Tras una vida dedicada a la familia y al trabajo, muchas personas mayores de 60 años llegan a la vejez con una vida llena de anécdotas, pero sin ningún amigo cercano para contárselas. Esta situación, más allá de lo que pueda parecer, no se debe a la falta de amabilidad o a una forma de ser retraída. Suele estar más relacionada, según la psicología, con una conducta de independencia en la que dejaban que el resto se apoyara en ellos mientras resolvían de forma discreta sus propios problemas.. Más allá del envejecimiento de la población, España sufre una epidemia de soledad no deseada. Según un informe publicado por la Revista Española de Salud Pública, un 13,4% de los ciudadanos afirman llevar seis años con un sentimiento de soledad indeseada y un 22,9% asegura experimentar este sentimiento durante todo el día. Entre los factores determinantes se encuentran la salud, renta, discapacidad y la edad, entre otros. Sin embargo, con la llegada de la tercera edad, es bastante más habitual este sentimiento.. Esta situación suele darse en personas con tendencia al ‘cuidado compulsivo’. A partir de los 60 años, los individuos ya se encuentran finalizando su etapa laboral e iniciando la tan esperada jubilación. Con esta, la posibilidad de disfrutar un gran número de horas libres de las que antes no se disponía. Sin embargo, aquellas personas que pasaron su vida ayudando a los demás, sin mostrar un ápice de debilidad, son las que llegan a esta etapa vital sin un círculo cercano en el que apoyarse.. Según la psicología, la falta de amigos en la tercera edad suele estar relacionada con diferentes comportamientos llevados a cabo durante la adultez. En primer lugar, suele pasar en aquellas personas que tienden a dar sin esperar a recibir nada a cambio. Esta forma de actuar, denominada por los psicólogos como ‘cuidado compulsivo’, suele generar un desequilibrio en las relaciones de amistad. Si alguien siempre está para apoyar a sus amigos, sin esperar que estos actúen de la misma manera, tenderá a afrontar sus problemas de forma discreta e independiente, sin querer molestar a los demás.. El peligro de la ‘autosuficiencia compulsiva’ para las relaciones. Por ello, el ‘cuidado compulsivo’ suele venir de la mano de otro término utilizado en la psicología como la ‘autosuficiencia compulsiva’. A pesar de que esta se suele percibir como una cualidad de las personas, también tiene efectos severos en las relaciones de amistad, pues para que estas prosperen, deben sostenerse en un equilibrio en el que ambas partes comparten sus miedos y vulnerabilidades. Si este intercambio no se produce, la relación tendrá más posibilidades de no perdurar.. Al hacerse mayor, este comportamiento suele reforzarse, convirtiéndose en alguien que no es capaz de pedir ayuda o apoyo cuando lo necesita o que, cuando lo hace, su entorno no sepa cómo actuar, pues nunca se han visto en una situación en la que también tengan que dar sin recibir nada a cambio. Es en este momento cuando aquellos que solo estaban por interés deciden alejarse y aquellos amigos verdaderos, acostumbrados a ser ellos quienes reciben los cuidados, pueden sentirse incómodos ante su inesperada vulnerabilidad.. Llegados a esta edad, suele ser difícil querer cambiar patrones que llevan toda una vida replicándose. Sin embargo, es posible si se busca ayuda psicológica y se comienzan a implementar pequeños cambios, como dejar de decir «estoy bien» cuando una persona cercana pregunta qué tal el día y empezar a ser honestos. Esto no significa tener que contar información privada a desconocidos, solo a aquellos con los que se mantiene una amistad en la que, a lo mejor, una de las partes era la que estaba cargando con todo el peso de la relación.
Según los expertos en psicología, el sentimiento de soledad en la tercera edad puede estar generado por comportamientos y patrones que se repitieron en la adultez
Tras una vida dedicada a la familia y al trabajo, muchas personas mayores de 60 años llegan a la vejez con una vida llena de anécdotas, pero sin ningún amigo cercano para contárselas. Esta situación, más allá de lo que pueda parecer, no se debe a la falta de amabilidad o a una forma de ser retraída. Suele estar más relacionada, según la psicología, con una conducta de independencia en la que dejaban que el resto se apoyara en ellos mientras resolvían de forma discreta sus propios problemas.. Más allá del envejecimiento de la población, España sufre una epidemia de soledad no deseada. Según un informe publicado por la Revista Española de Salud Pública, un 13,4% de los ciudadanos afirman llevar seis años con un sentimiento de soledad indeseada y un 22,9% asegura experimentar este sentimiento durante todo el día. Entre los factores determinantes se encuentran la salud, renta, discapacidad y la edad, entre otros. Sin embargo, con la llegada de la tercera edad, es bastante más habitual este sentimiento.. Esta situación suele darse en personas con tendencia al ‘cuidado compulsivo’. A partir de los 60 años, los individuos ya se encuentran finalizando su etapa laboral e iniciando la tan esperada jubilación. Con esta, la posibilidad de disfrutar un gran número de horas libres de las que antes no se disponía. Sin embargo, aquellas personas que pasaron su vida ayudando a los demás, sin mostrar un ápice de debilidad, son las que llegan a esta etapa vital sin un círculo cercano en el que apoyarse.. Según la psicología, la falta de amigos en la tercera edad suele estar relacionada con diferentes comportamientos llevados a cabo durante la adultez. En primer lugar, suele pasar en aquellas personas que tienden a dar sin esperar a recibir nada a cambio. Esta forma de actuar, denominada por los psicólogos como ‘cuidado compulsivo’, suele generar un desequilibrio en las relaciones de amistad. Si alguien siempre está para apoyar a sus amigos, sin esperar que estos actúen de la misma manera, tenderá a afrontar sus problemas de forma discreta e independiente, sin querer molestar a los demás.. El peligro de la ‘autosuficiencia compulsiva’ para las relaciones. Por ello, el ‘cuidado compulsivo’ suele venir de la mano de otro término utilizado en la psicología como la ‘autosuficiencia compulsiva’. A pesar de que esta se suele percibir como una cualidad de las personas, también tiene efectos severos en las relaciones de amistad, pues para que estas prosperen, deben sostenerse en un equilibrio en el que ambas partes comparten sus miedos y vulnerabilidades. Si este intercambio no se produce, la relación tendrá más posibilidades de no perdurar.. Al hacerse mayor, este comportamiento suele reforzarse, convirtiéndose en alguien que no es capaz de pedir ayuda o apoyo cuando lo necesita o que, cuando lo hace, su entorno no sepa cómo actuar, pues nunca se han visto en una situación en la que también tengan que dar sin recibir nada a cambio. Es en este momento cuando aquellos que solo estaban por interés deciden alejarse y aquellos amigos verdaderos, acostumbrados a ser ellos quienes reciben los cuidados, pueden sentirse incómodos ante su inesperada vulnerabilidad.. Llegados a esta edad, suele ser difícil querer cambiar patrones que llevan toda una vida replicándose. Sin embargo, es posible si se busca ayuda psicológica y se comienzan a implementar pequeños cambios, como dejar de decir «estoy bien» cuando una persona cercana pregunta qué tal el día y empezar a ser honestos. Esto no significa tener que contar información privada a desconocidos, solo a aquellos con los que se mantiene una amistad en la que, a lo mejor, una de las partes era la que estaba cargando con todo el peso de la relación.
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