El mejor escribano también echa un borrón. Y Don Felipe no iba a ser menos. “Se abre la palabra”, dijo para iniciar el acto. Un lapsus que subsanó al momento, pero que se convirtió en la anécdota del mediodía en el Paraninfo de la UAH. Además, sin querer, conectaba así con el que es el término favorito de Gonzalo Celorio: “La palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra ‘palabra’”. Valga la redundancia, por favor.. El escritor cerraba con ello un discurso al que seguiría el Rey de España, que acudió al acto junto a la Reina Letizia, y que comenzaría haciendo referencia a la “patria común” que significa “nuestra lengua y cultura”; así como la cita de dos efemérides de “grandes voces” de la literatura hispanoamericana sobre las que el premiado ha escrito “con particular lucidez”: el 50.º aniversario de la muerte de José Lezama Lima y los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges.. La máxima distinción de las letras españolas. Felipe VI ha afirmado que otorgar a Celorio la máxima distinción de nuestras letras honra “la excelencia” de toda su trayectoria personal, pero también su lugar “destacado” en la “vasta y diversa” literatura castellana: “Reconocemos una voz literaria consolidada a través de toda una vida de dedicación, una voz de notable elegancia y hondura reflexiva, que es, al mismo tiempo, testimonio del México moderno y espejo de la condición humana”, ha expresado.. El monarca también quiso destacar el “amor por la palabra” del galardonado: “A través de sus novelas –de ‘Amor propio’ a ‘Los apóstatas’–, y de sus crónicas y ensayos –como ‘México, ciudad de papel’ o ‘Ensayo de contraconquista’–, despliega una vocación sostenida en el esmero literario, en la que el afán de compartir sus hallazgos ilumina los diversos temas que aborda (…) Esa mirada, en la que memoria e imaginación se entrelazan, encuentra un eco profundo en nuestro gran legado literario. En ‘Don Quijote de la Mancha’, el ingenioso hidalgo no distorsiona, sino que recrea el mundo a la luz de su ideal caballeresco, moldeando la realidad a través de la imaginación y el lenguaje. Miguel de Cervantes sugiere así que la verdad no es única ni estable, sino una invención compartida entre quien narra y quien lee. Algo parecido ocurre en la obra de Celorio: su escritura no reproduce el pasado como un registro fiel, sino que lo recrea con imaginación y hondura. En ella, la memoria se vuelve relato, y el relato configura una verdad literaria que no se opone a la invención, sino que se nutre de ella”.. Don Felipe ha señalado en su intervención “la minuciosidad y el aliento poético” de la prosa del mexicano: “Sus historias pasan también a ser nuestras. Para él, la literatura y la vida son consustanciales, porque nacen de una misma esencia: el lenguaje. De ahí que conciba la novela no solo como un género literario, sino como un espacio de libertad y de conciencia crítica que refleja las tensiones de la vida social y humana”.. Horizontes universales. Y tras ello, el monarca ha girado sus palabras a un ámbito más global, en el que ha hecho referencia a la literatura mexicana por la proyección de “su identidad hacia horizontes universales”. “Las palabras, las modulaciones del idioma, las expresiones y las realidades que cada autor convoca, encuentran en el vasto caudal de la literatura en lengua española, un espacio cada vez más amplio, un reconocimiento más profundo y una afinidad que fortalece, a un tiempo, la diversidad y la unidad de nuestra lengua”, ha dicho en referencia a las palabras que Carlos Fuentes pronunció en este mismo Paraninfo hace casi cuarenta años: “La cultura literaria de mi país es incomprensible fuera del universo lingüístico que nos une a peruanos y venezolanos, argentinos y puertorriqueños, españoles y mexicanos”.. “Dos grandes vínculos unen a España y México en el ámbito cultural y editorial –ha continuado Su Majestad–. En primer lugar, la lengua compartida y, en segundo, una tradición literaria que se remonta a la lírica novohispana, con exponentes como Carlos de Sigüenza y Góngora, Juan Ruiz de Alarcón y sor Juana Inés de la Cruz [los dos Juanes de América, como los llamó cariñosamente Alfonso Reyes] quienes dialogaron con los grandes escritores peninsulares del Siglo de Oro, en un intercambio que es expresión del mestizaje que nos ha caracterizado a lo largo de la historia y todavía hoy nos moldea”.. Y por último, una nueva reflexión sobre el propio Gonzalo Celorio, quien “encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresión viva de ese fecundo encuentro entre ambas tradiciones. A su herencia mexicana se suma una estrecha vinculación con España: nieto de un migrante asturiano, originario de la aldea de Vibaño, y de madre cubana, pero nacida en las Palmas de Gran Canaria, formado por maestros mexicanos y del exilio español, con parte de su familia establecida en España, y con una presencia frecuente en Madrid. Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo.
El monarca ha felicitado a Gonzalo Celorio y ha hecho referencia a la «patria común» que supone la lengua castellana
El mejor escribano también echa un borrón. Y Don Felipe no iba a ser menos. “Se abre la palabra”, dijo para iniciar el acto. Un lapsus que subsanó al momento, pero que se convirtió en la anécdota del mediodía en el Paraninfo de la UAH. Además, sin querer, conectaba así con el que es el término favorito de Gonzalo Celorio: “La palabra que más me gusta de la lengua de Cervantes es la palabra ‘palabra’”. Valga la redundancia, por favor.. El escritor cerraba con ello un discurso al que seguiría el Rey de España, que acudió al acto junto a la Reina Letizia, y que comenzaría haciendo referencia a la “patria común” que significa “nuestra lengua y cultura”; así como la cita de dos efemérides de “grandes voces” de la literatura hispanoamericana sobre las que el premiado ha escrito “con particular lucidez”: el 50.º aniversario de la muerte de José Lezama Lima y los 40 años del fallecimiento de Jorge Luis Borges.. La máxima distinción de las letras españolas. Felipe VI ha afirmado que otorgar a Celorio la máxima distinción de nuestras letras honra “la excelencia” de toda su trayectoria personal, pero también su lugar “destacado” en la “vasta y diversa” literatura castellana: “Reconocemos una voz literaria consolidada a través de toda una vida de dedicación, una voz de notable elegancia y hondura reflexiva, que es, al mismo tiempo, testimonio del México moderno y espejo de la condición humana”, ha expresado.. El monarca también quiso destacar el “amor por la palabra” del galardonado: “A través de sus novelas –de ‘Amor propio’ a ‘Los apóstatas’–, y de sus crónicas y ensayos –como ‘México, ciudad de papel’ o ‘Ensayo de contraconquista’–, despliega una vocación sostenida en el esmero literario, en la que el afán de compartir sus hallazgos ilumina los diversos temas que aborda (…) Esa mirada, en la que memoria e imaginación se entrelazan, encuentra un eco profundo en nuestro gran legado literario. En ‘Don Quijote de la Mancha’, el ingenioso hidalgo no distorsiona, sino que recrea el mundo a la luz de su ideal caballeresco, moldeando la realidad a través de la imaginación y el lenguaje. Miguel de Cervantes sugiere así que la verdad no es única ni estable, sino una invención compartida entre quien narra y quien lee. Algo parecido ocurre en la obra de Celorio: su escritura no reproduce el pasado como un registro fiel, sino que lo recrea con imaginación y hondura. En ella, la memoria se vuelve relato, y el relato configura una verdad literaria que no se opone a la invención, sino que se nutre de ella”.. Don Felipe ha señalado en su intervención “la minuciosidad y el aliento poético” de la prosa del mexicano: “Sus historias pasan también a ser nuestras. Para él, la literatura y la vida son consustanciales, porque nacen de una misma esencia: el lenguaje. De ahí que conciba la novela no solo como un género literario, sino como un espacio de libertad y de conciencia crítica que refleja las tensiones de la vida social y humana”.. Horizontes universales. Y tras ello, el monarca ha girado sus palabras a un ámbito más global, en el que ha hecho referencia a la literatura mexicana por la proyección de “su identidad hacia horizontes universales”. “Las palabras, las modulaciones del idioma, las expresiones y las realidades que cada autor convoca, encuentran en el vasto caudal de la literatura en lengua española, un espacio cada vez más amplio, un reconocimiento más profundo y una afinidad que fortalece, a un tiempo, la diversidad y la unidad de nuestra lengua”, ha dicho en referencia a las palabras que Carlos Fuentes pronunció en este mismo Paraninfo hace casi cuarenta años: “La cultura literaria de mi país es incomprensible fuera del universo lingüístico que nos une a peruanos y venezolanos, argentinos y puertorriqueños, españoles y mexicanos”.. “Dos grandes vínculos unen a España y México en el ámbito cultural y editorial –ha continuado Su Majestad–. En primer lugar, la lengua compartida y, en segundo, una tradición literaria que se remonta a la lírica novohispana, con exponentes como Carlos de Sigüenza y Góngora, Juan Ruiz de Alarcón y sor Juana Inés de la Cruz [los dos Juanes de América, como los llamó cariñosamente Alfonso Reyes] quienes dialogaron con los grandes escritores peninsulares del Siglo de Oro, en un intercambio que es expresión del mestizaje que nos ha caracterizado a lo largo de la historia y todavía hoy nos moldea”.. Y por último, una nueva reflexión sobre el propio Gonzalo Celorio, quien “encarna, tanto en su vida como en su obra, la expresión viva de ese fecundo encuentro entre ambas tradiciones. A su herencia mexicana se suma una estrecha vinculación con España: nieto de un migrante asturiano, originario de la aldea de Vibaño, y de madre cubana, pero nacida en las Palmas de Gran Canaria, formado por maestros mexicanos y del exilio español, con parte de su familia establecida en España, y con una presencia frecuente en Madrid. Su vida y su trayectoria nos recuerdan que México y España son más que países hermanos: son culturas entrelazadas por la lengua y la cultura, unidas por una cercanía sincera y un afecto compartido que perdura en el tiempo.
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