El orden de toda la vida a la hora de lavarnos el pelo (primero champú, después acondicionador) ha dejado de ser una norma fija para muchas mujeres. Cada vez es más habitual invertir ese paso y aplicar primero el acondicionador, dejarlo actuar unos minutos con el cabello húmedo y terminar con el champú para retirar tanto la suciedad como los restos del propio producto. Esta técnica, conocida como lavado inverso o «pre-poo», se ha extendido especialmente entre quienes buscan alargar los días entre lavado y lavado sin que el pelo se vea apelmazado. La peluquera Felicitas Ordás, al frente de Felicitas Hair en Mataró y una voz habitual en publicaciones especializadas en tendencias capilares, explica en qué perfiles concretos funciona realmente este método. «Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz» «El método ‘pre-poo’ con acondicionador puede ser útil en cabellos finos que se apelmazan con facilidad, o en melenas con tendencia grasa en raíz pero secas en medios y puntas. Aplicar primero el acondicionador protege ligeramente la fibra y permite hidratar sin sobrecargar, dejando un acabado más ligero», detalla la experta. El motivo por el que muchas mujeres han adoptado este orden tiene que ver directamente con el volumen. Al aplicar el acondicionador antes del champú, este último arrastra consigo tanto la suciedad como el propio producto, evitando que quede una capa pesada sobre la raíz. «Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz», señala Ordás, que insiste en que no se trata de una técnica universal, sino de una alternativa pensada para tipos de cabello muy claros. Precisamente ahí está uno de los matices más importantes que aporta la peluquera: no todos los cabellos salen beneficiados de este cambio de orden. Los cabellos muy secos, rizados o que han pasado por procesos químicos como tintes o alisados necesitan justo lo contrario. «El acondicionador crea una película ligera que puede reducir la fricción del lavado y proteger parcialmente la fibra» «En estos casos, el acondicionador después del champú es clave para sellar la cutícula, y saltarse ese paso puede dejar el cabello más áspero o desprotegido», advierte Ordás, marcando así una diferencia clara entre los cabellos que ganan ligereza con esta técnica y los que necesitan el acondicionador como último paso para mantenerse hidratados. La experta también pone el foco en los errores más habituales al probar este método por primera vez. Uno de los más frecuentes es aplicar demasiada cantidad de acondicionador, algo que termina teniendo el efecto contrario al buscado: en lugar de aportar ligereza, apelmaza el cabello y le resta el volumen que se pretendía conseguir. A esto se suma el uso de productos demasiado densos o un aclarado insuficiente tras el acondicionador, lo que deja residuos en la fibra capilar y puede hacer que el p
La experta al frente de Felicitas Hair en Mataró detalla los beneficios del método conocido como lavado inverso o ‘pre-poo’, una técnica que ha ganado seguidoras entre quienes buscan alargar los días entre lavado y lavado
El orden de toda la vida a la hora de lavarnos el pelo (primero champú, después acondicionador) ha dejado de ser una norma fija para muchas mujeres. Cada vez es más habitual invertir ese paso y aplicar primero el acondicionador, dejarlo actuar unos minutos con el cabello húmedo y terminar con el champú para retirar tanto la suciedad como los restos del propio producto.Esta técnica, conocida como lavado inverso o «pre-poo», se ha extendido especialmente entre quienes buscan alargar los días entre lavado y lavado sin que el pelo se vea apelmazado.La peluquera Felicitas Ordás, al frente de Felicitas Hair en Mataró y una voz habitual en publicaciones especializadas en tendencias capilares, explica en qué perfiles concretos funciona realmente este método.»Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz»»El método ‘pre-poo’ con acondicionador puede ser útil en cabellos finos que se apelmazan con facilidad, o en melenas con tendencia grasa en raíz pero secas en medios y puntas. Aplicar primero el acondicionador protege ligeramente la fibra y permite hidratar sin sobrecargar, dejando un acabado más ligero», detalla la experta.El motivo por el que muchas mujeres han adoptado este orden tiene que ver directamente con el volumen. Al aplicar el acondicionador antes del champú, este último arrastra consigo tanto la suciedad como el propio producto, evitando que quede una capa pesada sobre la raíz.»Puede ayudar en ciertos casos, sobre todo en cabellos finos, porque evita el exceso de producto en la raíz», señala Ordás, que insiste en que no se trata de una técnica universal, sino de una alternativa pensada para tipos de cabello muy claros.Precisamente ahí está uno de los matices más importantes que aporta la peluquera: no todos los cabellos salen beneficiados de este cambio de orden. Los cabellos muy secos, rizados o que han pasado por procesos químicos como tintes o alisados necesitan justo lo contrario.»El acondicionador crea una película ligera que puede reducir la fricción del lavado y proteger parcialmente la fibra»»En estos casos, el acondicionador después del champú es clave para sellar la cutícula, y saltarse ese paso puede dejar el cabello más áspero o desprotegido», advierte Ordás, marcando así una diferencia clara entre los cabellos que ganan ligereza con esta técnica y los que necesitan el acondicionador como último paso para mantenerse hidratados.La experta también pone el foco en los errores más habituales al probar este método por primera vez. Uno de los más frecuentes es aplicar demasiada cantidad de acondicionador, algo que termina teniendo el efecto contrario al buscado: en lugar de aportar ligereza, apelmaza el cabello y le resta el volumen que se pretendía conseguir. A esto se suma el uso de productos demasiado densos o un aclarado insuficiente tras el acondicionador, lo que deja residuos en la fibra capilar y puede hacer que el pelo se vea
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