La armonía y el color rojo no van de la mano en los últimos tiempos en la Fórmula 1. Ya son casi dos décadas sin que Ferrari toque el cielo en el Mundial y el cambio de normativa ha vuelto a ser, al menos en este 2026, una oportunidad perdida. El éxito ha llegado a Italia, pero de la mano de un Antonelli que viste los colores de Mercedes, equipo claramente dominador en esta temporada revolucionaria a nivel de normativa.. Ferrari no ha sido una catástrofe, pero vuelve a quedarse a medio camino. Ha sumado un total de dos victorias y 13 podios, pero el objetivo real ha vuelto a quedar lejos, a más de cien puntos por el momento. ‘Il Cavallino Rampante’ es competitivo, pero no lo suficiente para el Mundial y está viendo empañado el tramo final de temporada por la tensión entre sus dos pilotos. La relación entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc cada vez es más complicada y las palabras del británico lo confirman.. Tensión máxima en Ferrari. La salida del GP de México fue el mejor ejemplo. Ambos pilotos se molestaron hasta el punto de que Hamilton perdió dos posiciones de golpe y Leclerc acabó sancionado tras ganar tiempo al ir por fuera de la pista. Una situación que acabó dando la victoria a Max Verstappen, que una vez más fue el más listo de la clase. La acción ha sacado a relucir todo el carácter del británico, que apuntó con bala en su llegada al GP de Brasil.. Dio a entender que Leclerc es más valiente con él que con los rivales en pista al ser preguntado por su agresividad: «Sí, veo lo que vosotros veis. En Singapur él tenía el interior de la curva uno, rueda a rueda para ponerse primero y levantó». Fue muy claro haciendo mención a la acción con Verstappen. No acabó ahí y dejó una coletilla especialmente llamativa: «Pero ha sido lo mismo con sus anteriores compañeros, fue lo mismo con Sebastian Vettel y es lo mismo con Carlos Sainz».. El piloto español quiso desmentir eso: «Recuerdo bien mis luchas con Charles. Cuando peleas por victorias hay más presión y eres más egoísta que cuando luchas por un octavo puesto. Es más difícil seguir la instrucción ideal del equipo. Pero yo siempre he respetado a Charles y él siempre me respetó». No niega cierta tensión, pero únicamente deportiva: «Nunca nos tocamos. Hubo peleas duras en Monza o Las Vegas y momentos calientes. Era más difícil para los fans y los medios, porque estaba todo muy polarizado. Incluso en la prensa Italiana primero decían que yo no estaba siendo un número dos cuando debía. Es peor la presión que rodea a Ferrari que los problemas reales que tuve con Charles, que se resolvían esa misma noche».. El problema para Hamilton. Sus palabras fueron incendiarias de principio a fin y desveló su mayor temor al fichar por la escudería italiana: «Charles lleva aquí mucho tiempo, ocho años. Ha ganado nueve carreras, está muy integrado en el equipo y siempre supe que eso sería un problema, pero lo respeto». Menciona directamente la palabra «problema» dejando claro que la situación no es la idílica.. Hamilton también quiso ensalzar su trabajo, aunque reconoce que es un piloto incómodo: «Trabajé duro para construir una buena relación con Charles y tender puentes, siempre he intentado ser respetuoso. No es fácil tenerme en el equipo porque hablo mucho y pido muchos cambios, y pediré más mientras esté aquí. Estoy aquí para ganar y para eso tienes que trabajar con todo el equipo remando a tu alrededor». Acabó con un mensaje de positividad, aunque para que sea realista se necesitan calmar las aguas y trabajar todos a una: «Este equipo puede luchar por el Mundial en 2027».
Las acusaciones del británico hacia el monegasco se multiplican tras lo ocurrido en México: «Siempre supe que sería un problema»
La armonía y el color rojo no van de la mano en los últimos tiempos en la Fórmula 1. Ya son casi dos décadas sin que Ferrari toque el cielo en el Mundial y el cambio de normativa ha vuelto a ser, al menos en este 2026, una oportunidad perdida. El éxito ha llegado a Italia, pero de la mano de un Antonelli que viste los colores de Mercedes, equipo claramente dominador en esta temporada revolucionaria a nivel de normativa.. Ferrari no ha sido una catástrofe, pero vuelve a quedarse a medio camino. Ha sumado un total de dos victorias y 13 podios, pero el objetivo real ha vuelto a quedar lejos, a más de cien puntos por el momento. ‘Il Cavallino Rampante’ es competitivo, pero no lo suficiente para el Mundial y está viendo empañado el tramo final de temporada por la tensión entre sus dos pilotos. La relación entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc cada vez es más complicada y las palabras del británico lo confirman.. Tensión máxima en Ferrari. La salida del GP de México fue el mejor ejemplo. Ambos pilotos se molestaron hasta el punto de que Hamilton perdió dos posiciones de golpe y Leclerc acabó sancionado tras ganar tiempo al ir por fuera de la pista. Una situación que acabó dando la victoria a Max Verstappen, que una vez más fue el más listo de la clase. La acción ha sacado a relucir todo el carácter del británico, que apuntó con bala en su llegada al GP de Brasil.. Dio a entender que Leclerc es más valiente con él que con los rivales en pista al ser preguntado por su agresividad: «Sí, veo lo que vosotros veis. En Singapur él tenía el interior de la curva uno, rueda a rueda para ponerse primero y levantó». Fue muy claro haciendo mención a la acción con Verstappen. No acabó ahí y dejó una coletilla especialmente llamativa: «Pero ha sido lo mismo con sus anteriores compañeros, fue lo mismo con Sebastian Vettel y es lo mismo con Carlos Sainz».. El piloto español quiso desmentir eso: «Recuerdo bien mis luchas con Charles. Cuando peleas por victorias hay más presión y eres más egoísta que cuando luchas por un octavo puesto. Es más difícil seguir la instrucción ideal del equipo. Pero yo siempre he respetado a Charles y él siempre me respetó». No niega cierta tensión, pero únicamente deportiva: «Nunca nos tocamos. Hubo peleas duras en Monza o Las Vegas y momentos calientes. Era más difícil para los fans y los medios, porque estaba todo muy polarizado. Incluso en la prensa Italiana primero decían que yo no estaba siendo un número dos cuando debía. Es peor la presión que rodea a Ferrari que los problemas reales que tuve con Charles, que se resolvían esa misma noche».. El problema para Hamilton. Sus palabras fueron incendiarias de principio a fin y desveló su mayor temor al fichar por la escudería italiana: «Charles lleva aquí mucho tiempo, ocho años. Ha ganado nueve carreras, está muy integrado en el equipo y siempre supe que eso sería un problema, pero lo respeto». Menciona directamente la palabra «problema» dejando claro que la situación no es la idílica.. Hamilton también quiso ensalzar su trabajo, aunque reconoce que es un piloto incómodo: «Trabajé duro para construir una buena relación con Charles y tender puentes, siempre he intentado ser respetuoso. No es fácil tenerme en el equipo porque hablo mucho y pido muchos cambios, y pediré más mientras esté aquí. Estoy aquí para ganar y para eso tienes que trabajar con todo el equipo remando a tu alrededor». Acabó con un mensaje de positividad, aunque para que sea realista se necesitan calmar las aguas y trabajar todos a una: «Este equipo puede luchar por el Mundial en 2027».
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