En lo alto de un promontorio rocoso, frente al Cantábrico, resiste el paso del tiempo una de las iglesias más singulares del litoral gallego. La parroquia de San Pedro de Cangas, en el municipio lucense de Foz, guarda siglos de historia entre sus muros. Un lugar que, sin quererlo, se ha convertido también en imagen de esa amenaza creciente que avanza sin pausa: la del propio mar.. La historia de este templo es, en realidad, el relato de las civilizaciones que habitaron la costa lucense. Mucho antes de su construcción, el lugar ya tenía un carácter estratégico. En este mismo emplazamiento, los fenicios levantaron un fuerte que posteriormente formó parte de un asentamiento celta, aprovechando su posición privilegiada.. Sobre esa base primitiva se erigió en el siglo XIII una iglesia dedicada a San Pedro. Siglos después, en el XVII, se levantó el actual templo, que conserva elementos arquitectónicos y artísticos de notable valor.. El edificio presenta una estructura de tres naves separadas por arcos de medio punto, con capillas laterales cubiertas por bóvedas de cañón y una capilla mayor con bóveda de aristas. En su interior destaca un retablo barroco desarrollado entre los siglos XVI y XVIII, con diversas representaciones hagiográficas.. Además de su valor arquitectónico, la iglesia forma parte del tejido social y cultural de la zona. Aunque está dedicada a San Pedro, la romería más popular se celebra en honor al Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen del Carmen, a finales de julio, consolidando su papel como punto de encuentro vecinal.. El mar como amenaza. Pero el verdadero desafío al que se enfrenta hoy este enclave no es el paso del tiempo, sino la fuerza del mar. La costa de A Mariña lucense está en retroceso, y ya no se trata de una previsión futura: es un fenómeno en marcha que afecta a toda la comarca.. Geólogos y expertos advierten de que la línea litoral está retrocediendo de forma acelerada, impulsada por la acción combinada del cambio climático y la presión humana. Este avance del mar ya ha provocado daños visibles en viviendas, paseos marítimos, infraestructuras ferroviarias e incluso espacios naturales emblemáticos como la playa de As Catedrais.. En municipios cercanos como Barreiros, el impacto ha sido especialmente evidente: el mar ha arrasado construcciones situadas junto a la costa, como el emblemático restaurante Moby Dick, hoy prácticamente destruido.. En Foz, donde se ubica la iglesia de Cangas, la situación también es preocupante. Los temporales y desprendimientos han obligado a intervenir en los paseos marítimos de Cangas y Arealonga, con proyectos de retranqueo para alejar las infraestructuras de la línea de costa y minimizar riesgos.. Aunque la iglesia de San Pedro no figura todavía entre las construcciones más dañadas, su ubicación —en un saliente rocoso directamente expuesto al oleaje— la sitúa en una posición vulnerable.
Un templo con raíces medievales en la costa de Lugo afronta ahora el impacto directo de la erosión del agua en el litoral
En lo alto de un promontorio rocoso, frente al Cantábrico, resiste el paso del tiempo una de las iglesias más singulares del litoral gallego. La parroquia de San Pedro de Cangas, en el municipio lucense de Foz, guarda siglos de historia entre sus muros. Un lugar que, sin quererlo, se ha convertido también en imagen de esa amenaza creciente que avanza sin pausa: la del propio mar.. La historia de este templo es, en realidad, el relato de las civilizaciones que habitaron la costa lucense. Mucho antes de su construcción, el lugar ya tenía un carácter estratégico. En este mismo emplazamiento, los fenicios levantaron un fuerte que posteriormente formó parte de un asentamiento celta, aprovechando su posición privilegiada.. Sobre esa base primitiva se erigió en el siglo XIII una iglesia dedicada a San Pedro. Siglos después, en el XVII, se levantó el actual templo, que conserva elementos arquitectónicos y artísticos de notable valor.. El edificio presenta una estructura de tres naves separadas por arcos de medio punto, con capillas laterales cubiertas por bóvedas de cañón y una capilla mayor con bóveda de aristas. En su interior destaca un retablo barroco desarrollado entre los siglos XVI y XVIII, con diversas representaciones hagiográficas.. Además de su valor arquitectónico, la iglesia forma parte del tejido social y cultural de la zona. Aunque está dedicada a San Pedro, la romería más popular se celebra en honor al Sagrado Corazón de Jesús y la Virgen del Carmen, a finales de julio, consolidando su papel como punto de encuentro vecinal.. Pero el verdadero desafío al que se enfrenta hoy este enclave no es el paso del tiempo, sino la fuerza del mar. La costa de A Mariña lucense está en retroceso, y ya no se trata de una previsión futura: es un fenómeno en marcha que afecta a toda la comarca.. Geólogos y expertos advierten de que la línea litoral está retrocediendo de forma acelerada, impulsada por la acción combinada del cambio climático y la presión humana. Este avance del mar ya ha provocado daños visibles en viviendas, paseos marítimos, infraestructuras ferroviarias e incluso espacios naturales emblemáticos como la playa de As Catedrais.. En municipios cercanos como Barreiros, el impacto ha sido especialmente evidente: el mar ha arrasado construcciones situadas junto a la costa, como el emblemático restaurante Moby Dick, hoy prácticamente destruido.. En Foz, donde se ubica la iglesia de Cangas, la situación también es preocupante. Los temporales y desprendimientos han obligado a intervenir en los paseos marítimos de Cangas y Arealonga, con proyectos de retranqueo para alejar las infraestructuras de la línea de costa y minimizar riesgos.. Aunque la iglesia de San Pedro no figura todavía entre las construcciones más dañadas, su ubicación —en un saliente rocoso directamente expuesto al oleaje— la sitúa en una posición vulnerable.
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