos ayuda a reducir la exposición continua, al tiempo que permite una limpieza eficaz del organismo», prosigue la dermatóloga.. «Además, facilita un aclarado más uniforme de los productos del cabello y la piel, lo que puede ayudar a minimizar la irritación y a mantener una barrera cutánea más saludable en general», añade.. La doctora Mayou añade que las personas con piel sensible, eccema o rosácea deben tener especial cuidado al entrar en contacto con el agua. «El rostro y la parte superior del cuerpo son especialmente vulnerables debido a que tienen la piel más fina», explica.. «Utilizar agua tibia y limitar el tiempo de exposición directa al agua pulverizada ayuda a preservar la hidratación y reduce el estrés innecesario en la barrera cutánea», concluye la doctora Mayou.
