En La Pola Siero, lejos de los focos de las grandes ciudades, un restaurante familiar se ha convertido en destino obligado para los amantes de la cuchara. El jurado del Campeonato de España de Pote Asturiano ha decidido por unanimidad que el pote que se sirve en el restaurante Abrelatas es, hoy por hoy, la versión más redonda de este guiso clásico de berza, faba, patata y compango. Un título que sus responsables aún asimilan… mientras atienden un aluvión de reservas.. Un restaurante familiar que ha hecho historia con un plato de siempre. Abrelatas, en el concejo de Siero, se impuso en la final del VII Campeonato de España de Pote Asturiano frente a una quincena de establecimientos procedentes de distintos puntos de Asturias y de Madrid. Tras la cata, el jurado lo tuvo claro: el pote de La Pola merecía subir al primer puesto del podio.. Su propietario, Borja Alcázar, reconoce que el premio les pilló totalmente por sorpresa. Ni él ni su madre, Mariluz -alma mater de la cocina- esperaban imponerse en un certamen con tanto nivel y con casas especializadas desde hace años en este guiso. El reconocimiento, admite, les ha dado un impulso anímico y también económico: el nombre del restaurante ha entrado de lleno en el mapa gastronómico y las llamadas para probar el pote no han dejado de sonar desde el día de la gala.. El secreto del pote: producto de cercanía y paciencia. En Abrelatas no hablan de trucos, sino de respeto a la receta tradicional y de cuidar cada detalle del proceso. La base del guiso sigue siendo la de siempre: buenas fabas, berza, patata y un compango generoso con chorizo, morcilla, tocino y lacón.. El matiz está en cómo y de dónde llega cada ingrediente. Borja y su madre trabajan con comercios y productores de proximidad para garantizar frescura y calidad. Son especialmente exigentes con la berza: prefieren hojas que no sean demasiado finas, que aporten una textura tierna pero con cierta esponjosidad al caldo. También ajustan al milímetro la proporción de grasa del compango, porque de ese equilibrio depende que el pote resulte sabroso sin ser pesado.. La cocción, como mandan los cánones, se hace sin prisas. El guiso necesita tiempo para que la faba se mantenga entera pero cremosa, el caldo gane cuerpo y todos los sabores se integren. Regular la temperatura, decidir cuándo subir o bajar el fuego y saber en qué momento exacto el pote está «en su punto» es, para Borja, una cuestión de mano y oficio, algo que solo se aprende con años al lado de los fogones.. Más allá del pote: una carta anclada en la tradición. Aunque el pote asturiano se ha convertido en su tarjeta de presentación, Abrelatas lleva desde 2010 mimando una carta centrada en la cocina tradicional bien hecha. Entre sus platos más demandados figuran el cocido de garbanzos, el cabrito o el cordero guisado, los nuggets de pitu caleya, el pulpo de pedrero guisado con crema de patata y mantequilla o distintos guisos de carne de caza.. La filosofía es clara: dominar los clásicos de siempre y, a la vez, permitirse algún guiño más creativo para sorprender al cliente sin perder el alma de casa de comidas. El reciente galardón ha volcado casi todos los esfuerzos en el pote, pero el resto de la oferta mantiene el mismo listón de exigencia.. Un campeonato que reivindica la gran cocina asturiana de cuchara. El triunfo de Abrelatas llega en el marco del VII Campeonato de España de Pote Asturiano, organizado por el Ayuntamiento de Oviedo y la empresa Idea Redonda, que este año reunió a algunos de los mejores fogones del Principado y de la Comunidad de Madrid.. En el podio, junto al restaurante sierense, se situaron El Molín de Salas (Salas), en segundo lugar, y La Escollera (San Juan de la Arena), en tercera posición. La final, celebrada en la Quinta de Abuli, sirvió para poner en valor no solo el pote como emblema de la gastronomía asturiana, sino también el trabajo silencioso de decenas de casas de cocina tradicional repartidas por la región.. El certamen incluyó además otros reconocimientos: desde el premio al mejor pote de la ciudad de Oviedo hasta galardones específicos para los guisos elaborados con Alimentos del Paraíso, la elección del público y un premio a la trayectoria que recayó en el Club de Guisanderas de Asturias, símbolo vivo de la transmisión de la cocina popular.. Con su victoria, Abrelatas se suma a una nómina de restaurantes que ya han inscrito su nombre en la historia del pote asturiano y confirma algo que en Asturias siempre se ha sabido: que, a veces, la mejor alta cocina cabe en un plato hondo y se sirve con cuchara.
Un restaurante familiar ha conseguido que un guiso de los de siempre vuelva a estar en el centro de todas las conversaciones
En La Pola Siero, lejos de los focos de las grandes ciudades, un restaurante familiar se ha convertido en destino obligado para los amantes de la cuchara. El jurado del Campeonato de España de Pote Asturiano ha decidido por unanimidad que el pote que se sirve en el restaurante Abrelatas es, hoy por hoy, la versión más redonda de este guiso clásico de berza, faba, patata y compango. Un título que sus responsables aún asimilan… mientras atienden un aluvión de reservas.. Un restaurante familiar que ha hecho historia con un plato de siempre. Abrelatas, en el concejo de Siero, se impuso en la final del VII Campeonato de España de Pote Asturiano frente a una quincena de establecimientos procedentes de distintos puntos de Asturias y de Madrid. Tras la cata, el jurado lo tuvo claro: el pote de La Pola merecía subir al primer puesto del podio.. Su propietario, Borja Alcázar, reconoce que el premio les pilló totalmente por sorpresa. Ni él ni su madre, Mariluz -alma mater de la cocina- esperaban imponerse en un certamen con tanto nivel y con casas especializadas desde hace años en este guiso. El reconocimiento, admite, les ha dado un impulso anímico y también económico: el nombre del restaurante ha entrado de lleno en el mapa gastronómico y las llamadas para probar el pote no han dejado de sonar desde el día de la gala.. El secreto del pote: producto de cercanía y paciencia. En Abrelatas no hablan de trucos, sino de respeto a la receta tradicional y de cuidar cada detalle del proceso. La base del guiso sigue siendo la de siempre: buenas fabas, berza, patata y un compango generoso con chorizo, morcilla, tocino y lacón.. El matiz está en cómo y de dónde llega cada ingrediente. Borja y su madre trabajan con comercios y productores de proximidad para garantizar frescura y calidad. Son especialmente exigentes con la berza: prefieren hojas que no sean demasiado finas, que aporten una textura tierna pero con cierta esponjosidad al caldo. También ajustan al milímetro la proporción de grasa del compango, porque de ese equilibrio depende que el pote resulte sabroso sin ser pesado.. La cocción, como mandan los cánones, se hace sin prisas. El guiso necesita tiempo para que la faba se mantenga entera pero cremosa, el caldo gane cuerpo y todos los sabores se integren. Regular la temperatura, decidir cuándo subir o bajar el fuego y saber en qué momento exacto el pote está «en su punto» es, para Borja, una cuestión de mano y oficio, algo que solo se aprende con años al lado de los fogones.. Más allá del pote: una carta anclada en la tradición. Aunque el pote asturiano se ha convertido en su tarjeta de presentación, Abrelatas lleva desde 2010 mimando una carta centrada en la cocina tradicional bien hecha. Entre sus platos más demandados figuran el cocido de garbanzos, el cabrito o el cordero guisado, los nuggets de pitu caleya, el pulpo de pedrero guisado con crema de patata y mantequilla o distintos guisos de carne de caza.. La filosofía es clara: dominar los clásicos de siempre y, a la vez, permitirse algún guiño más creativo para sorprender al cliente sin perder el alma de casa de comidas. El reciente galardón ha volcado casi todos los esfuerzos en el pote, pero el resto de la oferta mantiene el mismo listón de exigencia.. Un campeonato que reivindica la gran cocina asturiana de cuchara. El triunfo de Abrelatas llega en el marco del VII Campeonato de España de Pote Asturiano, organizado por el Ayuntamiento de Oviedo y la empresa Idea Redonda, que este año reunió a algunos de los mejores fogones del Principado y de la Comunidad de Madrid.. En el podio, junto al restaurante sierense, se situaron El Molín de Salas (Salas), en segundo lugar, y La Escollera (San Juan de la Arena), en tercera posición. La final, celebrada en la Quinta de Abuli, sirvió para poner en valor no solo el pote como emblema de la gastronomía asturiana, sino también el trabajo silencioso de decenas de casas de cocina tradicional repartidas por la región.. El certamen incluyó además otros reconocimientos: desde el premio al mejor pote de la ciudad de Oviedo hasta galardones específicos para los guisos elaborados con Alimentos del Paraíso, la elección del público y un premio a la trayectoria que recayó en el Club de Guisanderas de Asturias, símbolo vivo de la transmisión de la cocina popular.. Con su victoria, Abrelatas se suma a una nómina de restaurantes que ya han inscrito su nombre en la historia del pote asturiano y confirma algo que en Asturias siempre se ha sabido: que, a veces, la mejor alta cocina cabe en un plato hondo y se sirve con cuchara.
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