En cualquier sistema que funciona con luz hay una parte de esa energía que se escapa por el camino. Se pierde. Hasta ahora, esas diminutas fugas eran poco más que el peaje inevitable que había que pagar que la tecnología funcionase. Pero, ¿y si en lugar de desperdiciarlas fuese posible recogerlas y utilizarlas para mantener vivo el propio sistema?. Esa es la idea que está tomando forma en Vigo. El centro tecnológico Gradiant trabaja en una neurona fotónica autosostenible, un dispositivo capaz de aprovechar sus propias pérdidas de luz para obtener la energía que necesita y gestionar el funcionamiento de sus componentes. Una suerte de círculo energético en el que aquello que antes se desperdiciaba pasa a convertirse en combustible.. El desarrollo, actualmente en proceso de patente, tiene además una segunda característica especialmente relevante: no solo busca ser autosuficiente desde el punto de vista energético, sino también autónomo. Es decir, puede funcionar sin un control externo y decidir cómo y hacia dónde redistribuir esa energía dentro de un circuito para activarse.. ¿Qué es una neurona fotónica?. Para entender el avance hay que comenzar por la luz. La electrónica convencional utiliza fundamentalmente electrones para procesar y transmitir información. La fotónica hace algo parecido, pero empleando fotones, las partículas de la luz, lo que ofrece ventajas en velocidad y eficiencia y permite reducir problemas como la generación de calor.. Los sistemas fotónicos, sin embargo, tampoco son perfectos. Durante su funcionamiento se producen pérdidas de luz. El planteamiento de Gradiant consiste precisamente en recuperar parte de esa energía que normalmente se desperdiciaría, almacenarla y volver a utilizarla dentro del propio dispositivo.. “Reducimos el consumo y transformamos lo que hasta ahora se consideraba una pérdida en un recurso”, resume Marta Castro, responsable del área de Micro-Nanoelectrónica y Fotónica de Gradiant.. De la inteligencia artificial al espacio. La tecnología adquiere especial importancia en un momento marcado por la expansión de la inteligencia artificial. Entrenar y utilizar modelos cada vez más complejos exige enormes cantidades de electricidad y obliga a buscar arquitecturas informáticas capaces de realizar más operaciones consumiendo menos energía.. Pero las posibilidades no terminan en los centros de procesamiento de datos. La capacidad de funcionar localmente, sin conexión exterior y sin depender de un suministro energético convencional podría permitir utilizar este tipo de dispositivos en lugares donde alimentar y controlar equipos resulta especialmente complicado.. Entre las aplicaciones que contempla el proyecto figuran infraestructuras aisladas, dispositivos instalados en ubicaciones de difícil acceso, entornos sometidos a condiciones extremas e incluso sistemas destinados al espacio.. Reducir el consumo entre 100 y 1.000 veces. La neurona se desarrolla dentro de bLOSSom (Sustainable Photonic Systems through Autonomous Loss Harvesting), un proyecto europeo centrado precisamente en crear sistemas fotónicos autosostenibles mediante la recuperación autónoma de las pérdidas de energía.. La ambición del programa va más allá de un único dispositivo. Su objetivo es desarrollar sistemas fotónicos que no necesiten fuentes energéticas externas ni intervención exterior para funcionar y que puedan llegar a reducir el consumo energético entre 100 y 1.000 veces. Para conseguirlo se investigan tecnologías capaces de captar, almacenar y redistribuir la energía en función de las necesidades de cada sistema.
El dispositivo que se desarrolla en Vigo reutiliza sus propias pérdidas de luz, puede operar sin energía externo y abre una vía para reducir el enorme consumo eléctrico de la IA
En cualquier sistema que funciona con luz hay una parte de esa energía que se escapa por el camino. Se pierde. Hasta ahora, esas diminutas fugas eran poco más que el peaje inevitable que había que pagar que la tecnología funcionase. Pero, ¿y si en lugar de desperdiciarlas fuese posible recogerlas y utilizarlas para mantener vivo el propio sistema?. Esa es la idea que está tomando forma en Vigo. El centro tecnológico Gradiant trabaja en una neurona fotónica autosostenible, un dispositivo capaz de aprovechar sus propias pérdidas de luz para obtener la energía que necesita y gestionar el funcionamiento de sus componentes. Una suerte de círculo energético en el que aquello que antes se desperdiciaba pasa a convertirse en combustible.. El desarrollo, actualmente en proceso de patente, tiene además una segunda característica especialmente relevante: no solo busca ser autosuficiente desde el punto de vista energético, sino también autónomo. Es decir, puede funcionar sin un control externo y decidir cómo y hacia dónde redistribuir esa energía dentro de un circuito para activarse.. ¿Qué es una neurona fotónica?. Para entender el avance hay que comenzar por la luz. La electrónica convencional utiliza fundamentalmente electrones para procesar y transmitir información. La fotónica hace algo parecido, pero empleando fotones, las partículas de la luz, lo que ofrece ventajas en velocidad y eficiencia y permite reducir problemas como la generación de calor.. Los sistemas fotónicos, sin embargo, tampoco son perfectos. Durante su funcionamiento se producen pérdidas de luz. El planteamiento de Gradiant consiste precisamente en recuperar parte de esa energía que normalmente se desperdiciaría, almacenarla y volver a utilizarla dentro del propio dispositivo.. “Reducimos el consumo y transformamos lo que hasta ahora se consideraba una pérdida en un recurso”, resume Marta Castro, responsable del área de Micro-Nanoelectrónica y Fotónica de Gradiant.. De la inteligencia artificial al espacio. La tecnología adquiere especial importancia en un momento marcado por la expansión de la inteligencia artificial. Entrenar y utilizar modelos cada vez más complejos exige enormes cantidades de electricidad y obliga a buscar arquitecturas informáticas capaces de realizar más operaciones consumiendo menos energía.. Pero las posibilidades no terminan en los centros de procesamiento de datos. La capacidad de funcionar localmente, sin conexión exterior y sin depender de un suministro energético convencional podría permitir utilizar este tipo de dispositivos en lugares donde alimentar y controlar equipos resulta especialmente complicado.. Entre las aplicaciones que contempla el proyecto figuran infraestructuras aisladas, dispositivos instalados en ubicaciones de difícil acceso, entornos sometidos a condiciones extremas e incluso sistemas destinados al espacio.. Reducir el consumo entre 100 y 1.000 veces. La neurona se desarrolla dentro de bLOSSom (Sustainable Photonic Systems through Autonomous Loss Harvesting), un proyecto europeo centrado precisamente en crear sistemas fotónicos autosostenibles mediante la recuperación autónoma de las pérdidas de energía.. La ambición del programa va más allá de un único dispositivo. Su objetivo es desarrollar sistemas fotónicos que no necesiten fuentes energéticas externas ni intervención exterior para funcionar y que puedan llegar a reducir el consumo energético entre 100 y 1.000 veces. Para conseguirlo se investigan tecnologías capaces de captar, almacenar y redistribuir la energía en función de las necesidades de cada sistema.
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