La Unión Europea cree que aún hay espacio para encontrar un “camino común” con Washington y evitar una nueva escalada arancelaria pese a la nueva amenaza de Donald Trump de imponer aranceles del 25% a la importación de coches europeos. Pero, al mismo tiempo, el bloque comunitario insiste en que no se quedará de brazos cruzados si Washington hace realidad ese nuevo gravamen. Así se lo hará saber el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, al delegado comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, cuando se reúnan este martes en París en los márgenes de la reunión de ministros de Comercio del G-7 que se celebrará en la capital francesa.. Seguir leyendo
El comisario de Comercio se reúne este martes con el representante comercial estadounidense, que asegura que Trump cumplirá su amenaza de imponer un 25% de aranceles a los automóviles europeos
La Unión Europea cree que aún hay espacio para encontrar un “camino común” con Washington y evitar una nueva escalada arancelaria pese a la nueva amenaza de Donald Trump de imponer aranceles del 25% a la importación de coches europeos. Pero, al mismo tiempo, el bloque comunitario insiste en que no se quedará de brazos cruzados si Washington hace realidad ese nuevo gravamen. Así se lo hará saber el comisario de Comercio, Maros Sefcovic, al delegado comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, cuando se reúnan este martes en París en los márgenes de la reunión de ministros de Comercio del G-7 que se celebrará en la capital francesa.. Ambos representantes se vieron en Washington hace casi dos semanas y volverán a encontrarse este martes, según ha confirmado un portavoz del Ejecutivo europeo, que no ha querido “especular” sobre qué puede salir de la nueva cita, en vista de la nueva escalada de amenazas. La cautela es generalizada ante lo volátiles que son las relaciones con Estados Unidos desde que Donald Trump regresó a la Casa Blanca para su segundo mandato. Pero también hay prudencia, como ha recordado el vicepresidente primero y ministro de Economía de España, Carlos Cuerpo, por el hecho de que por ahora, más allá de un mensaje del presidente republicano en las redes sociales, no hay “ninguna medida, ninguna orden ejecutiva específica” nueva.. Greer ha insistido este lunes, sin embargo, en que reinstaurará los aranceles al 25% sobre la industria europea del automóvil, uno de los sectores más sensibles en el comercio del Viejo Continente. El representante comercial ha explicado, en una entrevista en la CNBC, que la medida es una respuesta al retraso de Bruselas en cumplir con el acuerdo comercial alcanzado el pasado verano, pero aún no ratificado por el bloque comunitario. “Acordamos reducir los aranceles al 15% para la Unión Europea, junto con otras reducciones arancelarias a su favor. Por su parte, la UE se comprometió a reducir sus propios aranceles sobre los automóviles estadounidenses y a rebajar a cero los aranceles sobre todos los bienes industriales. Asimismo, acordaron modificar varias de sus normativas o conceder ciertas flexibilidades a Estados Unidos. Sin embargo, no han cumplido nada de eso”, ha manifestado Greer en una entrevista en la CNBC. Y apostilló: “Por consiguiente, llegado cierto punto, y tras haber debatido este asunto con nuestros homólogos europeos durante muchísimos meses, el presidente decidió que, si los europeos no están implementando el acuerdo en este preciso momento, nosotros tampoco tenemos la obligación de implementarlo en su totalidad”.. El pasado verano se alcanzó un acuerdo entre Bruselas y Washington para rebajar los aranceles del 25% al 15%, un nivel que seguía siendo elevado a ojos de las capitales europeas, pero que dejaba a la UE en mejor posición competitiva respecto a otros bloques en sus relaciones comerciales con Estados Unidos. Pero el Tribunal Supremo declaró ilegales en febrero los gravámenes a la importación impuestos por Trump. La Casa Blanca reaccionó rápido y encontró otra fórmula para establecer un arancel universal del 10%. La incertidumbre es máxima, porque con esta tasa Europa pierde la ventaja competitiva. Además, hay dudas sobre la implementación del acuerdo con una tasa en vigor más reducida. También faltan muchos flecos pendientes para poner negro sobre blanco el acuerdo comercial.. Así que pese a que desde Bruselas aseguran que, de momento, no hay novedades, la situación podría cambiar muy rápidamente. De hecho, Greer ha asegurado este lunes que el nuevo arancel llegará más pronto que tarde: “Continuaré manteniendo conversaciones” con los europeos, “pero el presidente [Trump] seguirá adelante con esta acción”, ha dicho antes de su viaje a París.. Bruselas cuenta por el momento con el beneplácito de los Veintisiete para seguir apostando por la política del apaciguamiento ante el volátil Washington, según han asegurado los ministros de Economía y Finanzas que se reúnen este lunes y martes en la capital belga.. “Estamos dispuestos a seguir adelante con este acuerdo de buena fe y esperamos que todos compartan esta misma actitud y que podamos seguir trabajando sin descanso para garantizar que logremos un acuerdo duradero que beneficie a todas las partes y que nos ayude a recuperar la estabilidad, la sostenibilidad, la previsibilidad y el crecimiento”, ha resumido el ministro francés de Economía, Roland Lescure.. Pero los responsables europeos también advertido de que, aunque no hay ganas de empezar un nuevo pulso, Europa está preparada para ello, como ya dijo la Comisión Europea el viernes tras el anuncio en las redes sociales de Trump, al subrayar que la UE se deja “todas las opciones abiertas” para responder a una medida que supondría un incumplimiento por parte de Washington de lo pactado.. Y lo hace ahora que está más firme y unida que nunca, como dejó claro Europa también tras el último farol arancelario del presidente estadounidense en torno a Groenlandia a comienzos de año. “Ya vimos con Groenlandia que es bueno estar preparados y decididos”, ha señalado al respecto el ministro alemán de Finanzas, Lars Klingbeil, a su llegada a Bruselas. Los aranceles hacen daño a las dos partes y por eso queremos una solución común, un camino común. Queremos evitar una escalada, pero estamos preparados”, ha insistido.. Trump acusó el viernes a la UE de no estar cumpliendo el acuerdo cerrado el pasado verano en la localidad escocesa de Turnberry, extremo que Bruselas niega. Aunque el hecho es que la Unión todavía no ha concluido todas las negociaciones finales para la ratificación definitiva, debido precisamente a que por Groenlandia, el proceso fue frenado en el Parlamento Europeo. Los ministros de Finanzas han coincidido en que las negociaciones finales —que se retoman previsiblemente este miércoles— deben acabar “lo antes posible” para que, como ha señalado Cuerpo, se pueda “seguir mandando una señal efectiva de que desde la Unión Europea vamos a implementar cuanto antes nuestra parte del acuerdo”.. “Tenemos un acuerdo negociado con EE UU y debería ser adoptado rápidamente . el proceso se ha acelerado en las últimas semanas, por lo que deberíamos dar unos días más para llegar a la aprobación definitiva”, ha coincidido su colega polaco, Andrzej Domanski.. Ni en los pasillos de la Comisión ni en los del Consejo se quiere hablar abiertamente de cuáles son las opciones “sobre la mesa” de respuesta si Washington hace realidad su nueva amenaza porque esta “no se ha materializado aún” y lo que se busca es evitar una nueva “escalada” que no beneficia a ninguno, ha señalado también el portavoz comunitario. No obstante, en la mente de todos está, entre otros, la posibilidad de activar por primera vez el instrumento anticoerción, un extremo que se discutió a comienzos de año en medio de las amenazas anexionistas de Trump sobre Groenlandia y su anuncio —nunca materializado— de castigar comercialmente a los países que acudieran en ayuda de Dinamarca.. La conocida como “bazuca comercial” es un reglamento aprobado en 2023 para casos en los que se constate una presión política y económica de terceros países ilegítima, una extorsión que va más allá de un pulso comercial habitual. Entonces, Bruselas puede adoptar represalias mayores: desde cerrar el mercado europeo a ciertos bienes o servicios a impedir que las empresas de ese país concursen en licitaciones públicas o participen en proyectos financiados con presupuesto comunitario.
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