El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha puesto voz a una idea que gana peso en determinados sectores económicos: el papel de Junts per Catalunya como freno a determinadas políticas de corte intervencionista impulsadas desde el Gobierno central. En sus palabras, la formación liderada por Carles Puigdemont ha actuado como un auténtico “muro de contención” frente a propuestas que, a su juicio, habrían podido comprometer la estabilidad económica: «Ya sé que es muy duro, pero gracias al señor Puigdemont y gracias a Junts han dado la posibilidad de que España no entrara en una crisis económica.. Así, Sánchez Llibre ha tachado de «filocomunistas» algunas propuestas económicas de Sumar, como la reducción de la jornada laboral para pasar a una de 35 horas semanales. Según el dirigente empresarial, hubiera llevado a España a una crisis económica como pasó con Francia. En este sentido, para evitar este tipo de propuestas, Sánchez Llibre ha instado a Junts a explorar pactos con el PP. El dirigente de Foment ha evocado acuerdos históricos como el Pacto del Majestic, símbolo de una etapa en la que el nacionalismo catalán ejercía de bisagra en la política española con una clara orientación económica liberal.. Giro de Junts. Las declaraciones no son aisladas, sino que encajan en un contexto más amplio: el progresivo reposicionamiento ideológico de Junts en el último año y medio. Tras una etapa marcada por el procés y por la adopción de discursos más próximos a la izquierda —en ocasiones alineados con postulados sociales y «woke»—, el partido ha iniciado un giro que recuerda cada vez más a la antigua Convergència. Es decir, a un espacio político de centroderecha, liberal en lo económico y claramente vinculado a los intereses de las clases medias y empresariales catalanas.. Ese cambio se traduce en una agenda cada vez más definida: defensa de la propiedad privada, apuesta por la rebaja de impuestos, crítica a la presión fiscal y reivindicación de un marco económico más flexible y abierto. En otras palabras, un retorno a los principios clásicos del liberalismo económico que históricamente habían caracterizado al nacionalismo catalán moderado. Además, ha endurecido su discurso en cuestiones de seguridad, habiendo impulsado la ley contra la multirreincidencia, y orden.. En el Congreso, este giro ya ha tenido consecuencias tangibles. Junts ha contribuido a frenar varias iniciativas del Ejecutivo de Pedro Sánchez, especialmente aquellas vinculadas al ámbito laboral o fiscal. Entre ellas, propuestas impulsadas por Sumar como la reducción de la jornada laboral, que desde sectores empresariales se percibían como un riesgo para la competitividad.
La patronal catalana insta al partido de Puigdemont a explorar acuerdos con el PP
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, ha puesto voz a una idea que gana peso en determinados sectores económicos: el papel de Junts per Catalunya como freno a determinadas políticas de corte intervencionista impulsadas desde el Gobierno central. En sus palabras, la formación liderada por Carles Puigdemont ha actuado como un auténtico “muro de contención” frente a propuestas que, a su juicio, habrían podido comprometer la estabilidad económica: «Ya sé que es muy duro, pero gracias al señor Puigdemont y gracias a Junts han dado la posibilidad de que España no entrara en una crisis económica.. Así, Sánchez Llibre ha tachado de «filocomunistas» algunas propuestas económicas de Sumar, como la reducción de la jornada laboral para pasar a una de 35 horas semanales. Según el dirigente empresarial, hubiera llevado a España a una crisis económica como pasó con Francia. En este sentido, para evitar este tipo de propuestas, Sánchez Llibre ha instado a Junts a explorar pactos con el PP. El dirigente de Foment ha evocado acuerdos históricos como el Pacto del Majestic, símbolo de una etapa en la que el nacionalismo catalán ejercía de bisagra en la política española con una clara orientación económica liberal.. Giro de Junts. Las declaraciones no son aisladas, sino que encajan en un contexto más amplio: el progresivo reposicionamiento ideológico de Junts en el último año y medio. Tras una etapa marcada por el procés y por la adopción de discursos más próximos a la izquierda —en ocasiones alineados con postulados sociales y «woke»—, el partido ha iniciado un giro que recuerda cada vez más a la antigua Convergència. Es decir, a un espacio político de centroderecha, liberal en lo económico y claramente vinculado a los intereses de las clases medias y empresariales catalanas.. Ese cambio se traduce en una agenda cada vez más definida: defensa de la propiedad privada, apuesta por la rebaja de impuestos, crítica a la presión fiscal y reivindicación de un marco económico más flexible y abierto. En otras palabras, un retorno a los principios clásicos del liberalismo económico que históricamente habían caracterizado al nacionalismo catalán moderado. Además, ha endurecido su discurso en cuestiones de seguridad, habiendo impulsado la ley contra la multirreincidencia, y orden.. En el Congreso, este giro ya ha tenido consecuencias tangibles. Junts ha contribuido a frenar varias iniciativas del Ejecutivo de Pedro Sánchez, especialmente aquellas vinculadas al ámbito laboral o fiscal. Entre ellas, propuestas impulsadas por Sumar como la reducción de la jornada laboral, que desde sectores empresariales se percibían como un riesgo para la competitividad.
Noticias de Cataluña en La Razón
