Los nombres de Galicia vuelven a hablar con más fuerza en gallego. El Consello da Xunta ha aprobado el nuevo Nomenclátor de Galicia 2026, una actualización de gran alcance que modifica 2.530 denominaciones oficiales de concellos, parroquias y lugares con el objetivo de recuperar y fijar las formas tradicionales del territorio.. El presidente autonómico, Alfonso Rueda, explicó que esta revisión culmina un proceso técnico y lingüístico en el que se analizaron 4.398 topónimos. Como resultado, se modificaron los nombres de 2.335 lugares, 182 parroquias y 14 municipios, consolidando así una actualización histórica del mapa toponímico gallego.. En el caso de los municipios pasarán a registrarse de la siguiente manera: A Caniza, A Ribeira de Piquín, Alfoz do Castrodouro, Cangas de Morrazo, Cerdedo Cotobade, Mondariz Balneario, O Campo Lameiro, O Castro de Caldelas, O Porto do Son, O Riós, Oza Cesuras y Pastoriza. Todos los topónimos podrán consultarse en el Portal da Lingua, en el de la Real Academia Galega y en Toponimia de Galicia.. Recuperar la identidad. La actualización del Nomenclátor parte de un “exhaustivo trabajo” desarrollado por el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega, en colaboración con la Comisión de Toponimia, en la que participan instituciones como el Consello da Cultura Galega o la Universidade de Santiago de Compostela.. El proceso no se limitó a una revisión lingüística, sino que también abordó cuestiones geográficas y administrativas. En total, se realizaron cerca de 13.800 revisiones relacionadas con la localización y categorización de los núcleos de población.. Además, el nuevo documento incorpora 1.655 nombres que no figuraban en la versión anterior de 2003, elevando el total de registros oficiales hasta los 42.909.. Criterios históricos, lingüísticos y sociales. Para definir las nuevas denominaciones se siguieron criterios rigurosos basados en la etimología, la documentación histórica, la tradición gráfica de los últimos siglos y el uso oral y escrito por parte de la ciudadanía. También se tuvo en cuenta la riqueza dialectal del gallego y se corrigieron errores detectados en versiones anteriores, especialmente en el uso de los artículos.. El objetivo, según destacó Rueda, es reforzar la “salvaguarda de la identidad” de Galicia a través de la recuperación de nombres que en muchos casos habían sido desplazados por formas ajenas a la lengua propia.. El nuevo Nomenclátor no es un documento cerrado. Se apoya en herramientas colaborativas como Galicia Nomeada, una plataforma que ya ha permitido georreferenciar cerca de 106.000 microtopónimos gracias a la participación ciudadana.. En total, el visor público reúne actualmente más de 545.000 topónimos.
El nuevo Nomenclátor modifica hasta 2.530 denominaciones, incorpora más de 1.600 nuevos topónimos y eleva a 42.909 los nombres oficiales del territorio
Los nombres de Galicia vuelven a hablar con más fuerza en gallego. El Consello da Xunta ha aprobado el nuevo Nomenclátor de Galicia 2026, una actualización de gran alcance que modifica 2.530 denominaciones oficiales de concellos, parroquias y lugares con el objetivo de recuperar y fijar las formas tradicionales del territorio.. El presidente autonómico, Alfonso Rueda, explicó que esta revisión culmina un proceso técnico y lingüístico en el que se analizaron 4.398 topónimos. Como resultado, se modificaron los nombres de 2.335 lugares, 182 parroquias y 14 municipios, consolidando así una actualización histórica del mapa toponímico gallego.. En el caso de los municipios pasarán a registrarse de la siguiente manera: A Caniza, A Ribeira de Piquín, Alfoz do Castrodouro, Cangas de Morrazo, Cerdedo Cotobade, Mondariz Balneario, O Campo Lameiro, O Castro de Caldelas, O Porto do Son, O Riós, Oza Cesuras y Pastoriza. Todos los topónimos podrán consultarse en el Portal da Lingua, en el de la Real Academia Galega y en Toponimia de Galicia.. Recuperar la identidad. La actualización del Nomenclátor parte de un “exhaustivo trabajo” desarrollado por el Seminario de Onomástica de la Real Academia Galega, en colaboración con la Comisión de Toponimia, en la que participan instituciones como el Consello da Cultura Galega o la Universidade de Santiago de Compostela.. El proceso no se limitó a una revisión lingüística, sino que también abordó cuestiones geográficas y administrativas. En total, se realizaron cerca de 13.800 revisiones relacionadas con la localización y categorización de los núcleos de población.. Además, el nuevo documento incorpora 1.655 nombres que no figuraban en la versión anterior de 2003, elevando el total de registros oficiales hasta los 42.909.. Criterios históricos, lingüísticos y sociales. Para definir las nuevas denominaciones se siguieron criterios rigurosos basados en la etimología, la documentación histórica, la tradición gráfica de los últimos siglos y el uso oral y escrito por parte de la ciudadanía. También se tuvo en cuenta la riqueza dialectal del gallego y se corrigieron errores detectados en versiones anteriores, especialmente en el uso de los artículos.. El objetivo, según destacó Rueda, es reforzar la “salvaguarda de la identidad” de Galicia a través de la recuperación de nombres que en muchos casos habían sido desplazados por formas ajenas a la lengua propia.. El nuevo Nomenclátor no es un documento cerrado. Se apoya en herramientas colaborativas como Galicia Nomeada, una plataforma que ya ha permitido georreferenciar cerca de 106.000 microtopónimos gracias a la participación ciudadana.. En total, el visor público reúne actualmente más de 545.000 topónimos.
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