El martes de esta misma semana, José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, puso en valor la gastronomía de la región y la calidad de sus productos agroalimentarios, vinculándolos además con su arraigo histórico y cultural, de los cuales algunos llegaron a aparecer en El Quijote. Su intervención tuvo lugar en Bruselas, durante la presentación del libro ‘Recetario de cocina cervantina, entre gachas y gigantes’, de Patricia Morales y Marián Cruz, celebrada en el Instituto Cervantes.. «Me parece un buen ejemplo de la universalidad del Quijote, de la obra de Cervantes, el que sean dos autoras que no son manchegas», expresó. Tras ello, Caballero trató la conexión entre la obra cervantina y la tradición culinaria, señalando que este recetario «pone en evidencia que el libro del Quijote, además de ser un libro de caballería, es también un tratado de gastronomía».. Con ello, el vicepresidente trasladó que en esta obra se mencionan hasta 175 alimentos, de los cuales una parte significativa sigue formando parte de la producción actual de Castilla-La Mancha, hecho que refuerza la continuidad entre patrimonio literario y realidad agroalimentaria de la región.. «El afán del hombre por alimentarse». «Creo que nos ayuda a entender mejor el compromiso que debemos tener con el medio que produce los alimentos que nos nutren y que tiene que ver, y así se establece en esta cocina y en este recetario, con alimentos que son de proximidad y de temporada y que podríamos hoy llamar de kilómetro cero», declaró. Todo eso fue lo que ya producía la tierra y lo que el campo podía ofrecer, tanto a los ciudadanos como a los animales. Entre los más destacados están las gachas, las migas, la olla podrida, el salpicón y el gazpacho manchego, las berenjenas de Almagro o el morteruelo.. Por otro lado, José Manuel Caballero tuvo en cuenta que, «junto con la gastronomía, también El Quijote nos descubre que es un tratado de ciencia, de la ciencia de hace cuatro siglos». En esa misma línea, destacó la importancia de las referencias a la la medicina, la botánica o los inventos, al igual que «el afán del hombre por alimentarse y por alimentar también su mente y sus ganas de aprender».. Tampoco se olvidó de que el personaje elaborado por Cervantes es pura ficción, aunque «La Mancha existe de verdad porque este no es un espacio de ficción, sino un espacio absolutamente real que tiene muchas posibilidades desde el punto de vista económico, de inversión, de desarrollo y también turístico», aportó.
El martes pasado, José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Gobierno autonómico, reivindicó el papel de la obra de Cervantes en la comunidad
El martes de esta misma semana, José Manuel Caballero, vicepresidente segundo del Gobierno de Castilla-La Mancha, puso en valor la gastronomía de la región y la calidad de sus productos agroalimentarios, vinculándolos además con su arraigo histórico y cultural, de los cuales algunos llegaron a aparecer en El Quijote. Su intervención tuvo lugar en Bruselas, durante la presentación del libro ‘Recetario de cocina cervantina, entre gachas y gigantes’, de Patricia Morales y Marián Cruz, celebrada en el Instituto Cervantes.. «Me parece un buen ejemplo de la universalidad del Quijote, de la obra de Cervantes, el que sean dos autoras que no son manchegas», expresó. Tras ello, Caballero trató la conexión entre la obra cervantina y la tradición culinaria, señalando que este recetario «pone en evidencia que el libro del Quijote, además de ser un libro de caballería, es también un tratado de gastronomía».. Con ello, el vicepresidente trasladó que en esta obra se mencionan hasta 175 alimentos, de los cuales una parte significativa sigue formando parte de la producción actual de Castilla-La Mancha, hecho que refuerza la continuidad entre patrimonio literario y realidad agroalimentaria de la región.. «Creo que nos ayuda a entender mejor el compromiso que debemos tener con el medio que produce los alimentos que nos nutren y que tiene que ver, y así se establece en esta cocina y en este recetario, con alimentos que son de proximidad y de temporada y que podríamos hoy llamar de kilómetro cero», declaró. Todo eso fue lo que ya producía la tierra y lo que el campo podía ofrecer, tanto a los ciudadanos como a los animales. Entre los más destacados están las gachas, las migas, la olla podrida, el salpicón y el gazpacho manchego, las berenjenas de Almagro o el morteruelo.. Por otro lado, José Manuel Caballero tuvo en cuenta que, «junto con la gastronomía, también El Quijote nos descubre que es un tratado de ciencia, de la ciencia de hace cuatro siglos». En esa misma línea, destacó la importancia de las referencias a la la medicina, la botánica o los inventos, al igual que «el afán del hombre por alimentarse y por alimentar también su mente y sus ganas de aprender».. Tampoco se olvidó de que el personaje elaborado por Cervantes es pura ficción, aunque «La Mancha existe de verdad porque este no es un espacio de ficción, sino un espacio absolutamente real que tiene muchas posibilidades desde el punto de vista económico, de inversión, de desarrollo y también turístico», aportó.
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