Assucenia José, residente en la localidad de Massaca, provincia de Maputo, puso en marcha en 2013 un negocio de cría y comercialización de pollos, un proyecto que no solo le permite generar el sustento familiar, sino que además contribuye al fortalecimiento de la producción avícola en su comunidad y a la mejora de la seguridad alimentaria local, lo cual es clave en la región agrícola mozambiqueña, azotada por diversas crisis en los últimos años.. Los cada vez más frecuentes ciclones, los efectos del cambio climático y la violencia han motivado el desplazamiento de mucha población, así como la pérdida de medios de vida, por lo que la generación de negocios es no solo un fuente de ingresos y empleo para las familias, sino también una vía a través de la cual dotar a la comunidad de cierta estabilidad.. Sin embargo, el acceso a crédito formal es muchas veces un impedimento para los lugareños a la hora de poner en marcha una actividad económica, puesto que los bancos acostumbran a pedir avales o historiales financieros de los que gran parte de ellos carecen.. En este contexto y con el fin de facilitar a poblaciones rurales de Mozambique, Perú, Colombia e India el acceso a financiación, el programa Work4Progress de Fundación La Caixa, cuyo objetivo principal es el de generar empleo digno para mujeres y jóvenes vulnerables de estas zonas, ha puesto en marcha GAPI.. Se trata de un fondo de garantía y crédito, bautizado como Crédito Rural para el Progreso, que respalda los préstamos a los emprendedores, ofreciendo cobertura a la entidad financiera e impulsando la creación o crecimiento de pequeños negocios.. Como señala Eshley Massingue, técnica superior del Área de Financiación y Coordinación de Proyectos en GAPI y coordinadora de proyectos desarrollados en Mozambique con el impulso de Work4Progress, «el fondo trajo una oportunidad para apoyar a un grupo vulnerable que no tiene acceso a financiación de los bancos formales, porque les permite obtener capital para desarrollar sus negocios y crear un historial bancario que les facilite acceder a financiación en el futuro».. Un impulso. Y este es el caso de Assucenia, quien, al recibir financiación a través del programa, pudo invertir en los recursos y equipamientos necesarios para, como ella misma indica, «mejorar la producción y aumentar los ingresos».. «Hoy puedo mantener a mis hijos y también invertir en la agricultura, que me ha ayudado mucho», asegura Assucenia, quien pese a que necesitó «esfuerzo y una buena gestión», ha logrado cumplir con los pagos del préstamo. «Ahora ya no tengo deudas», destaca, y eso le permite marcarse nuevos objetivos.. Su intención es ampliar la actividad con la incorporación de gallinas ponedoras para producir huevos y diversificar los ingresos de su granja.. El caso de Crisália Nhambi, vecina también de Massaca, es otro ejemplo de cómo un pequeño impulso puede cambiar el devenir de un negocio. Con el préstamo inicial que ella recibió, amplió su papelería para mejorar así el acceso a material escolar, de oficina y de apoyo administrativo en su comunidad y, con los beneficios que ello le generó, apostó por invertir en un negocio de pastelería, diversificando así sus ingresos.. «La financiación marcó una gran diferencia porque pude aumentar los recursos y ampliar mi negocio», señala esta emprendedora que, a día de hoy, entre ambos establecimientos, tiene a cuatro personas contratadas y su objetivo ahora es «conseguir un terreno» para poder construir su propio local.. De esta manera, Crisália no solo ha logrado ganarse la vida con sus negocios, sino que con estos contribuye a la generación de empleo y a la actividad económica local.Por el camino, se vio en la necesidad de llevar a cabo una reestructuración del plan de pagos. «Antes pagaba alrededor de nueve mil meticales, pero cuando solicité la reestructuración pasé a pagar seis mil», explica Crisália, que para ello y tras otras tantas gestiones y operaciones ha contado con el apoyo del propio fondo de garantía y crédito, el cual incorpora asistencia técnica, formación en gestión empresarial y educación financiera, así como acompañamiento a las emprendedoras.. Este fondo se articula a través de una red de organizaciones españolas y locales que trabajan directamente con las comunidades y contribuyen a la identificación de las personas que pueden beneficiarse de la financiación. «En Work4Progress trabajamos como una plataforma y la mayoría de nuestros beneficiarios provienen de organizaciones que ya trabajan con estas comunidades y conocen sus necesidades», dice Massihgue.. Pero Work4Progress no es el único programa que impulsa Fundación La Caixa en el ámbito de la salud y la creación de empleo. De hecho, desde 2017 la entidad ha invertido más de 42 millones de euros en proyectos de estas características, los cuales han impactado en más de 5,8 millones de destinatarios.
En el marco del programa Work4Progress de Fundación La Caixa, GAPI impulsa un fondo para que mujeres y jóvenes de Mozambique creen y amplíen sus negocios
Assucenia José, residente en la localidad de Massaca, provincia de Maputo, puso en marcha en 2013 un negocio de cría y comercialización de pollos, un proyecto que no solo le permite generar el sustento familiar, sino que además contribuye al fortalecimiento de la producción avícola en su comunidad y a la mejora de la seguridad alimentaria local, lo cual es clave en la región agrícola mozambiqueña, azotada por diversas crisis en los últimos años.. Los cada vez más frecuentes ciclones, los efectos del cambio climático y la violencia han motivado el desplazamiento de mucha población, así como la pérdida de medios de vida, por lo que la generación de negocios es no solo un fuente de ingresos y empleo para las familias, sino también una vía a través de la cual dotar a la comunidad de cierta estabilidad.. Sin embargo, el acceso a crédito formal es muchas veces un impedimento para los lugareños a la hora de poner en marcha una actividad económica, puesto que los bancos acostumbran a pedir avales o historiales financieros de los que gran parte de ellos carecen.. En este contexto y con el fin de facilitar a poblaciones rurales de Mozambique, Perú, Colombia e India el acceso a financiación, el programa Work4Progress de Fundación La Caixa, cuyo objetivo principal es el de generar empleo digno para mujeres y jóvenes vulnerables de estas zonas, ha puesto en marcha GAPI.. Se trata de un fondo de garantía y crédito, bautizado como Crédito Rural para el Progreso, que respalda los préstamos a los emprendedores, ofreciendo cobertura a la entidad financiera e impulsando la creación o crecimiento de pequeños negocios.. Como señala Eshley Massingue, técnica superior del Área de Financiación y Coordinación de Proyectos en GAPI y coordinadora de proyectos desarrollados en Mozambique con el impulso de Work4Progress, «el fondo trajo una oportunidad para apoyar a un grupo vulnerable que no tiene acceso a financiación de los bancos formales, porque les permite obtener capital para desarrollar sus negocios y crear un historial bancario que les facilite acceder a financiación en el futuro».. Un impulso. Y este es el caso de Assucenia, quien, al recibir financiación a través del programa, pudo invertir en los recursos y equipamientos necesarios para, como ella misma indica, «mejorar la producción y aumentar los ingresos».. «Hoy puedo mantener a mis hijos y también invertir en la agricultura, que me ha ayudado mucho», asegura Assucenia, quien pese a que necesitó «esfuerzo y una buena gestión», ha logrado cumplir con los pagos del préstamo. «Ahora ya no tengo deudas», destaca, y eso le permite marcarse nuevos objetivos.. Su intención es ampliar la actividad con la incorporación de gallinas ponedoras para producir huevos y diversificar los ingresos de su granja.. El caso de Crisália Nhambi, vecina también de Massaca, es otro ejemplo de cómo un pequeño impulso puede cambiar el devenir de un negocio. Con el préstamo inicial que ella recibió, amplió su papelería para mejorar así el acceso a material escolar, de oficina y de apoyo administrativo en su comunidad y, con los beneficios que ello le generó, apostó por invertir en un negocio de pastelería, diversificando así sus ingresos.. «La financiación marcó una gran diferencia porque pude aumentar los recursos y ampliar mi negocio», señala esta emprendedora que, a día de hoy, entre ambos establecimientos, tiene a cuatro personas contratadas y su objetivo ahora es «conseguir un terreno» para poder construir su propio local.. De esta manera, Crisália no solo ha logrado ganarse la vida con sus negocios, sino que con estos contribuye a la generación de empleo y a la actividad económica local.Por el camino, se vio en la necesidad de llevar a cabo una reestructuración del plan de pagos. «Antes pagaba alrededor de nueve mil meticales, pero cuando solicité la reestructuración pasé a pagar seis mil», explica Crisália, que para ello y tras otras tantas gestiones y operaciones ha contado con el apoyo del propio fondo de garantía y crédito, el cual incorpora asistencia técnica, formación en gestión empresarial y educación financiera, así como acompañamiento a las emprendedoras.. Este fondo se articula a través de una red de organizaciones españolas y locales que trabajan directamente con las comunidades y contribuyen a la identificación de las personas que pueden beneficiarse de la financiación. «En Work4Progress trabajamos como una plataforma y la mayoría de nuestros beneficiarios provienen de organizaciones que ya trabajan con estas comunidades y conocen sus necesidades», dice Massihgue.. Pero Work4Progress no es el único programa que impulsa Fundación La Caixa en el ámbito de la salud y la creación de empleo. De hecho, desde 2017 la entidad ha invertido más de 42 millones de euros en proyectos de estas características, los cuales han impactado en más de 5,8 millones de destinatarios.
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