Europa acelera, de forma discreta, la preparación de un plan alternativo para garantizar su defensa dentro de las estructuras actuales de la OTAN en caso de una posible retirada o reducción del compromiso por parte de Estados Unidos. Las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de abandonar el organismo comienzan a tomarse en serio, y la idea de una “OTAN europea” gana terreno.. El objetivo de la iniciativa es, más que sustituir a la alianza, adaptar su estructura ante un escenario en el que Washington deje de ser el pilar de la seguridad del continente.La fijación del republicano con el papel del organismo no es nueva -ya en su primer mandato lo calificó de “obsoleto” y acusó a Europa de no contribuir lo suficiente-, pero sí lo es su insistencia. Por ello, la imprevisibilidad que caracteriza sus decisiones hace que los aliados empiecen a plantear formalmente un plan B. Así lo adelantó «The Wall Street Journal» tras conversaciones con funcionarios involucrados en los planes.. En 2024, Trump llegó a sugerir que permitiría a Rusia actuar “como le diera la gana” con aquellos países que no cumplieran sus objetivos de gasto militar, una declaración interpretada como un cuestionamiento directo del principio de defensa colectiva. En el contexto de la guerra de Ucrania y tras el estallido del conflicto con Irán, ha elevado el tono al calificar a la alianza como un “tigre de papel” y afirmar que su retirada está “más allá de reconsideración”. El rechazo de los aliados europeos a secundar su improvisada campaña en Irán -negando incluso el uso de bases y espacios aéreos- ha desatado la ira del republicano. “LA OTAN NO ESTUVO AHÍ CUANDO LA NECESITÁBAMOS”, escribió Trump en sus redes sociales la semana pasada después de que el secretario general de la alianza, Mark Rutte, viajara a Washington.. Si bien es cierto que una retirada formal requeriría una mayoría cualificada en el Congreso estadounidense, los expertos advierten de que existen vías intermedias con efectos de gran calado. Sin necesidad de votos, el presidente podría reducir el número de tropas en Europa, retirar mandos de la estructura militar o limitar el apoyo operativo. De hecho, Trump ya ha pasado de amenazas generales a plantear medidas más concretas, precisamente como el repliegue de tropas o la redistribución de bases hacia otros países.. Sus advertencias sobre Groenlandia, la presión para recibir apoyo militar en el estrecho de Ormuz y las críticas por la negativa europea a implicarse en la guerra con Irán han elevado la tensión política, poniendo de nuevo en cuestión la fuerte dependencia europea de Estados Unidos. Estas presiones han tenido sus efectos: los aliados han elevado sus objetivos de gasto y acelerado sus inversiones en defensa. Paralelamente, Rutte ha adoptado un tono especialmente conciliador con el presidente estadounidense.. Aunque la idea fue concebida de forma informal el año pasado, el proyecto ha ganado prioridad tras un giro de postura en Berlín. Durante años, Alemania defendió a Estados Unidos como la base absoluta de la seguridad europea; ahora, el canciller, Friedrich Merz, comienza a cuestionar ese papel y ha decidido participar en las conversaciones. En este sentido, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, señaló que “la OTAN debe volverse más europea para seguir siendo transatlántica”.. De hecho, los ministros de Defensa de las principales potencias militares de Europa -Polonia, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, el denominado E5- ya se reúnen periódicamente para analizar asuntos clave para la seguridad y la cooperación. Según funcionarios citados por «The Wall Street Journal», se plantea una especie de coalición interna para cubrir posibles carencias si Estados Unidos reduce su papel. Este plan de contingencia se construye mediante reuniones y contactos informales con el objetivo de asegurar tres pilares: la disuasión frente a Rusia, la continuidad del bloque y la credibilidad del sistema de seguridad occidental. Los propios responsables reconocen el desafío, pues Washington concentra gran parte de las capacidades clave, como el armamento nuclear o los sistemas de vigilancia y fuerzas estratégicas.. Rutte ha reconocido la necesidad de avanzar hacia esa mayor responsabilidad europea, aunque admite que llevarla a la práctica implica resolver problemas complejos, como quién controlaría la defensa aérea, la organización logística en el este o la falta de mandos estadounidenses en puestos clave. Pese a las dificultades, algunos cambios ya están en marcha: cada vez más puestos de responsabilidad son ocupados por europeos y ejercicios militares recientes en el norte del continente han sido liderados por fuerzas locales. Además, algunos gobiernos europeos ya han adoptado medidas como el refuerzo del servicio militar obligatorio.
Europa acelera, de forma discreta, la preparación de un plan alternativo para garantizar su defensa dentro de las estructuras actuales de la OTAN en caso de una posible retirada o reducción del compromiso por parte de Estados Unidos. Las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de abandonar el organismo comienzan a tomarse en serio, y la idea de una “OTAN europea” gana terreno.. El objetivo de la iniciativa es, más que sustituir a la alianza, adaptar su estructura ante un escenario en el que Washington deje de ser el pilar de la seguridad del continente. La fijación del republicano con el papel del organismo no es nueva -ya en su primer mandato lo calificó de “obsoleto” y acusó a Europa de no contribuir lo suficiente-, pero sí lo es su insistencia. Por ello, la imprevisibilidad que caracteriza sus decisiones hace que los aliados empiecen a plantear formalmente un plan B. Así lo adelantó «The Wall Street Journal» tras conversaciones con funcionarios involucrados en los planes.. En 2024, Trump llegó a sugerir que permitiría a Rusia actuar “como le diera la gana” con aquellos países que no cumplieran sus objetivos de gasto militar, una declaración interpretada como un cuestionamiento directo del principio de defensa colectiva. En el contexto de la guerra de Ucrania y tras el estallido del conflicto con Irán, ha elevado el tono al calificar a la alianza como un “tigre de papel” y afirmar que su retirada está “más allá de reconsideración”. El rechazo de los aliados europeos a secundar su improvisada campaña en Irán -negando incluso el uso de bases y espacios aéreos- ha desatado la ira del republicano. “LA OTAN NO ESTUVO AHÍ CUANDO LA NECESITÁBAMOS”, escribió Trump en sus redes sociales la semana pasada después de que el secretario general de la alianza, Mark Rutte, viajara a Washington.. Si bien es cierto que una retirada formal requeriría una mayoría cualificada en el Congreso estadounidense, los expertos advierten de que existen vías intermedias con efectos de gran calado. Sin necesidad de votos, el presidente podría reducir el número de tropas en Europa, retirar mandos de la estructura militar o limitar el apoyo operativo. De hecho, Trump ya ha pasado de amenazas generales a plantear medidas más concretas, precisamente como el repliegue de tropas o la redistribución de bases hacia otros países.. Sus advertencias sobre Groenlandia, la presión para recibir apoyo militar en el estrecho de Ormuz y las críticas por la negativa europea a implicarse en la guerra con Irán han elevado la tensión política, poniendo de nuevo en cuestión la fuerte dependencia europea de Estados Unidos. Estas presiones han tenido sus efectos: los aliados han elevado sus objetivos de gasto y acelerado sus inversiones en defensa. Paralelamente, Rutte ha adoptado un tono especialmente conciliador con el presidente estadounidense.. Aunque la idea fue concebida de forma informal el año pasado, el proyecto ha ganado prioridad tras un giro de postura en Berlín. Durante años, Alemania defendió a Estados Unidos como la base absoluta de la seguridad europea; ahora, el canciller, Friedrich Merz, comienza a cuestionar ese papel y ha decidido participar en las conversaciones. En este sentido, el ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, señaló que “la OTAN debe volverse más europea para seguir siendo transatlántica”.. De hecho, los ministros de Defensa de las principales potencias militares de Europa -Polonia, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, el denominado E5- ya se reúnen periódicamente para analizar asuntos clave para la seguridad y la cooperación. Según funcionarios citados por «The Wall Street Journal», se plantea una especie de coalición interna para cubrir posibles carencias si Estados Unidos reduce su papel. Este plan de contingencia se construye mediante reuniones y contactos informales con el objetivo de asegurar tres pilares: la disuasión frente a Rusia, la continuidad del bloque y la credibilidad del sistema de seguridad occidental. Los propios responsables reconocen el desafío, pues Washington concentra gran parte de las capacidades clave, como el armamento nuclear o los sistemas de vigilancia y fuerzas estratégicas.. Rutte ha reconocido la necesidad de avanzar hacia esa mayor responsabilidad europea, aunque admite que llevarla a la práctica implica resolver problemas complejos, como quién controlaría la defensa aérea, la organización logística en el este o la falta de mandos estadounidenses en puestos clave. Pese a las dificultades, algunos cambios ya están en marcha: cada vez más puestos de responsabilidad son ocupados por europeos y ejercicios militares recientes en el norte del continente han sido liderados por fuerzas locales. Además, algunos gobiernos europeos ya han adoptado medidas como el refuerzo del servicio militar obligatorio.
El objetivo de la iniciativa es, más que sustituir a la alianza, adaptar su estructura ante un escenario en el que Washington deje de ser el pilar de la seguridad del continente
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